Reflexiones finales

LA DIFÍCIL SALIDA DE LA CRISIS

Por todo lo expuesto en este Informe se percibe que la economía española no tiene una salida fácil de la crisis. El modelo económico que se ha ido construyendo desde los ochenta suponía una prosperidad ficticia y enormemente vulnerable, que empezó su decadencia con los primeros problemas de la burbuja inmobiliaria y estalló con la congelación del crédito. Hemos revisado aquí las principales políticas económicas establecidas desde entonces para estimular la salida de la crisis, pero no parecen demasiado adecuadas para lograr una rápida recuperación, ya de por sí complicada. Y todos los pronósticos sitúan a España como un país donde la salida de la crisis se logrará más tarde y será más lenta. La última predicción antes del cierre de este informe señalaba que las instituciones económicas internacionales están incluso preocupadas porque la mala actuación económica de España pueda poner en peligro la recuperación de la Unión Europea.

A pesar de ello, los políticos en el poder y los grandes poderes económicos han estado insistiendo, hasta enero 2010 en que ha habido un importante cambio de planteamientos internacionales (ver más abajo), en que la salida de la crisis estaba a la vuelta de la esquina: ‘España atraviesa una recesión de la que estamos a punto de salir, si la salida no se ha producido ya’ (ZP, el 8 de enero), algo parecido dijo la Ministra de Economía, el BBVA, el Banco de Santander…. En enero de 2010 leyendo múltiples comentarios de profesionales y políticos en los media, parecía que ya se había dejado atrás la crisis en la mayoría de los países ricos y que la crisis en España se resolvería en 2010. Incluso habían convencido a una gran parte de la población que parecía aceptar estas esperanzadoras predicciones y a comienzos de 2010 se sentía más optimista respecto al futuro. Pero, el intento de convencer a la opinión pública que si el PIB sube un 0,1% ya estamos en la recuperación, es erróneo y escandaloso, además de patético. Medir la recuperación de la crisis sólo con este indicador es un fraude1. ¿Qué es lo que se recupera? La recuperación que propugnan, ¿es una recuperación estable? A fines de enero y en los primeros días de febrero está opinión sufrió un fuerte vuelco, pues las principales instituciones internacionales, especialmente la Unión Europea, y los mercados mundiales llamaron la atención acerca de la muy vulnerable situación de la economía española y la alarma llevó a olvidar las optimistas predicciones anteriores. Más adelante nos referiremos de nuevo a este cambio.

Según muchos comentaristas internacionales con mucha información y de gran peso económico y mediático, la recuperación de la crisis mundial dista mucho de estar asegurada, y plantean la posibilidad de una recaída en la crisis o un largo periodo de recuperación2, lo que, por supuesto, empeoraría de nuevo la evolución de la economía española. Por ejemplo, G. Soros, una persona profundamente comprometida con el sistema como uno de los principales financieros y especuladores del mundo, decía recientemente: ‘La gente desea reanudar la actividad habitual y pensar en el desplome de 2008 como un mal sueño. Lamentablemente la recuperación podría perder fuelle y podría seguirle una segunda recesión económica, aunque no estoy seguro de si esto ocurrirá en 2010 ó en 2011’3. Por su parte, Trichet, Presidente del Banco Central Europeo advierte. ‘Los que piensan que nada ha pasado y que podemos volver a la situación de antes se equivocan totalmente’. ‘D. Strauss-Kahn, el director gerente del Fondo Monetario Internacional, ha vuelto a llamar la atención sobre los problemas de la banca mundial con tres mensajes: puede que todavía, a dos años y medio del inicio de la crisis, los bancos no hayan reconocido en sus balances la mitad de las pérdidas que tiene; las opiniones públicas no consentirán una segunda lluvia de ayudas y recapitalizaciones como la habida hasta ahora; y no habrá un crecimiento fuerte de la economía sin una limpieza previa del balance de las instituciones financieras’4. Y así sucesivamente

Por otra parte, tienen lugar acontecimientos económicos que asustan enormemente a los intereses económicos y financieros y ponen de relieve la precariedad de la recuperación, como sucedió a mediados de diciembre 2009 con la suspensión de pagos de la deuda de 85.000 millones de dólares del holding empresarial estatal Dubai World, o el anuncio de China de que comenzará a retirar sus ayudas públicas, o la caída de la Bolsa en Estados Unidos al anunciar Obama su intención de imponer un nuevo impuesto a los grandes bancos. Vemos también que la UE está muy preocupada porque los problemas de la economía griega puedan afectar al conjunto de la Unión o, por lo menos al euro y su zona de moneda única.

Pero las razones más importantes que hacen temer una renovación de la crisis5, consisten en que la crisis actual, hasta ahora, se está saldando sin haber resuelto ninguno de los problemas de fondo de las economías que llevaron a la crisis actual, desde el punto de vista del propio capitalismo. Las entidades financieras están volviendo a las prácticas financieras especulativas anteriores a la crisis, las propuestas de regulación de los flujos financieros que parecían inevitables en 2008 se han diluido y han pasado a convertirse en exhortaciones para el autocontrol, en julio de 2009, el Comité de Supervisión Bancaria de Basilea, que establece las recomendaciones mundiales básicas , aprobó normas que obligaban a los bancos a reforzar su capital propio y otras normas de control, pero todavía no han entrado en vigor y, en el mejor de los casos, no se aplicarán hasta finales de 2012.

RECUADRO 1. NUEVOS INTENTOS DE CONTROL FINANCIERO

A primeros de enero de 2010 se anuncia que el presidente Obama ha decidido tomar medidas más enérgicas para controlar los bancos del país. Las más importantes entre ellas consisten en a) establecer un impuesto para que los bancos sufraguen el coste para el Estado del rescate bancario, y b) limitar el tamaño y margen de acción de los mismos, lo que les obligará a elegir entre su actividad de gestión de depósitos y la inversión por cuenta propia., lo que podrá llevar al troceamiento de las grandes entidades. El anuncio de esta medida ha llevado a significativas caídas en la bolsa de los valores financieros. De momento no es más que el anuncio de unas medidas, que es muy probable que sufran un ataque similar al que ha sufrido el intento de reforma sanitaria de Obama. Ya veremos como se materializarán finalmente dichos proyectos, puesto que hasta ahora, los demás proyectos del Presidente no se han plasmado en medidas muy radicales. Las autoridades europeas valoraron muy positivamente estas medidas pero, al mismo tiempo, manifestaron que no imitarán estas medidas, y, por supuesto la banca española no se da por aludida. La tan repetida ‘coordinación internacional’ de las políticas no parece que está de moda.

Por su parte, la sobreproducción generalizada continúa y la demanda sigue bajo mínimos excepto donde recibe ayudas públicas directas (automóvil), la producción industrial crece a ritmos muy lentos o está estancada, la inversión no se reanima, los créditos siguen sin recuperarse, y la OIT señala que ‘la crisis del empleo mundial no ha sido superada’. Los estados están ayudando muy generosamente a los capitales, pero siguen impulsando el ‘neoliberalismo zombi’6 respecto a los trabajadores.

Asimismo, hay que tener en cuenta que la actual ‘recuperación’ es debida principalmente a las ingentes ayudas públicas a la economía financiera y las grandes industrias, y que dichas ayudas no podrán continuar indefinidamente. ¿Hasta donde y cuando van a poder los estados continuar sosteniendo los sectores privados privilegiados de las economías? Los déficits públicos de estos países no pueden continuar creciendo continuamente, y, además, las autoridades de algunos de estos países y especialmente de la UE, están señalando la conveniencia de eliminar dichas ayudas. Acabamos de señalar la inquietud que despierta el que China anuncie el final de las ayudas, asimismo, Almunia, Comisario de la Competencia de la UE, dice que Bruselas pedirá ‘hacia el final de este año (2009)’ que se acaben las ayudas, aunque no pone una fecha fija para ello, al mismo tiempo que insta a España a que vuelva a la disciplina presupuestaria (que el déficit público no sea mayor del 3%) para 2013. Pero, ¿de donde va a llegar la demanda en una situación de creciente paro, precariedad laboral y austeridad salarial? ¿Puede esto considerarse una ‘recuperación’? Sólo si los únicos intereses que importan son los de los capitales financieros y las grandes empresas

Si todo lo anterior puede afirmarse para el ámbito mundial, cuanto más para la débil y vulnerable economía española: ‘la mejora de algunos indicadores se debe al doble juego de las medidas del Gobierno en el consumo y la construcción. Los subsidios a la venta de coches han frenado la caída de la demanda de los hogares; y las obras de los planes extraordinarios de inversión en los municipios han permitido paliar el desplome de la obra residencial. La política fiscal y las caídas del Euribor y del petróleo amortiguaron el desplome de la demanda interna, son tres factores que se volverán en contra en 2010’7. Se augura una difícil situación financiera por la combinación de tres factores: incremento de la morosidad (los morosos en la construcción y promoción inmobiliaria son el 8,2% del total), caída de márgenes como consecuencia de una política de bajos tipos de interés y necesidad de aumentar las provisiones para hacer frente a estos y otros factores de riesgo. La desaceleración del crédito persiste (en la oferta y en la demanda)… el sector financiero esta sobredimensionado y con exceso de capacidad productiva, ya se ha señalado que habrá más procesos de fusión y cierre de oficinas.

Asimismo, el PIB sigue disminuyendo, menos cada vez, pero no crecey acaba 2009 con un retroceso del 4%; la demanda no mejora -el consumo de los hogares registra tasas de retroceso interanual del 5,1%-, excepto donde recibe ayudas públicas directas (automóvil), el inmobiliario no va a recuperarse con más de un millón de viviendas en venta y abundantes oficinas y locales comerciales que se anuncian en venta o alquiler, la inversión industrial es difícil que se reinicie ya que tiene exceso de capacidad en casi todos los sectores (sigue cayendo en un 23,3% interanual), mientras la producción industrial cae en torno al 15%, ¿pueden las exportaciones absorber los excedentes? No parece probable. Los créditos siguen sin recuperarse, se dan a cuenta gotas, especialmente a las pequeñas empresas – la financiación a las empresas cayó en noviembre 2009 un 5,2%, pero a las grandes empresas les dieron un 6,5% más de crédito, mientras que a las PYMES (créditos de menos de un millón de euros) fueron del 24% menos8-, y tampoco hay mucha demanda de los mismos para inversiones productivas. No hay tampoco voluntad de políticas fiscales progresistas que permitan financiar los déficits fiscales. Los brotes verdes, si no están soportados por valor real, son humo y se pueden desvanecer en cualquier momento. El problema de la demanda de una población empobrecida por la crisis es uno de los puntos clave para lograr una recuperación. ¿No se les ocurre a los poderes fácticos que lo único que facilitaría el aumento de la demanda sería un aumento de los salarios?

Ya hay 4.500.000 parados y la tasa de paro juvenil llega al 42%, en los servicios se han destruido 900.000 puestos de trabajo, empresas con fuertes beneficios –Telefónica, B. Santanderreducen plantilla, según el barómetro de empresas de El País en enero 2010 el 47% de los empresarios encuestados se proponen recortar todavía más sus plantillas este año, el número de hogares con todos sus miembros en paro es de 1,13 millones y sigue creciendo, la mitad de los españoles gana menos de 15.760 euros brutos al año (1.1.25 euros al mes en 14 pagas)…, los salarios bajan, la precariedad laboral y la economía informal aumentan. La Seguridad Social tiene menos de un millón menos de afiliados que el año anterior, la OCDE, con previsiones relativamente optimistas a medio plazo para la economía española, prevé que el paro sea del 13% en 2017, se prevén entre cinco y diez años para recuperar las cifras de empleo de 2006 (que ya suponían dos millones de parados) A razón de un promedio de 300.000 nuevos empleos por año, se necesitarían seis años sólo para reponer los 1,8 millones de puestos perdidos. ¿No es puro cinismo, sino sarcasmo, llamar a esto recuperación?9.

Además, la recuperación, aun si se produjera como nos dicen, ¿A dónde nos conduce? A una sociedad todavía más capitalista, más explotadora, más injusta. Si se analizan las tendencias que se están perfilando en lo que consideran la salida de la crisis, el panorama que se observa es altamente preocupante. Si la recuperación en la que se insiste ya estamos enfilados tiene lugar, ¿que tipo de sociedad nos espera?

Se está dando un triunfo durísimo del capital sobre los trabajadores y la población en general, con una explotación creciente en los lugares de trabajo, un paro que nos dicen tardará más de diez años en resolverse (si se resuelve), unas prestaciones del bienestar disminuidas, unos poderes financieros prepotentes y unas empresas productivas extremando la explotación de sus trabajadores. ¿Es una vuelta al capitalismo salvaje del siglo XIX?

Pero, este sistema ‘recuperado’¿puede ser un sistema estable? Por un lado, fruto de la intensificación de la explotación aumentarían los beneficios del capital, pero ¿quién comprará las mercancías fabricadas? Los trabajadores no, pues sus salarios y precariedad laboral no les permiten consumir siguiendo el ritmo de los aumentos de producción. ¿Serán China y los demás países emergentes quienes podrán tirar del carro del consumo mundial? Es verdad que podrían tener una gran capacidad para aumentar su consumo, pero no olvidemos que, aunque su población es mayoritaria en el mundo, su peso económico es mucho menor que el de los países centrales, por lo que es difícil que puedan arrastrar el carro de la economía mundial. Además, estos países están vertidos a crecer por medio de las exportaciones, con lo que agravan el problema del consumo mundial en lugar de resolverlo. ¿Qué países podrán ser exportadores netos en un mundo global orientado a la exportación?

Definitivamente parece confirmarse que este invierno que viene, será duro. Adelantaron las lluvias y el Gobierno reunido en Consejo de Ministros/no se sabe si estudia a estas horas el subsidio de paro o el derecho al despido, o sencillamente, aislado en un océano se limita a esperar que la tormenta pase y llegue el día, el día en que, por fin las cosas dejen de venir mal dadas 10.

Quedan sólo los gobiernos de los países ricos, que volverán a ser los salvadores de sus economías convertidos en grandes compradores para la producción de cada estado. Pero descartado el gasto en el estado del bienestar por exigencias del capitalismo, ¿Qué pueden comprar? Obras públicas, armas y poco más El tema reside en como financiarían tal gasto, ya que no quieren hacer una reforma fiscal que afecte a quienes más tienen. La financiación de dicho gran gasto (hará falta mucho gasto para evitar las recurrentes situaciones de subconsumo) sólo se puede hacer bien mediante la Deuda Pública, que muy probablemente es muy difícil que continúe teniendo compradores en tales cantidades si los beneficios privados se recuperan y presentan menores riesgos. Asimismo, es dudoso que compren nuestra deuda pública los grandes inversores institucionales o incluso los fondos soberanos11. Standard & Poors, una de las tres agencias de evaluación más importantes del mundo, ha rebajado recientemente la evaluación de la deuda pública española, lo que supone un mercado más difícil y tener que pagar intereses más altos por la misma12.(Ver más abajo en Post-data)

La otra fuente de financiación es el aumento de la presión fiscal sobre la población, pero si no se quiere grabar a los ricos, habrá que grabar a las poblaciones. Lo que, junto al resto de todas las medidas que estamos comentando aquí, supone que la distribución perversa –contra el trabajo y a favor de los beneficiosque ha presidido todo el periodo desde la crisis de 1970 continuará vigente y potente. ¿Quién consumirá entonces? Sólo las élites económicas y políticas verán aumentada su capacidad de ahorro y consumo, mientras que las poblaciones del mundo entero tendrán que aprender a vivir en condiciones de salarios más bajos, empleos precarios y reducidas prestaciones sociales. En una palabra, el deterioro de las condiciones de vida de la mayoría de las poblaciones.

Sabemos que la salida de las grandes crisis siempre implica un cambio del modelo de la etapa anterior. Cabe preguntarse si ‘la salida de la crisis’ va a suponer este ‘nuevo modelo’ de un capitalismo, como siempre duro y cruel, ahora de enormes empresas e instituciones financieras oligopólicas globales, financiadas y apoyadas en fondos públicos, sirviéndose de una miríada de empresas satélites totalmente subordinadas a las primeras, en el que sólo podrán tener niveles de vida adecuados las élites económicas y políticas, que consumirán sin tasa, ahorraran e invertirán con abundancia, en connivencia con estados imprescindibles para sostener la economía del modelo. Estados cada vez menos democráticos, obligados a recurrir cada vez más a la represión, y con un desprecio total por los problemas de su población y los ambientales aunque los reconozcan retóricamente. ¿Vamos hacia un capitalismo corporativo e institucional de esta naturaleza? Es de temer.

¿Aguantaremos las poblaciones este capitalismo, o esta ‘salida de esta crisis’ será una etapa en la que las poblaciones percibiremos la irracionalidad y el absurdo del sistema en el que vivimos y seremos capaces de plantarle cara? Esta parece ser la gran disyuntiva de las próximas décadas.

RECUADRO 2.DE LA DEUDA PRIVADA A LA DEUDA PÚBLICA
Las deudas de los países no dependen sólo de los gastos e ingresos de los estados, sino de la deuda total, y especialmente de la deuda que se tiene con el extranjero. En el periodo del boom inmobiliario los bancos y las empresas pidieron préstamos al exterior para poder seguir aumentando los prestamos inmobiliarios y ahora tienen que pagar esta deuda. La deuda externa del país es de 1,7 billones de euros, casi el 170% del PIB mientras que la Deuda Pública es sólo de alrededor de un 60% del PIB13. Las deudas del sector público son sólo una parte de la enorme deuda total. Además de por otros gastos, por ejemplo, el pago del subsidio de desempleo, una parte de la Deuda Pública es debida a las aportaciones que el Estado ha hecho a las instituciones financieras (19.500 millones por una parte, y más de 3.000 millones por medio del FROB por otra, además de algunas otras aportaciones más reducidas14). Pero, además, la presión sobre la deuda pública aumenta debido a que la responsabilidad por una gran parte de la deuda de los entes financieros privados se ha trasladado a la esfera pública mediante el siguiente mecanismo: al inicio de la crisis, el castillo de naipes financiero y para evitar problemas a las instituciones financieras del país, el Estado estableció abundantes avales para responder por los entes financieros (100.000 millones de euros), de forma que si ahora algún banco o caja falla en sus obligaciones por los prestamos que ellos han contraído, será el Estado el que tenga que enfrentarse a dicha deuda. Si la banca falla, paga el Estado (con lo que no se puede dejar hundir la banca de ninguna manera, como en ocasiones pudiera pensarse que fuera conveniente). El aval cierra la puerta de salida de dejar hundirse los bancos. Es decir, los entes financieros logran asegurar y blindar su existencia, al transferir su deuda privada a la deuda pública a través de los avales.

POST-DATA:

Durante los últimos días de enero la situación de la economía española, por lo menos su reflejo en los medios, ha experimentado un fuerte sobresalto. Cuando las autoridades y comentaristas ‘oficiales’ estaban intentando convencer a la población que la recuperación estaba a la vuelta de la esquina, sin ningún desarrollo concreto que se salga de lo que está pasando los dos últimos años, excepto la imparable expansión del paro, las autoridades de las instituciones internacionales, con la Unión Europea al frente, y los mercados financieros mundiales parecen haber concluido que la economía española y, sobre todo, el déficit público y el aumento previsible de la Deuda Pública para financiarla, indican que la economía del país está en graves dificultades. Por tanto, los mercados muestran mayores reticencias y exigen un interés más alto para comprar Deuda Pública. A esto hay que añadir que el volumen de la deuda privada, principalmente de las instituciones financieras, con los mercados financieros es muy elevado. Y se ha expresado con fuerza la preocupación por la economía española y sus pobres perspectivas. En consecuencia, las instituciones internacionales y mercados globales están ejerciendo una fuerte presión para que el gobierno introduzca los cambios estructurales que ellos consideran que necesita nuestra economía. No es necesario decir que todos ellos consisten en medidas de ajuste duro que, de seguirse, conducirán al deterioro del empleo, los salarios y el aumento del paro. En una palabra, al deterioro del nivel de vida de la población española.

La evaluación negativa de las instituciones internacionales no es nueva. Llevan ya bastantes meses insistiendo en los graves problemas de la economía española y requiriéndole un cambio de rumbo. ¿Por qué es precisamente ahora cuando la misma se ha presentado con toda su fuerza ante la opinión pública? Es posible que sea debido a que en una reciente emisión de bonos del Estado no fue absorbida en su totalidad por los inversores15, lo que hizo ver lo delicado de su situación, o han podido incidir en ello las exigencias de la UE, o la crítica recepción dispensada a Rodríguez Zapatero en Davos, junto a los negativos comentarios de algunos destacados economistas, la situación de Grecia…No lo sabemos.

Esta evaluación negativa no debería sorprender a quien esté leyendo este trabajo, pues toda la información que el mismo proporciona muestra claramente que la situación de la economía española es crítica. Nadie que estudie seriamente la situación de la economía puede llegar a otra conclusión. Han intentado ocultarla con la promesa de una próxima recuperación, pero los agentes internacionales han salido al paso y han revelado la verdadera gravedad del problema. Consistente en una muy débil situación financiera y en una carencia profunda de posibilidades de recuperación productiva. Además de la preocupación por el déficit, los evaluadores internacionales insisten en nuestra falta de competitividad. ¿Qué podemos producir en este país que proporcione empleo a tantos millones de parados?

La cuestión es que da la impresión que el gobierno ha entrado en una ola de pánico ante estas opiniones y presiones y ha reaccionado con las medidas de fin de enero que recogemos en el artículo de Políticas, con el objetivo fundamental de controlar el déficit público16. Que efectivamente reflejan medidas de ajuste duro, lo que hará mucho más difícil todavía la salida de la crisis. En particular el recorte de 50.000 millones de euros del gasto público, que es una media totalmente contraria a los intentos que decían estaban haciendo hasta ahora para paliar la crisis y, con mucho optimismo, salir de ella. Sólo el importe del recorte del gasto ya muestra la contradicción que suponen estas medidas: para el Plan E se arbitraron alrededor de 11.000 millones de euros, y para la Ley de Economía Sostenible, 20.000 millones, que quedan absolutamente superados por el recorte anunciado de los 50.000 millones para los próximos tres años (se recorta dos veces y media el presupuesto de la Ley de Economía sostenible). De un plumazo se eliminan dos años de políticas, por lo menos en principio, anti-crisis. La salida de la crisis se presenta por tanto más y más difícil.

Al mismo tiempo, los comentarios internacionales empeoran la situación, a modo de círculo vicioso, ya que llevan a que poderosos agentes económicos que operan en el país, tomen medidas de salida del mismo deteriorando todavía más la situación17. En el capitalismo financiarizado actual los países y las poblaciones de los mismos son rehenes de los capitales globales que exigen que las economías se orienten por donde a ellos les conviene. En pocas palabras, si estábamos mal, ahora estaremos peor en razón de la alarma sembrada por estas instituciones.

Pero aunque la situación sea tan difícil hay que afirmar también que podrían haber otras medidas, que sin hacerla sencilla, permitirían paliar la situación con otros medios. El principal entre ellos nos parece que sería un plan integral de emergencia, que comportase una ayuda a los directamente afectados por la crisis (parados, desahuciados, etc), una reforma fiscal de envergadura que hiciese pagar más a los que más tienen, una presencia pública importante en el sistema financiero (bancos o cajas públicos), una enérgica política de empleo público –aunque aumentase el déficit a corto plazo, y una línea modesta pero bien diseñada de moderno desarrollo productivo (agrícola, industrial y de servicios). Estos elementos no harían posible una inmediata salida de la crisis, pero podrían avanzar hacia una economía más sólida, eficiente y un poco menos injusta. Aunque no podemos olvidar que esta injusticia y las crisis periódicas tan destructivas como la actual, son el fruto habitual del capitalismo.

LAS RESISTENCIAS SOCIALES ANTE LA CRISIS

La voluntad de este apartado es recoger aquellas acciones de respuesta de los movimientos sociales ante la situación social y económica actual. Podría parecer al lector, ajeno a la dinámica social del Estado, que un panorama como el descrito en los artículos anteriores debiera llevar de manera ineludible a una situación de franco conflicto social, donde todos aquellos sectores afectados por la crisis mostraran públicamente su descontento y ejercieran el papel de sujeto político con un planteamiento distinto al dominante de cómo debe plantearse la política social y económica en tiempos de crisis. Más aún, si tenemos en cuenta el profundo sesgo contra los intereses de los más vulnerables y a favor del capital (bancos e industria del automóvil) que de manera fundamental han tomado las políticas anti-crisis. Esta crisis ha reafirmado que el Estado ha sustituido el sistema de bienestar para la población por el sistema del bienestar corporativo y financiero. Como sostiene David Harvey “en caso de conflicto el Estado neoliberal favorece de manera invariable la integridad del sistema financiero y la solvencia de las instituciones financieras sobre el bienestar de la población”

Para aquellos que, situados políticamente en el reducido grupo de ciudadanos que desean una transformación social profunda, seguramente demasiado influidos por ese anhelo, la eclosión de la crisis actual aparecía como el detonante de lo que debería llevar al cuestionamiento profundo del sistema capitalista. La crisis ha puesto en evidencia la incapacidad del modelo capitalista para asegurar la satisfacción de las necesidades sociales, ya no sólo para los pobladores del conjunto de la periferia, sino incluso para la ciudadanía de los países centrales que ven como la precariedad laboral, el paro y el endeudamiento, convierten lo que debería ser una vida plena en una situación de angustia permanente ante un presente duro y un futuro incierto18.

La ofensiva neoliberal de los últimos 30 años, unido a la caída de los países del Este, ha tenido como consecuencia un fuerte reflujo en las fuerzas sociales acumuladas por la izquierda transformadora durante un largo periodo de luchas. Las consecuencias de la contrarrevolución conservadora han tenido un gran impacto tanto en el plano ideológico como en el terreno organizativo de las clases populares. El componente ideológico antagonista de numerosas organizaciones del movimiento obrero y la izquierda tradicional ha sido asimilado por el discurso dominante. Así no es extraño comprobar la incorporación en su agenda política de los valores del mercado, la competitividad, el crecimiento, la responsabilidad del individuo y la concertación social. De forma paralela, la implantación por parte de los diferentes gobiernos de la socialdemocracia o de la derecha de las políticas económicas neoliberales (desregulación y segmentación laboral, apertura comercial, desempleo, endeudamiento, privatización y mercantilización de los bienes y servicios) han golpeado en las fuentes tradicionales de poder obrero vinculadas a su posición en el proceso productivo.

Lo cierto es que, hasta el momento, las reacciones sociales ante el fuerte deterioro social y económico que viene produciéndose en el conjunto de las condiciones de vida de la clase trabajadora todavía no se han producido. Hasta el momento no ha existido una visualización social clara del descontento provocado por la situación de crisis. No existe un movimiento “anti-crisis” como sujeto político de envergadura con capacidad de intervención social.

EL PAPEL DE LOS SINDICATOS ANTE LA CRISIS.

En este sentido, los sindicatos mayoritarios (CCOO y UGT) hasta el momento tampoco han jugado el papel de plantear ninguna oposición ni a las medidas tomadas por el gobierno ni tampoco con diagnosis y propuestas propias ante la situación actual. Esta situación ha sido tan evidente que incluso el presidente del gobierno José Luís Rodríguez Zapatero, en el discurso de clausura del 25 congreso Federal de la Federación del metal, construcción y afines, celebrado durante el mes de noviembre pasado en Pamplona, llegó a mostrar públicamente su “profunda gratitud” a los trabajadores españoles, que han tenido el “temple, la cordura y la responsabilidad” de mantener un clima de paz social ante la crisis económica.19 Posiblemente uno de los momentos dónde más claramente se ha visualizado cual iba a ser la actitud de los sindicatos en el contexto de crisis fue el acuerdo, en marzo de 2009, entre las centrales mayoritaria, CCOO y UGT con la dirección de Seat-Wolkswagen. En este acuerdo los sindicatos mayoritarios aceptaron la congelación salarial para el año 2009 y un aumento de la mitad de la inflación para 2010, con la intención de que la empresa decidiera fabricar el Audi Q3 en la planta que la firma posee en Martorell20. La propuesta sindical es de un enorme calado político porque demuestra hasta que punto los dirigentes de los sindicatos mayoritarios han aceptado el dogma de la competitividad e internalizado las necesidades del capital como necesidades de los trabajadores a la búsqueda de su explotación rentable21.

El papel de los sindicatos ante la sangría de puestos de trabajo y Expedientes de Regulación de Empleo (ERES) que está suponiendo la crisis se ha concretado en respuestas puntuales y absolutamente atomizadas en cada una de las industrias dónde sus afiliados están teniendo problemas laborales. De manera conjunta y con un cierto contenido estructural, los sindicatos mayoritarios únicamente han sido capaces de convocar una manifestación durante el mes de diciembre en Madrid dónde aproximadamente 50.000 personas mostraron su malestar ante la crisis22. Asimismo, ante el recrudecimiento del ataque que suponen las medidas tomadas por el Gobierno a primeros de febrero, especialmente en relación con las pensiones públicas23 han convocado en varias ciudades del estado una manifestación contra la reforma de las pensiones propuesta, para el 23 de febrero.

A nivel sindical la respuesta más contundente hasta el momento ante la crisis es seguramente la que protagonizó la mayoría sindical vasca representada por ELA, LAB, STEEE-EILAS, EHNE e HIRU, que, sin el apoyo del sindicalismo estatal, convocó, con un notable éxito de participación, el pasado 21 de mayo una huelga general para el conjunto de Hego Esuskal Herria24. Junto con las centrales vascas cabe destacar el activo papel que viene desarrollando CGT a través de su estrategia de dinamización con el objetivo de preparar el tejido social para una eventual huelga general a nivel estatal. En la misma dirección, también debe mencionarse el activo papel de denuncia que vienen desarrollando organizaciones como el SAT (Sindicato Andaluz de Trabajadores), Cobas o la IAC que en coherencia con su discurso político y sindical han realizado distintas acciones como por ejemplo ocupaciones (bancos e inmobiliarias) como mecanismo de denuncia del modelo capitalista existente y del papel del gobierno español a favor de los intereses del capital.

Por su alto grado de combatividad y de conciencia política también merecen especial mención:

  • La lucha de los trabajadores de TMB en Barcelona que ha sido ejemplar por su planteamiento asambleario, por su implicación en otras luchas políticas y por el desprestigio que ha supuesto para ciertas prácticas sindicales y municipales.
  • Las numerosas jornadas de huelga general del metal de Galicia en defensa de su convenio colectivo y en contra de las estrategias de la patronal para dividir a los trabajadores.
  • Frente la aceptación pasiva de muchos EREs cabe destacar la lucha de UPS-Vallecas que consiguió retirar un expediente de regulación mientras la empresa tenía beneficios.

Como resumen al papel de los sindicatos, debemos reseñar como en los diversos Informes de Taifa se advierte de este comportamiento institucional por parte de las fuerzas sindicales mayoritarias, que hace años han cooptado por el diálogo y la negociación con los poderes que controlan el capitalismo. Hay veces que no queda muy claro si quién ataca a los trabajadores y a los ciudadanos son los sindicatos o las patronales, cuando no ambos grupos a la vez. Lo normal en esta, como en las anteriores crisis, es que apenas hay contestación social. Como se constata en el contenido de este artículo, la reacción sindical se produce, como mucho, a nivel de empresas particulares, más bien fruto de los Eres, en las que los trabajadores responden más ante el riesgo de perder ese nivel de consumo mencionado (o bienestar), que como una respuesta de clase.

ALGUNOS INTENTOS DE COORDINACIÓN ANTE LA CRISIS.

La grave situación social ha llevado a distintos grupos de la izquierda transformadora a iniciar procesos de coordinación con el objetivo de dinamizar la respuesta social ante la crisis25. Cabe destacar que la mayoría de los grupos sociales que se han enrolado en estas dinámicas son grupos que ya venían desarrollando, dentro de sus posibilidades, distintas acciones de denuncia del capitalismo y sus consecuencias. El alcance de las acciones propuestas por estas coordinadoras ha sido más bien escaso y con poca capacidad de incidir en los sectores sociales no politizados. En una dirección similar cabe mencionar también los intentos que han existido de iniciar procesos de coordinación, con y entre, las personas afectadas directamente por la crisis. Ejemplos de ello son la plataforma de afectados por la hipoteca26 o las distintas asambleas de parados que, de manera esporádica, han ido surgiendo a lo largo y ancho del territorio estatal. Al respecto, destacar que han existido algunos intentos de coordinar las distintas asambleas de parados con la intención de generar un movimiento global de personas paradas. Se debe señalar también que las movilizaciones a favor de una vivienda digna, una de las propuestas movilizadoras que más dinamismo estaba mostrando antes de la crisis, ha perdido fuelle sin que, como resulta evidente, hayan mejorado las condiciones de acceso a la vivienda por parte de la mayoría de la población.

Otro de los rumbos que están tomando las respuestas ante la crisis es el consistente en generar dinámicas productivas vinculadas a la economía social, que permitan a las personas afectadas por la crisis, o con voluntad de desmarcarse del precarizado mundo laboral, dotarse de mayor estabilidad vital con unos ciertos valores alternativos a los que representa la actividad productiva propia del capitalismo. En algunos casos estas corresponden a empresas que se hubieran cerrado de no mediar la reacción de los trabajadores que las convirtieron en cooperativas. En esta dirección, mencionar que la cooperativa es la formula empresarial que más ha crecido durante el 2009 en Catalunya. La creación de cooperativas ha aumentado un 15% respecto al 2008, lo que representa la creación de 113 nuevas cooperativas, rompiendo la dinámica a la baja de los años anteriores27. Este aumento de creación de cooperativas contrasta con la caída experimentada por la fórmula de la sociedad mercantil que durante el 2009 experimentó un descenso del 32% respecto al año anterior28.

Finalmente no hay que olvidar que la crisis ha impactado con más violencia entre los trabajadores inmigrantes que precisamente son más vulnerables y que, sistemáticamente, están viendo negados sus derechos básicos de ciudadanía como el derecho efectivo a la participación política y sindical. Asimismo, los mas-media y la clase política están
contribuyendo a crear el clima general que los convierte en los chivos expiatorios de la crisis frente a los sectores más atrasados de la clase trabajadora.

CONCLUSIONES Y PERSPECTIVAS

A la luz de lo que hemos podido observar hasta el momento resulta evidente que las respuestas a la crisis, cuando han existido, se han concentrado más en generar dinámicas concretas de respuesta, con un marcado carácter local, que en intentar construir un sujeto político con capacidad de intervención social. Al margen de la voluntad de las distintas personas afectadas de apostar por una vía como la anterior, dónde se acentúa la posibilidad de resolver problemas puntuales o articular movilizaciones locales, posiblemente la falta de una respuesta visible y contundente ante la actual situación responde también a una importante debilidad de la izquierda transformadora. Hasta el momento no existen ni las propuestas ni la estrategia de transformación capaz de aglutinar el descontento social y que puedan hacer creíble, ante la mayoría de la opinión pública, que existe una posibilidad alternativa de enfrentarse a la crisis. Los grupos que han intentado avanzar en esta dirección, a pesar de todo su empeño y fuerza de voluntad, han sido incapaces de generar dinámicas que les permitan salir de la marginalidad y conectar con un amplio espectro de la sociedad.
Para la mayoría de la población la crisis se está viviendo como una enfermedad curable, como un mal sueño que tarde o temprano llegará a su fin. En esta dirección apunta de manera clara el mensaje que se lanza a la ciudadanía des del consenso mediático. El discurso que se difunde desde los medios de comunicación se basa en sostener que se debe tener paciencia ante una situación económica que, poco a poco, va mostrando síntomas de mejora (los famosos brotes verdes). Muy probablemente, un discurso como este ha cuajado con facilidad en el seno de una mayoría social que ante la invisibilidad, por invisibilizada que diría Alfonso Sastre, de una alternativa desea que todo vuelva a ser como antes. Una situación donde un empleo asalariado precario permitía, vía crédito, instalarse en la ilusión de una vida placentera en la que el consumo se convertía en el mecanismo de emancipación de clase y de ascenso social. Para la mayoría de la clase trabajadora resulta difícil aceptar un discurso, el proveniente de la izquierda, que a menudo plantea la mejora de las condiciones individuales de vida a través de la mejora colectiva y mediante un proceso de sacrificio y de lucha. En cambio, para esta mayoría amplia de trabajadores, ha resultado mucho más cómodo conseguir mejorar individualmente, llegando a creer que vivía en condiciones propias de la clase capitalista, gracias a las oportunidades que ofrecía el consumo financiado por las entidades de crédito. Los coches, viviendas y vacaciones, muy por encima de sus posibilidades reales, no han sido nada anormal para unos trabajadores que asumían cada vez peores condiciones laborales mientras se hipotecaban quizás para los próximos cincuenta años. Ahora bien, llevamos más de dos años de crisis y las escasas perspectivas sobre la creación de empleo pueden tener consecuencias sobre una masa mayor de trabajadores altamente endeudados que están agotando sus prestaciones por desempleo.

Tal y como se ha planteado en los capítulos anteriores, las medidas que hasta el momento se han tomado para salir de la crisis, lejos de mejorar las condiciones de vida de las clases populares están tendiendo a empeorarlas. La dinámica de intervención estatal se está concentrando en generar las condiciones económicas y sociales adecuadas para intentar reactivar la acumulación de capital. Después de tres décadas de neoliberalismo, dónde las condiciones sociales han ido empeorando progresivamente, la crisis está sirviendo para ahondar todavía más si cabe en la gestión neoliberal de la sociedad. Así pues, el debate sobre las medidas pertinentes a tomar se centra en estos momentos en la necesidad de implementar la enésima reforma del mercado laboral y continuar limando un derecho fundamental como el de las pensiones de jubilación. Con unas cuentas públicas absolutamente desbordas por el gasto efectuado en los últimos meses, ante la presión que ya han empezado a ejercer las instituciones económicas europeas para asegurar el cumplimiento de las condiciones del Pacto de Estabilidad y con una capacidad de respuesta como la mostrada hasta la actualidad, el futuro para la mayoría de las clases populares no parece nada halagüeño.

Posiblemente nos enfrentemos a unas situaciones de deterioro progresivo de las condiciones de vida, tanto laborales como sociales, con un incremento notable de la economía sumergida, dónde la dureza de la situación sea vivida como un fracaso individual más que como el colapso de un modelo de sociedad. Como siempre, la posibilidad de revertir este más que probable futuro depende de la capacidad colectiva para modificar el curso de los acontecimientos. Sin lugar a dudas sin una respuesta colectiva decidida muy probablemente, en los próximos meses, seamos testigos de la agresión final contra un modelo de sociedad del “bienestar” que, a pesar de no haberse consolidado jamás para el caso del estado español, sí permitía albergar la esperanza de que era posible avanzar hacia un horizonte de mayor igualdad y justicia social.

La lección que la izquierda debe sacar de esta crisis es repensar la importancia de generar resistencias más permanentes y más precavidas contra la integración en las esferas del poder, en parte, para evitar la tentación de entrar en el ámbito de las instituciones del sistema y ser víctimas de la cooptación como lo han sido y son los grandes partidos y las centrales sindicales mencionadas anteriormente. El error que volverían a cometer las izquierdas sería pensar en organizar sólo un movimiento “anti-crisis”, pues pasada la crisis finalizaría este objetivo. La izquierda, o las izquierdas, han de considerar que ahora es el momento de potenciar y reforzar las resistencias constantes, por lo que no debemos olvidar los compromisos y las luchas específicas y temáticas que diariamente se realizan en el ámbito local: barrios, municipios y pueblos. Aún a sabiendas que son pequeñas y realizadas por colectivos minoritarios, estos grupos forman parte de los movimientos sociales que continúan manteniendo de manera persistente la tensión dentro del sistema. Conocen los problemas de la ciudadanía, practican acciones de las que van aprendiendo a manejar estas situaciones de rebeldía y resistencia, ejercen una presión permanente sobre las administraciones y empresas locales, y construyen las bases de lo que debe ser la gestión horizontal, la lucha con procesos y planes de transformación social para un futuro con modelos de participación y gestión diferentes. Son el embrión sobre el que construir las alternativas al capitalismo. Porque la lucha contra el sistema no puede continuar basada en la defensa coyuntural de los derechos de los trabajadores en particular y de los ciudadanos en general cuando el capitalismo ataca ferozmente como ahora, sino que es imprescindible desarrollar alternativas en las que incardinar estas acciones locales, ampliarlas y coordinarlas contra los poderes dentro de un ámbito más horizontal. Reivindicaciones específicas que han de formar parte de un plan de ataque contra el sistema y que se desarrollan dentro de un espacio concreto, pero que han de constituir los procesos contra el capitalismo con desarrollo prolongado e indefinidamente en el tiempo.

Notas

1. El famoso economista J.K. Galbraith le llamo ‘el fraude inocente’, pero a nosotros no nos parece inocente en absoluto. Cada vez más se crítica esta medida y se intenta completarla con otras variables significativas. En Estados Unidos, el Instituto Nacional de Investigaciones Económicas (NBER) añade cuatro datos desestabilizados: la producción industrial, el empleo, el comercio al por mayor y al por menor, y los ingresos personales reales. Los ecologistas añadirían muchos datos más.
2. Por ejemplo, J. Estefania en ‘Salidas duales’ El País del 13-12-09 escribe:’hay que contemplar asimismo la posibilidad de una recuperación sin empleo por bastante tiempo…Hasta el año 2013 no se volverá a recuperar el nivel de empleo anterior a la crisis en los países desarrollados.
3. G. Soros, Futura recaída en la recesión. El País. Negocios 2712-09
4. J. Estefania. La banca, todavía. El País 29-11-05
5. Por supuesto mientras exista el capitalismo siempre habrá crisis, pero nos estamos refiriendo aquí a una renovación próxima de la crisis actual.
6. Muchos comentaristas aseguran que el neoliberalismo ha muerto, pero no es así para los trabajadores y las clases populares, que están sometidos cada vez más a una dura economía neoliberal, es decir a una política que se dice esta acabada: el neoliberalismo zombi, expresión que hemos visto por primer vez en este sentido en el libro de C. Herman ‘El capitalismo zombi’
7. A. Bolaños, citando a Xavier Segura, economista jefe de Caixa de Catalunya, en El ladrillo y la deuda complican la salida de la crisis a España. El País 27-12-09. El paréntesis lo hemos añadido nosotros.
8. Asimismo el porcentaje de PYMES con problemas para acceder al crédito aumento en el último trimestre de 2009. Según la Encuesta sobre el acceso de las PYMES a la financiación ajena, realizada por el Consejo superior de Cámaras de Comercio, el 84,5% de las PYMES (1.068.000) tuvo problemas para acceder a la financiación. Público 22-12-09
9. Datos del INE o de Eurostat.
10. Escrito hace 50 años por Gil de Biedma, en el poema, Noche triste de octubre. Recogido de El País, 27-12-09
11. Fondos soberanos, son llamados así los grandes fondos de inversión que poseen los países que tienen muchos excedentes en sus balanzas de pagos. Por ejemplo, China, los países exportadores de petróleo o de otras materias primas, etc. Los fondos soberanos han llamado recientemente la atención por la importancia de sus inversiones en deuda pública y activos privados en los países ricos.
12. Aunque estas agencias han perdido una gran parte de su credibilidad a causa de sus evaluaciones fraudulentas de los títulos que los bancos vendían antes de la crisis, todavía siguen siendo importantes para evaluar la marcha de los países. De todos modos, hay quien señala que esta evaluación negativa ha sido utilizad como una medida de presión para forzar una reforma laboral más neoliberal, lo que sería todavía más grave.
13. El País 28-2-10. La deuda externa atenaza a España.
14. Para el detalle de todos estos aspectos consúltese el Informe no. 7 de TAIFA: El rescate de los poderosos.
15. Aunque en alguna emisión posterior se ha cubierto ampliamente la misma por los inversores.
16. Como ya se señala en el artículo de Políticas, no se entiende bien la razón para plantear al mismo tiempo la reforma de las pensiones, excepto si se quería convencer a Bruselas que se toman medidas importantes para reducir el gasto público en el futuro, o, más bien, que la reforma de las pensiones sirva como cortina de humo para derivar la atención del fuerte recorte presupuestario, de consecuencias muy negativas en el empleo en el corto plazo.
17. Un ejemplo de lo que sucede está en la fuerte caída de las cotizaciones de Bolsa el 4 de febrero 2010, aunque hay que considerar que ésta se produjo en un contexto de caída de las Bolsas principales del mundo.
18. Los trabajadores actualmente tienen un contrato más firme con su banco en forma de obligación hipotecaria que con su empleador. Así que mientras su vínculo con el banquero es totalmente rígido sus vínculos con su empresario son flexibles, precarios, discontinuos y no garantizados…y es que la “flexibilidad” es la receta universal para los de siempre.
19. Diario de Navarra, 14 -10-2009.
20. Cinco Días, 21-3-2009.
21. Esto reduce a los trabajadores a la categoría de capitales variables en búsqueda de su valorización y los invalida como agentes potenciales de transformación.
22. El País 13-12-2009
23. Véase capítulo 4.
24. LAB sindicatua 11-5-2009 para Kaos en la Red.
25. Un ejemplo de ello es la coordinación que representa la plataforma “La Crisis que la paguin els rics” que aglutina distintos colectivos de Catalunya.
26. Afectadosporlahipoteca.blogspot.com
27. La evidencia histórica muestra como el número de cooperativas, y sales, oscila en torno al ciclo económico del sistema: caída en el momento de expansión y auge y aumento en los de recesión y crisis.
28. www.cooperativesdetreball.coop