La macroeconomía

Para que la economía funcione adecuadamente, es necesario que una serie de elementos a los que se denomina variables macroeconómicas (crecimiento del PIB, nivel de empleo, control de la inflación y equilibrio de la Balanza de Pagos) funcione de forma satisfactoria. Aunque en el capitalismo es la actividad privada la que lleva a cabo la vida económica, para que estos elementos se desarrollen satisfactoriamente es muy importante la actuación del Estado a través de la que se conoce como política macro económica.

En la economía española estos elementos han evolucionado de la forma siguiente:

España crece más que los países ricos europeos, pero su crecimiento no es muy fuerte y además, está disminuyendo

La actividad económica ha crecido en los noventa a un ritmo medio del 3,21%, aunque en la primera legislatura creció al ritmo de 3,82% mientras que en la segunda lo hizo sólo al 2,6%. En la coyuntura actual de la economía mundial y europea, es un ritmo bastante satisfactorio, más alto que el de las principales economías del área de la UE – Alemania 1,31% y Francia 2,18% – aunque hay economías que han crecido más: Irlanda 7,76%, Finlandia 3,56% y Grecia 3,72%. Hay que tener en cuenta que para las economías más pobres es más fácil crecer más, por lo que el mayor crecimiento de Estado español sobre Francia, por ejemplo, no es tan sorprendente. Esta diferencia de crecimiento ha hecho que el Estado español haya pasado de tener una renta per cápita respecto a la UE del 77% en 1994 al 84% en 2003 (98% si se considera la UE de 25, exclusivamente debido al efecto estadístico) Las previsiones que se están haciendo para el crecimiento de Estado español en 2005 están en torno al 2,6%. Este crecimiento permite (no asegura) que el nivel de vida de la población aumente, pero un crecimiento menor indica que será más difícil generar empleo..

España es el país con más paro de la zona Euro, con una tasa de paro 2,4 puntos por encima de la media de la UE

A causa de este crecimiento, y a cambios en la forma de medirlo, la tasa de paro se ha reducido considerablemente desde mediados de los noventa. En 1996 el paro era de 18,1% de la población activa y en 2003 del 11,3%. Aún así, dentro de la Europa de los 25 sólo hay 4 países con más paro que el Estado español. La tasa de paro de Cataluña es bastante menor, pues ya se ha dicho que está situada entre el 6 % y el 8% en 2004.

La contención de la inflación tiene un precio alto en términos de menor crecimiento y más paro, tal como lo reflejan las cifras de la UE

La inflación en el Estado español es muy inferior a la que solía ser en el pasado, de acuerdo con las normas de la política económica neoliberal que considera que el control de la inflación es su principal objetivo. En los últimos años está alrededor de un 3% (en 2004 en el Estado el 3,2%, en Cataluña 3,6%) aunque la población siente que esa cifra no refleja realmente lo que sucede en los precios del coste de la vida. Especialmente la introducción del euro en 2000 supuso un fuerte aumento en los precios. El estado español ha sido el país de la zona euro donde los precios han crecido más desde la puesta en circulación del euro: De enero de 2002 a diciembre de 2004 el alza ha sido del 10,2%, casi cuatro puntos por encima de la media de la zona euro.

Respecto a la Balanza de Pagos, sólo en 4 años de toda la década de los noventa los saldos fueron positivos. Desde 1999 los saldos son negativos y en cantidades bastante considerables. El saldo de la Balanza Comercial (diferencia entre importaciones y exportaciones de bienes y servicios) se deteriora continuamente, siendo en 2004 considerablemente superior al del año anterior. Lo mismo sucede con la Balanza de Pagos, siendo el saldo negativo del 3,4% del PIB, que es una cifra sustancial, significando un problema para la economía.

En la actualidad, la prioridad de la UE, los gobiernos y el capital financiero consiste en el control de la inflación, a expensas del crecimiento y del empleo.

Es bastante difícil que los cuatro elementos funcionen bien a la vez, por lo que se han de establecer prioridades entre ellos. Si se controla mucho la inflación hay que frenar la economía, lo que supone crecer menos y que se genere menos empleo y haya más paro. Por el contrario, cierto nivel prudente de inflación favorece el empleo. En la UE en general y en el Estado español, en los últimos años, se ha controlado muy fuertemente la inflación a expensas de un lento crecimiento y una débil generación de empleo, lo que lleva a altas cifras de paro. Son las prioridades del capital financiero a expensas de las de los trabajadores.

Cuadro 5. Algunos elementos de la evolución macroeconómica
Variable Años España UE
% tendencia % tendencia
Crecimiento 90s 3,2 disminuir 2 disminuir
Inflación 2000s 3-4 aumentar 2 mantenerse
Desempleo 2000s 18-11 mantenerse 8-10 mantenerse
Bal. Pagos 2000s Déficit aumentar Superávit mantenerse

La política macroeconómica española – es decir la actuación del Estado – ha estado regida por las directrices de la UE debido especialmente a la inevitable obligación de seguir aquellas que dicta el Banco Central Europeo para controlar la inflación mediante la política monetaria y por las que se derivan del llamado Pacto de Estabilidad y Crecimiento, que limita al 3% el déficit que el sector público puede tener en su presupuesto. Los gobiernos españoles han sido los seguidores más fieles de este Pacto, a pesar de las fuertes críticas que este suscita entre muchos economistas porque lleva a disminuir el crecimiento y aumentar el paro. En 2003 Alemania, Francia, Holanda y Grecia no cumplieron dicho Pacto, y Portugal e Italia estuvieron a punto de no cumplirlo, lo que ha llevado a plantearse la conveniencia de por lo menos ‘flexibilizarlo’. Aunque en la UE primero Solbes y luego Almunia planteaban su mantenimiento, ahora, ante la fuerte presión de Alemania y Francia para cambiarlo, parece que están más dispuestos a ello.

Desde 1999 la moneda española ha pasado a ser el euro, que aunque desde su inicio hasta 2002 bajó fuertemente de valor respecto al dólar, ahora ha subido mucho y está a un cambio muy alto (1,3 dólares por cada euro en diciembre 2004) respecto a la moneda norteamericana. Esto no es bueno para las exportaciones europeas, pero al Estado español no le afecta mucho porque la mayor parte de las mismas van a la zona euro, que tiene la misma moneda. Sin embargo, la cotización del euro favorece a la economía española porque el petróleo, que se paga en dólares, sale más barato.

Fue con estos indicadores considerados positivos, a excepción de la Balanza de Pagos, (crecimiento del PIB, reducción del paro y contención de la inflación) con los que en la segunda parte de los noventa el gobierno de Aznar podía decir que “España va bien”.

Pero estos equilibrios no reflejan de forma adecuada el bienestar de los ciudadanos. Son pistas, pero no son una foto completa. Para valorar el bienestar hay que tomar una foto más amplia, en la que habría que tener en cuenta muchos otros aspectos, por ejemplo, la precariedad en el empleo, la provisión de servicios sociales o el nivel de pobreza. Elementos que supondrían una evaluación más realista.