La implosión del sistema productivo

De la explosión de la burbuja inmobiliaria a la caída de la construcción

La primera fase de la crisis económica en el Estado español fue el derrumbe de la burbuja inmobiliaria. En el periodo anterior a la crisis, los bajos tipos de interés, las facilidades en el acceso al crédito, y la permisiva regulación urbanística, sin olvidar las frecuentes instancias de corrupción, provocaron la enorme expansión del sector de la construcción. Las facilidades de financiación, debido a la enorme liquidez internacional, y la gran rentabilidad que el negocio inmobiliario suponía para los bancos, elevaron los precios de los pisos que no paraban de crecer por encima de su valor real. La especulación inmobiliaria y la voluntad de mejorar las condiciones de vida de amplios segmentos de la población, condujo a un aumento de la demanda inmobiliaria. Se generó así una burbuja en permanente crecimiento que dio lugar a una gran expansión del sector de la construcción. Lo que provocó una notable sobrecapacidad de este sector económico, central en la economía española durante el periodo 1995-2006, generando un monstruo totalmente desproporcionado con respecto al resto de sectores de la economía. El número de viviendas libres promocionadas en construcción en 2008 era de 626.6911. Enorme número de nuevas viviendas que con la crisis será imposible vender.

El otro gran problema tenía relación precisamente con el plano financiero. En agosto de 2007 se desencadena la crisis financiera, originada en EEUU con la crisis de las hipotecas subprime y rápidamente transmitida al resto de países a través de los mercados financieros internacionales2. Este impacto de la crisis financiera y la incertidumbre extendida por toda la economía, se tradujo en una absoluta congelación del crédito para las empresas y para los consumidores. El crédito, la sangre que mueve la economía, se congeló parando todo el aparato productivo.

Los bancos y cajas frenaron totalmente la concesión de créditos al sector inmobiliario y de la construcción, lo que hizo que tanto las ventas como la actividad en dicho mercado sufrieran un derrumbe total con la consecuente desaparición de numerosas empresas inmobiliarias. La estructura empresarial del sector en el estado español se ha caracterizado por la abundancia de empresas pequeñas, de bajo nivel técnico y subcontratadas con contratos de obras; características de un sector de la construcción muy precarizado, y dando lugar a un mercado laboral de gran flexibilidad y precariedad, por lo que el ajuste tanto del número de empresas como del empleo se hizo ipso facto tras el primer golpe de la crisis. A corto plazo, el hundimiento del sector inmobiliario y de la construcción aceleró la destrucción de puestos de trabajo a un ritmo frenético liderando una subida del paro sin precedentes en ningún otro país europeo.

El cierre de empresas y la pérdida de empleos juntamente con el encarecimiento de los pisos, empeoró la situación del sector. El primer trimestre de 2008, cuando aún el gobierno español no reconocía la crisis3, la venta de pisos había caído un 72% respecto al mismo trimestre del año anterior, repitiéndose los datos de grandes descensos durante los meses posteriores, arrastrando así el sector inmobiliario. De las viviendas en construcción en 2008, las que han quedado prácticamente acabadas, o nuevas sin vender rondan las 450.000, siendo el resto, viviendas que han quedado a mitad de obra. En enero de 2008 se habían cerrado ya 40.000 agencias inmobiliarias. En julio de ese mismo año la constructora Martinsa-Fadesa anunció la mayor suspensión de pagos en toda la historia en España. Una vez explotada la burbuja nos encontramos con un parque de más de un millón de viviendas vacías y en venta4.

Cuadro 1:  Empresas de la construcción y estrato de asalariados.

Cuadro 1: Empresas de la construcción y estrato de asalariados. Unidades: número de empresas. Fuente: INE y directorio central de empresas. Cinco Días 11-8-2009.

En 2009, el descenso de la construcción continuó sobre un 2008 ya en crisis: durante el tercer trimestre se construyeron cerca de un 20% menos de inmuebles que en el segundo trimestre, un 47% menos respecto al mismo periodo del año anterior. Esta caída en la actividad del sector afectó directamente a la estructura empresarial. El cuadro 1 refleja la evolución de las empresas constructoras.

El número de empresas cayó un 11,8% en 2009 respecto al año anterior. La disminución de la actividad en el sector de la construcción, ha afectado sobre todo a las pequeñas y medianas empresas, siendo absorbidas por empresas mayores o bien desapareciendo. Poco más de 9.000 empresas sin asalariados, y más de 24.000 empresas con 1 o 2 trabajadores han desaparecido. Cabe destacar que las empresas de entre 200 y 500 trabajadores se han reducido en más de la mitad, un 56%. Por el contrario, a pesar de la disminución de la actividad en el sector de la construcción, las empresas más grandes con más de 5.000 trabajadores siguen siendo 6, exactamente igual que en 2005.

Frente a la crisis del sector de la construcción de viviendas, la administración aumentó la inversión en obra pública. Según datos del Ministerio de Fomento, la licitación5 de obras por infraestructuras, se incrementó un 20% el 2008 respecto a 20076 llegando a 17.415 millones de euros de inversión. Para 2009 se presupuestaron en inversiones de Obra Pública un 8,2% de incremento respecto a 2008, llegando a los 19.404 millones de euros7.

Cuadro 2: Beneficio neto de las empresas del sector de la construcción para el primer semestre de 2008 y 2009 en millones de euros.

Empresa 2008 2009 Variación
Acciona 464,47 1.263,19 171,96%
ACS 1.805,04 1.951,53 8,12%
FCC 334,04 307,20 -8,03%
Ferrovial -811,81 -92,35 88,62%
OHL 150,69 165,63 9,91%
Sacyr-Vallehermoso* -256 506 202,4%

Fuente: Expansión, 27-02-2010 y 01-03-2010.

Hacia las infraestructuras han ido buena parte de las inversiones para paliar la crisis del sector de la construcción: inversiones en carreteras y Tren de Alta Velocidad, ampliaciones de puertos y aeropuertos, etc. Asimismo, los proyectos más importantes del Plan E8 del gobierno central, teóricamente dirigido hacia las PYMES, han sido adjudicados a las grandes constructoras que lograron el 22% de las obras en cuatro grandes capitales, mientras que en Madrid, el señor Gallardón les otorgó el 34% de sus proyectos9. La ayuda al sector está beneficiando sobre todo a las grandes empresas de la construcción, que son las que poseen la capacidad productiva para hacer frente a obras de infraestructuras de mayor envergadura y las que pueden destinar mayores recursos en la competencia por conseguir la concesión de concursos y desarrollar estrategias de lobby para presionar al gobierno para favorecer sus intereses.

Los gigantes del ladrillo siguen teniendo beneficios, prácticamente en todas las grandes empresas, tal y como se puede observar con los resultados de 2009; no les ha ido tan mal en la crisis, algunas incluso tienen mejores resultados que el año anterior (ver cuadro 2). Al mismo tiempo, los desalojos y desahucios, el verdadero drama de la crisis junto con el paro, empezaron a aumentar.

Estas grandes empresas, no tan sólo se han hecho con licitaciones de importantes obras en el estado español, sino también en otros países. Sacyr-Vallehermoso, por ejemplo, ha conseguido la adjudicación de las obras de ampliación del canal de Panamá10, lo que le implicará cuantiosos beneficios para la compañía. Los importantes beneficios conseguidos durante los años de bonanza han permitido a estas grandes empresas crecer e internacionalizar su actividad, esto les ha servido para seguir obteniendo beneficios en el exterior, mientras la actividad en el interior sigue en descenso. En el primer trimestre de 2009, de las seis empresas de la construcción cotizadas en Bolsa, la facturación en el estado español fue de 15.583,9 millones de euros, y en el extranjero de 11.164,8 millones de euros (es decir, el 42% del total de la facturación lo obtuvieron en el exterior). A la luz de los resultados empresariales no son los gigantes del ladrillo quienes están pagando la actual crisis, mientras que las medidas acometidas por el Gobierno les han permitido socializar parte de las pérdidas y seguir presentando resultados positivos.

El Plan E justifica prácticamente todas las medidas para el sector de la construcción con la creación de puestos de trabajo, directos o indirectos, que se estiman en 500.000, y la disposición de mejores infraestructuras para el conjunto de la ciudadanía11. Están por ver los resultados finales del Plan, por el momento son simples medidas de choque, de urgencia, para mitigar un impacto muy grande sobre un sector básico de la economía, en cuanto a empleo y producción. Significa incrementar obras públicas de dudosa utilidad, los ayuntamientos ni siquiera tuvieron tiempo de buscar obras útiles, pareciéndose este plan a lo que Keynes utilizaba como metáfora de una medida para ayudar a salir de la depresión de los años 3012.

Al mismo tiempo, el Plan E no impone unos criterios de contratación ni de horas de trabajo para aplicar en cada uno de los proyectos. Lo que realmente está ocurriendo es que las obras que se llevan a cabo requieren precisamente de mucha maquinaria pesada y el factor trabajo es menos importante. Eso salva a las empresas, propietarias del capital fijo, pero genera pocos puestos de trabajo. Proyectos menos intensivos en capital hubiesen creado más puestos de trabajo, aunque siempre hubieran actuado como un parche más para paliar el impacto y como medida de cierta reactivación de la demanda, lejos de suponer una reforma estructural y un giro para el sector de la construcción dentro del conjunto de la economía española.

Finanzas en estado de crisis

El sistema financiero español se encontró con varios problemas al mismo tiempo: unas ventas ya debilitadas en el sector inmobiliario en el interior y la crisis financiera que llevó a la congelación internacional del crédito. Su capacidad de conceder créditos disminuyó drásticamente causando, como ya se ha dicho, la explosión de la burbuja inmobiliaria y la parálisis del sector inmobiliario y de la construcción, y extendiendo la crisis a otros sectores económicos que vieron sus canales de financiación congelados mientras se cerraba el grifo del crédito a los consumidores13.

Fruto de la incapacidad de cumplir los importantes compromisos financieros que las empresas de la construcción e inmobiliarias tenían con la banca, así como del aumento de la morosidad de hipotecados ahora en paro, los bancos experimentaron sustanciales pérdidas en sus negocios con el sector de la construcción. La probabilidad de impago se cierne sobre una parte importante de los préstamos a las inmobiliarias, que copan 324.664 millones de euros, el 53% del total acumulado en hipotecas. Las hipotecas refinanciadas superarían el 50%. De momento, el Banco de España ya ha estimado que la banca podría asumir unas pérdidas de 130.000 millones de euros en sus créditos a promotores. Por otro lado, la banca optó por quedarse viviendas, suelo y edificios de oficinas a cambio de la deuda que ya no pueden afrontar los promotores. Por estas dos vías, bancos y cajas tendrían más de 162.000 millones de préstamos a promotores con riesgo de no ser cobrados14. Además, en bastantes casos, los bancos y cajas incluso eran accionistas importantes de estas empresas. También hay que añadir las pérdidas experimentadas por las compras de derivados de hipotecas basura; aunque los bancos españoles no tenían grandes inversiones en títulos respaldados por este tipo de valores internacionales, supusieron también algún quebranto. Esto fue así porqué este ya tenía su propia burbuja con el sector inmobiliario español y no le era necesario acudir a los mercados internacionales. Todo ello condujo a una significativa reducción de sus beneficios y un deterioro importante de sus balances.

Otro problema grave para los entes financieros del estado español, sobre todo para las cajas de ahorros, está siendo el aumento de la morosidad, que ha pasado de 1,2% sobre el nivel de activos en 2007 a alrededor del 4,9% en agosto de 2009, para el conjunto del sector financiero y superior para las cajas. Los últimos datos del año 2009 indican que la mora subió hasta el 5,05%, el nivel más alto desde 1996, lo que significa un volumen de 92.624 millones de euros15. Estos niveles de morosidad están representando una auténtica sangría para los bancos y las cajas; durante el primer año de la crisis absorbieron todo el nivel de provisiones contables que se preveía para estos casos de insolvencia16 y ahora afecta directamente al aumento de las pérdidas.

A los bancos no les interesa reconocer estas pérdidas para no deteriorar más sus balances en un momento en el que el Banco Central y la Administración controlan de cerca los resultados de las entidades. Los entes financieros prefieren prolongar el periodo de retorno de un préstamo antes que declararlo impagado para así no afectar a su beneficio contable, aunque muy probablemente tengan la certeza de que ese préstamo no se le devolverá nunca. Las instituciones financieras están interesadas, por tanto, en renegociar las hipotecas de los impagados para así no aumentar sus índices de mora y no debilitar aún más sus resultados contables. Por ello, se observa que, aunque han aumentado considerablemente el número de desahucios y ejecuciones hipotecarias, éstos no han sido tan elevados como era de temer. Aplazan el problema para más adelante con la dudosa esperanza de que la situación económica mejore y vuelvan a ingresar regularmente los pagos de préstamos e intereses. Esta falsedad se puede mantener durante mucho tiempo ya que los mismos organismos de control ya conocen esta manera de actuar —según la agencia de evaluación Moody los bancos españoles ocultan el deterioro real de sus activos17— pero les conviene igualmente dejar el cadáver en el armario. Se debe tener mucho cuidado al analizar los resultados contables porque en muchas ocasiones no son reales.
Durante el 2010 esta situación se está agravando. Las ejecuciones hipotecarias se van a duplicar respecto al 2009. Los bancos y cajas pueden querer mantener el stock de viviendas, pero, en tal caso, están obligadas a provisionar unas pérdidas por cada año que transcurre sin haber vendido unos activos que continúan desvalorizándose. Si, por el contrario las entidades financieras deciden vender gran parte de ese stock de un millón de viviendas vacías, el precio de éstas se derrumbará, llevando el ajuste hasta la mitad de los precios actuales. Viendo los dos escenarios posibles el sistema financiero en el estado español tiene un grave problema de solvencia y de viabilidad a medio plazo. Resulta muy probable que el Estado actúe una vez más de garante del capital privado, como ya nos tiene acostumbrados.

Es decir, los impagos de las constructoras transformaron a los bancos en grandes inmobiliarias con un enorme stock de pisos invendibles. Lo que ha tenido dos consecuencias principales. Por un lado, por medio de sucesivas refinanciaciones de las deudas, ha permitido a los bancos y cajas utilizar estos inmuebles como activos para tapar el agujero dejado en sus balances por los impagos de los préstamos. Por otra parte, estos activos tóxicos les fuerzan a cumplir con un pacto no escrito, que es el de mantener el precio de la vivienda, sin que este sufra el ajuste natural tras la explosión de la burbuja inmobiliaria. De haberse producido tal ajuste, ahora probablemente hablaríamos de precios de la vivienda alrededor del 55%18 más barato, lo que supondría tener que reconocer muy graves pérdidas en sus balances.

RECUADRO 1. Badia del Vallès: un ejemplo de la estafa de las hipotecas en dinero negro

Ciudad Badia es una ciudad dormitorio situada en el Vallès, cerca de Barcelona. Se construyó en los años 70 a finales de la dictadura franquista, para ubicar, como en otras poblaciones del cinturón metropolitano de Barcelona, a las familias de trabajadores inmigrantes que llegaron a Catalunya en los años 60 y 70.

Todas las viviendas que se construyeron son de protección oficial y tienen un precio fijado por la Administración, de modo que no se podían vender por importe superior a este. Pero durante el boom inmobiliario de estos últimos años anteriores a la actual crisis económica, estos pisos se vendieron de forma extraoficial a precios hasta tres veces superiores al límite legal fijado por la Generalitat de Catalunya. Muchos de los compradores de esta etapa han sido los nuevos inmigrantes extra comunitarios.

En este último periodo, las entidades bancarias tasaron los pisos a precio de mercado y concedieron las hipotecas muy por encima del límite legal establecido y escriturado, de modo que pisos que, por ejemplo, tuvieran un valor escriturado de 60.000 euros (10 millones de pesetas), se vendían por un precio muy superior al permitido y se les concedían hipotecas por importe de 180.000 euros (30 millones de pesetas). Se hacían 2 escrituras diferentes, una con el precio oficial, y otra con el importe de la concesión de la hipoteca, o sea, con el importe superior al precio legal, por lo que el precio total de venta podía ser el triple del valor estipulado. Las entidades bancarias concedieron hipotecas con mucha facilidad, incluso con un riesgo elevado de impago; hipotecas de dinero negro con la complicidad de las Administraciones que han hecho la vista gorda.

Mientras ha habido trabajo y los pisos aumentaron su valor de mercado, las viviendas se fueron vendiendo y más o menos todos los compradores pudieron ir pagando. Pero cuando las cosas han cambiado (aumento del paro, y estallido de la burbuja inmobiliaria), las personas que habían comprado estos pisos y no podían pagar las correspondientes hipotecas se veían obligadas a ceder sus pisos a las instituciones bancarias, que sólo los valoraban en su precio oficial, muy inferior a su deuda hipotecaria.

De este modo, actualmente hay una gran cantidad de familias trabajadoras en Badia del Vallès que con todos o casi todos sus miembros en el paro, cobrando subsidio o ayudas de la Administración en el mejor de los casos, esperan a que les desahucien por impago al no poder hacer frente a la hipoteca que en su día les concedieron por una venta irregular.

Actualmente Badia del Vallès tiene el mayor índice de paro registrado de Catalunya, y una situación de muchos desahucios. Dejar una buena parte de la población de este municipio en la calle es un problema político y social para la Administración.

La alarma social que supondría esta situación ha obligado a la alcaldía a negociar con las entidades bancarias deudoras para que, aunque les embarguen las viviendas, les permitieran seguir viviendo en ellas en régimen de alquiler.

También se está negociando con la Generalitat levantar la limitación del precio de venta al propietario que lo pida y eliminar la prohibición de alquilar los pisos. De este modo la entidad bancaria se quedaría con el piso por un valor real a cambio de cancelar la hipoteca y alquilar las viviendas a las mismas familias.

Una vez más las entidades bancarias van a ser salvadas por la Administración, como mal menor. Frente a un escandaloso delito económico y financiero como es el de generar dinero negro a través de la concesión de hipotecas ilegales, en vez de condenar a sus responsables, sencillamente se les favorece salvándoles la cara, descalificando los pisos de protección oficial y quedándose los bancos o cajas las viviendas en propiedad cobrando alquiler y garantizando su cobro en la negociación con las familias afectadas. Cabe preguntarse para quién se hace la ley. Esto es un ejemplo de Catalunya. No es difícil imaginar todo lo que ha debido pasar con las viviendas de protección oficial en el resto del estado español.

Cabe apuntar, en contra de lo que se ha podido ver en los medios de comunicación que anunciaban a bombo y platillo la solidez de la banca en España, que el sector financiero en el estado español está fuertemente endeudado con entidades financieras internacionales, fruto de la época de bonanza en la que necesitaban recursos con los que proveer créditos al sector de la construcción. Durante esa época buscaron financiación en los mercados internacionales para poder seguir llevando a cabo lo que parecían suculentos negocios. Ahora completamente instalados en la crisis, están pasando graves apuros para hacer frente a los plazos de devolución de los préstamos asumidos con dichas entidades.

Los bancos, son internacionales hasta que quiebran, entonces son nacionales y hay que rescatarlos.

El conjunto de todos estos elementos han conducido al sector financiero español a una delicada situación que ha necesitado de amplios apoyos públicos. La liquidez con la que han inundado el sector financiero tanto el BCE como el Estado, está sirviendo para que la banca gane tiempo, tape los agujeros de sus debilitados balances, pueda hacer frente a los pagos exigidos por el sector financiero internacional y recupere la confianza que el mundo ha perdido en ella. La deuda de los bancos españoles con el BCE alcanzaba en 2009 los 80.000 millones de euros, un 62% más que el año 200819 y los créditos concedidos por el FAAF20 ascienden a más de 19.000 millones de euros (ver cuadro 3), además de las amplias ayudas financieras prometidas por el FROB21 que pueden llegar hasta los 99.000 millones de euros (Véase el capítulo 3).

En teoría y según la intención manifestada por el gobierno, este dinero se debía destinar a seguir dando crédito a la economía. El sector financiero no lo ha hecho así. En lugar de destinar este dinero a seguir dando crédito, la banca ha dedicado las ayudas financieras a dos asignaciones principales. Por un lado, los fondos adicionales le permiten pagar sus deudas internacionales y, por el otro, mejorar sus negocios a través de la compra de deuda pública emitida por el Estado para financiar el esfuerzo que está realizando para paliar los efectos de la crisis. Estos títulos están teniendo salida entre otras cosas porque se trata de valores sin riesgo (el Estado no quiebra), atractivos para los inversores y ahorradores en tiempos de turbulencias en las bolsas, pero sobretodo son adquiridos por la banca. El 50% de la deuda pública es comprada por entidades financieras22 haciendo un buen negocio al menos durante un periodo en el que la operativa tradicional de los bancos y cajas, las concesiones de crédito han disminuido drásticamente. Los bancos reciben liquidez del BCE y del Estado a un 1% de interés; con este dinero pueden comprar bonos del tesoro que les garantizan un 3-4% de rentabilidad; el margen obtenido es beneficio privado para estas empresas. A finales de 2009, las entidades financieras españolas se habían hecho con el 35% de las emisiones de Deuda Pública. La liquidez que recibe la banca no la destina a seguir dando crédito. Si uno de los propósitos del paquete de ayudas a la banca era seguir dando crédito a la economía real para que la rueda no dejara de girar, esto se podría haber llevado a cabo a través de agentes públicos de crédito; seguramente era importante ayudar al sector financiero pero no a los banqueros23.

Cuadro 3: Cantidad recibida del FAAF por entidad financiera y porcentaje sobre el total del fondo.

Cuadro 3: Cantidad recibida del FAAF por entidad financiera y porcentaje sobre el total del fondo. Fuente: La Voz de Galícia.

Cuadro 4: Vencimientos de la deuda de las Cajas de Ahorro del Estado español hasta 2012

Cuadro 4: Vencimientos de la deuda de las Cajas de Ahorro del Estado español hasta 2012. Fuente: Expansion, 07-01-2010.

La falta de concesión de créditos por las instituciones financieras está obligando al gobierno a ampliar la actuación pública en la adjudicación de créditos. El 21 de diciembre de 2009 se puso en funcionamiento el Facilitador Financiero24, y el 29 de diciembre de 2009, al poner en marcha el Fondo de Economía Sostenible 2010-2011 por el que se proveen los 20.000 millones de euros necesarios para dotar la Ley de Economía Sostenible (véase el capítulo 3) se ha incluido un programa de cofinanciación directa de proyectos entre el ICO y las entidades financieras con una financiación de hasta 100 millones de euros y un plazo de hasta 30 años, por lo que el ICO podrá conceder créditos directos a las empresas que presenten proyectos de inversión dentro de los campos prioritarios que recoge la Ley. “La concesión de un crédito directo por parte del ICO implica que la entidad pública asume también el riesgo del préstamo al 100%, y no como en la mayoría de sus líneas, en las que lo comparte al 50% con los bancos con los que acuerda la financiación. Esta autonomía permitirá a la institución decidir por sí misma que proyectos son viables y cuáles no, así como las condiciones de financiación”25. En cierto modo, este programa supone reconocer la necesidad de una ‘banca pública’, aunque sea bajo unas formas disfrazadas y vergonzantes. La increíble resistencia de la banca privada a conceder crédito está forzando al Gobierno español a reconocer la necesidad de una intervención directa para resolver los problemas de financiación de la economía real. Aunque habrá que ver cómo funcionará en la práctica, pues siguiendo la línea habitual del Ministerio todavía no está nada claro el procedimiento concreto para su realización.

La tímida política del Gobierno ha perdido la oportunidad de crear una banca pública, obteniendo así el control de unas instituciones vitales para el funcionamiento de la economía. La necesidad de este control no se puede negar argumentando el derecho a la libertad de la iniciativa empresarial en un momento en que su solvencia depende de los fondos del contribuyente y de la ciudadanía en general. Este control podría brindarnos la oportunidad de decidir qué proyectos de inversión son viables y cuales tienen validez social, para que reciban financiación. De poco serviría que la banca convencional siguiera concediendo créditos a empresas con dudosa viabilidad económica y sin un interés general detrás de su objeto social.

“Cuando hablan de una banca más fuerte, me echo a temblar. ¿Más fuerte todavía? Y sobre todo, ¿fuerte frente a quien? ¿Frente a los usuarios, a los que chulea como quiere? ¿Frente a la sociedad, sobre la que ya ejerce su poder? ¿Más fuerte frente a los partidos políticos, siempre endeudados con ella? Ya podemos ir los ciudadanos pensado en fusionarnos también para ser más fuertes ante esa banca todopoderosa. ¿Nos dará el Gobierno también una ayudita para reordenarnos?”29

Las Cajas de Ahorros merecen una mención específica adicional. Debido a su estrecha relación con constructores y promotores inmobiliarios, todo el sistema de cajas está experimentando serios problemas de liquidez, y necesita el apoyo público, aunque hasta febrero de 2010 sólo Caja Castilla-La Mancha —cuyos beneficios declarados de 30 millones en 2008 se convirtieron en perdidas de 762 millones tras ser intervenida—, ha tenido que ser salvada de la quiebra con la intervención estatal directa. El conjunto de cajas del estado español debe hacer frente al retorno de alrededor de 120.000 millones de euros de deuda hasta 2012 (ver cuadro 4).

Tras un año complicado en los mercados de capitales, en el que muchas entidades han tenido que valerse de los avales otorgados por el Gobierno para poder satisfacer sus necesidades de liquidez, las cajas de ahorro deberán seguir haciendo un esfuerzo considerable durante 2010 y los dos años próximos para refinanciar vencimientos récord de deuda.

Un grupo de 40 cajas tiene que devolver este año 30.734 millones de euros entre bonos senior (de mayor calidad, pero sin garantía), cédulas (deuda con el respaldo de un paquete de créditos hipotecarios y del balance de la entidad) y cédulas multicontribuidas (emitidas a través de un fondo de titulización por un grupo de entidades)26. Este volumen supone un incremento del 19,6% respecto a los 25.695 millones de 2009 o de casi el 48% frente a los poco más de 20.800 millones de 2008. Dieciséis cajas -de las 38 de las que hay datosse encuentran por debajo del nivel de core capital27 en el que el consenso de los expertos cree que las entidades pueden moverse con comodidad, el 7%. Esta variable incluye el capital y las reservas de bancos y cajas y es una de las ratios que más en cuenta tienen ahora los analistas. 2010 se presenta como un año complicado, en el que la política y la realidad financiera tendrán que verse las caras.

Esta situación difícil está llevando al sector a una reestructuración de gran calado donde las fusiones van a ser la estrategia de supervivencia de muchas entidades. Fusiones apoyadas, cuando no exigidas por los poderes públicos, que las impulsarán requiriendo la integración de varias cajas para poder recibir ayudas estatales a través del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB). Tanto el gobierno como el Banco de España están manteniendo una actitud muy beligerante en pro de las fusiones.

Estas fusiones no son meras operaciones contables, sino que conllevan una profunda reestructuración del sector, dado que él mismo está muy sobredimensionado y las fusiones que se van a llevar a cabo serán realizadas entre entidades cuyos productos y redes de oficinas no eran complementarias sino competidoras. Esto significa que forzosamente van a cerrar muchas oficinas y despedir empleados, a lo que no parece se concede gran importancia. Se estima que en el estado español se cerraran unas 5.000 oficinas y se eliminarán “entre 30.000 y 35.000 empleos, bastantes con prejubilaciones anticipadas. Lo que supone, además un alto coste, pues se calcula que cada prejubilación cuesta en torno a 250.000 euros con un coste total de 6.750 millones de euros para las Cajas, que gastarán en ello una parte importe de las ayudas que reciban del FROB. Hay que añadir también el coste para la SS de todos los años de anticipos de la jubilación”28. Es decir, abundantes fondos públicos del contribuyente están sirviendo para acabar despidiendo a un importante número de trabajadores, en un momento en el que el paro es el principal problema, según declara el mismo gobierno.

No sabemos si debido a estos graves problemas, pero respecto a las Cajas se observan otros elementos que producen una cierta inquietud. Recientemente el gobierno ha aprobado, una disminución importante de los compromisos de las Cajas de ahorro, reduciendo a la mitad las aportaciones de las entidades de crédito al Fondo de Garantía de Depósitos30, con el argumento que el Fondo tiene ya un volumen suficiente para cumplir sus objetivos. Es decir, de una aportación obligatoria al fondo del 2 por mil, se ha reducido al 1 por mil, lo que da un fuerte respiro a los beneficios de los bancos que sólo tendrán que dotar el 50% de la etapa anterior por estos conceptos, pero por otro lado, disminuyendo muy seriamente la cantidad disponible para garantizar los depósitos de los clientes, precisamente en un momento en que, como acabamos de explicar, pueden existir problemas financieros importantes en las Cajas de Ahorros. No parece que son los intereses de los depositantes los que dominan en la política financiera de este gobierno.

Cabe añadir que se pueden detectar algunos indicios que apuntan a intentos de privatización parcial de las cajas. Son cada vez más numerosas las voces poderosas que piden que se facilite la entrada al capital privado en las Cajas de Ahorros31. Argumentan que la politización de éstas las lleva a incurrir en decisiones poco eficientes, cuando no corruptas y que esta politización se debe de eliminar, para dar cabida al aire fresco y competitivo del capital privado.

No hay duda que muchas de las decisiones tomadas por las cajas pueden haber sido afectadas por su politización, y que ésta debería revisarse y establecer los controles adecuados para que la politización no se convierta en caciquismo. No obstante, si las cajas, por definición, son instituciones para-públicas, con objetivos de bienestar general, no puede considerarse negativo que haya una incidencia pública en su gestión. El tema reside en organizarla de forma adecuada. Resulta arduo considerar que la presencia de capital privado aumentará la capacidad de las cajas para ser más eficientes desde el punto de vista del bienestar general. Mas parece un intento de forzar la entrada del capital privado en interesantes instituciones financieras que en mejorar la consecución de sus objetivos.

En cualquier caso, ni por medio de bancos ni cajas se renueva el crédito a las empresas. Pero esta falta de crédito para la economía ha afectado de forma desigual dependiendo del tipo de empresas. Las grandes empresas han podido seguir consiguiendo financiación gracias principalmente a la captación de nuevo capital mediante la emisión de bonos. La deuda corporativa, los bonos y obligaciones emitidas por las empresas privadas y las ampliaciones de capital, se cuadriplicaron de 2007 a 2008, momento en el que la parálisis del crédito era total, y ha aumentado un 63% en 2009 respecto al año anterior32. Las pequeñas y medianas empresas han quedado fuera de juego por falta de crédito, necesario para financiar el proceso de compra, producción y venta de mercancías. En muchos casos, empresas con una situación saludable se han visto obligadas a cerrar precisamente por problemas puntuales de liquidez. Desde 2007 se han cerrado casi 450.000 pequeñas empresas. Las concesiones de crédito son menores todavía para los autónomos con necesidades crediticias, y este ha sido uno de los colectivos más afectados por la falta de liquidez para financiar su actividad. Esto a su vez facilita la absorción de las cuotas de mercado de las pequeñas empresas que desaparecen. Los autónomos ya eran una vía para eliminar el riesgo de las grandes empresas y reducir sus costes laborales, el último eslabón de la cadena de fragmentación de la producción es el que sirve para sanearlas, simplemente prescindiendo de ellos.

En lo referente a la financiación del sector público, es obvio que para cubrir su papel en la crisis, de garante del sector privado e intentar contrarrestar la caída del crecimiento, el gobierno ha establecido una abundante serie de medidas (véase el capítulo 3). Medidas que van a causar un importante aumento en su gasto y un déficit en sus finanzas, estimándose que el déficit público superará el 10% del PIB para el 2010. Como el Pacto de Estabilidad y Crecimiento de la UE prohíbe a los países tener un déficit superior al 3%, la UE ha dado de plazo a España hasta 2013 para reducir su déficit a dicho nivel, lo que no parece posible, ni con los mejores augurios. Frente a una institución que desde su origen ha sido el guardián del paradigma neoliberal del mercado único y la libre circulación de capital, no hay motivo alguno para seguir cumpliendo condiciones que dificultarán grandemente la salida de la crisis. El Pacto de Estabilidad es una rémora de las políticas del pasado, que posiblemente nadie cumplirá en 2013. La UE como ente político y económico que debería velar por los intereses de sus países miembros no ha cambiado durante la crisis su tónica de garante del capital privado. Ni que decir acerca de la pérdida de legitimidad para la UE si países como Grecia o España acaban por pedir aplazamientos en el retorno de su deuda
Para financiar este esfuerzo anti-crisis el gobierno del estado, además de proceder a un aumento de los impuestos, principalmente del IVA (véase el capítulo 3), está emitiendo importantes volúmenes de deuda pública. Ya se ha señalado más arriba que esta deuda pública está siendo adquirida en una proporción significativa por el sector financiero. El otro agente importante de la financiación pública está siendo el sector exterior: el 44% de la Deuda Pública española ha sido adquirida por otros países, destacando Francia con un 25% del total de la financiación externa y, especialmente, el aumento de los países asiáticos, que pretenden diversificar sus inversiones en valores que nada tengan que ver con un dólar cada vez más debilitado. Es decir, son los capitales de otros países, si no los mismos fondos de los gobiernos extranjeros (fondos soberanos) que están adquiriendo importantes paquetes de deuda pública del estado español. La dependencia exterior es clara no solo en el sector productivo —España es el país con el déficit por cuenta corriente más grande del mundo después de EEUU— sino también en la obtención de sus finanzas, tanto públicas como privadas.

Lejos de lo que pueda parecer escuchando opiniones de la clase política y comentaristas demasiado optimistas o malintencionados, la situación del sector financiero en el mundo dista mucho de haber sido resuelta y es grave. La fragilidad de las finanzas internacionales inquieta a las autoridades monetarias. Recientemente el Banco de Pagos Internacional (BPI), que vendría a ser el banco de los bancos centrales, ha declarado su preocupación por el exceso de deuda del sector privado y la creciente deuda pública33, señalando que estos lastres pueden ser pesos difíciles de acarrear en el viaje hacia la recuperación, pudiendo alargar la depresión durante varios años. Los bancos “demasiado grandes para caer” pueden precisamente bajo esa etiqueta hipotecar a las instituciones públicas obligándolas a salir de nuevo al rescate pasándole la factura, una vez más, al contribuyente. De momento, y después de dos años de crisis, la situación que observamos es que las financieras se salvaron pero la economía no se recuperó.

La deuda externa contraída por bancos y cajas en los mercados internacionales también tiene otra cara: es una deuda para las entidades que la contraen pero también es una inversión para las entidades que conceden estos créditos. No debería eximirse de responsabilidad a las empresas financieras de los mercados internacionales que han prestado grandes cantidades de dinero al sector financiero español. Si la jugada sale bien los beneficios obtenidos no son baladís, pero si se fracasa no vemos por qué estas empresas no deben pagar parte de los excesos del pasado. Tampoco creemos que tenga mucho sentido económico que unas operaciones especulativas llevadas a cabo por entidades internacionales se vean ahora recompensadas con capital real en forma de inmuebles, pisos y casas, que podrían ceder los bancos y cajas españolas para afrontar sus deudas. Si el rescate de la banca va a acabar pasando factura al conjunto de la ciudadanía, ya que los estados destinan sus fondos públicos a su salvamento, lo menos que se podría hacer es exigir una gestión pública, si no la propiedad, de las entidades a las que se tenga que socorrer. Bajo una política decidida de las instituciones públicas que realmente tuviera la voluntad política de ayudar al conjunto de la población por encima de los intereses de los poderosos, la propiedad pública de la banca rescatada podría exigir la demora en los vencimientos de la deuda o incluso la condonación de esta deuda. Este tipo de medida se podría implementar a nivel internacional sobretodo sabiendo que muchas de las empresas que reclamarían el retorno de la deuda se están favoreciendo de planes de rescate de sus estados y por tanto de los ciudadanos contribuyentes de otros países. Por el momento, sin embargo, el capital dinerario servido en bandeja por parte del Estado a las entidades financieras y el crédito que debería consecuentemente fluir hacia el sector productivo está paralizado.

Finalmente, haremos una breve mención a la recuperación de las cotizaciones de Bolsa, a la que se está prestando tanta atención en los medios. En los balances de fin de año se ha anunciado el alza que está teniendo lugar desde marzo y que ha culminado con un aumento de un 30% durante el 2009, la recuperación del índice por encima de los 12.000 puntos a fin de año, considerando este aumento como una significativa prueba de la posibilidad de recuperación de la economía. Pero es necesario matizar estas impresiones para llegar a una evaluación más realista. En primer lugar hay que tener en cuenta que la recuperación se hace sobre cotizaciones muy bajas: en 2006 el índice había llegado a 16.000 puntos, bajando hasta los 7.000 en 2008. Es a partir de esta bajísima cifra como se inicia el alza, que es sustancial, pero está todavía lejos de la cifra de partida. Además, estos aumentos se hacen sobre volúmenes muy bajos de contratación, es decir, son muy pocos los valores que se negocian, por lo que el dinero que afluye a Bolsa se concentra en ellos y sus precios suben. Por tanto, aunque es posible que traders individuales puedan hacer muy buenos negocios en estas circunstancias, no quiere decir que los aumentos de cotizaciones reflejen una sólida previsión de recuperación, que si es cierto que se ha producido no deja de ser en el plano de la economía ficticia, sin un efecto directo en la economía real. Finalmente hay que añadir, que faltos de expectativas rentables de beneficios en la inversión real, a los capitales les quedan pocas opciones de colocación excepto la Deuda Pública o la Bolsa, lo que aumenta la demanda de títulos y su precio. Una consecuencia positiva de este último punto es que las grandes empresas están logrando importantes aportaciones financieras a través de ampliación de capitales o emisión de bonos empresariales, como señalábamos más arriba. Realmente parece bastante contradictorio que la Bolsa suba mientras todas las demás variables se deterioran gravemente. Un espejismo en medio del desierto.

El sector productivo español, un enfermo crónico

El sector productivo español lleva años sufriendo una concentración de poder en cada vez menos capitales de dimensiones mayores. Hemos presenciado la desaparición de sectores importantes para la economía y la mayor atomización de empresas de reducidas dimensiones que configuran una red empresarial amplia pero débil al mismo tiempo. La crisis actual, con el corte del crédito y la reducción de la demanda ha incidido fuertemente en el sector productivo suponiendo una reducción de su actividad y del personal empleado. Todos los indicadores económicos están en rojo. Las suspensiones de pagos y las quiebras, las ventas de las empresas, la inversión, la demanda, el sector exterior, los precios, etc., señalan un retroceso especialmente desde septiembre de 2008, otras variables como el empleo se han derrumbado. La industria y el turismo que parecía que debían ser los sustitutos de la construcción en cabeza del crecimiento de la economía española se han visto igualmente frenados.

Cuadro 5. Índice de Producción Industrial (II), Noviembre 2009.

  • Actividades que registran subida o menores bajadas
    • Fabricación productos farmacéuticos: 0,4
    • Industria de la alimentación: -1,1
    • Industria química: -4,0
    • Fabricación de bebidas: -5,6
    • Energía eléctrica y gas: -7,6
  • Actividades que registran mayores bajadas
    • Fabricación de muebles: -31,7
    • Fabricación de vehículos de motor: -30,9
    • Productos minerales no metálicos: -29,9
    • Fabricación material y equipo eléctrico: -28,6
    • Productos informáticos y electrónicos: -28,3

Fuente: INE. Tasa enero-noviembre 2009 sobre el mismo periodo del año anterior.

Dos años después la situación no ha mejorado. A continuación intentaremos desgranar las líneas principales de lo acaecido durante este periodo en la economía real, en los sectores productivos, igual que hemos hecho con la construcción y las finanzas.

La industria

La industria sufre la caída de la actividad más grave desde la crisis de 1993. De septiembre de 2008 a septiembre de 2009 la producción industrial global ha caído en un 12,5%, los bienes de consumo duradero (que incluye los automóviles) un 25,8%, los bienes de equipo un 15,7% y la energía un 6%34. Durante el segundo trimestre de 2008 la actividad industrial se había reducido entre un 5 y un 9% mensualmente, y seguía cayendo durante los meses posteriores. La caída durante 2009 se acentuó —entre enero y julio de 2009 la caída había sido del 20% respecto a 2008—, durante el tercer trimestre de 2009 el índice de producción industrial caía un 18,6% en su tasa interanual, el valor añadido bruto (VAB) un 13,8% y las ventas declaradas a la Agencia Tributaria un 21,1%35.

Aunque el último trimestre de 2009 la caída se había frenado comparado con 2008, el volumen perdido no se recuperará en todo 2010, que tampoco parece que vaya a ser el año de la recuperación. En conjunto toda la industria del país, con muy pocas excepciones, se resiente fuertemente de la caída de la demanda. No es extraño, por tanto, que el índice general de precios industriales haya caído un 1,8%. Para un mayor detalle de la evolución de la producción industrial por sectores véase el cuadro 5.

La capacidad productiva conseguida durante la época de bonanza, sobretodo en los sectores de la construcción y del automóvil, genera ahora unos stocks de sobreproducción de las empresas industriales y automovilísticas, que son un lastre del que tardarán mucho tiempo en desprenderse y los elevados costes fijos de estas empresas intensivas en bienes de equipo36 serán difíciles de amortizar con el nivel de ventas reducido. Esta capacidad de producción sobredimensionada no está siendo utilizada, muchas cadenas de montaje y centros de producción se están cerrando o reduciendo su actividad, mandando a muchos trabajadores a su casa. A la vez, es un derroche para el capital que ya está invertido en maquinaria y otros bienes y que lo único que harán lejos de fabricar será deteriorarse. La inversión se reduce —en datos interanuales ésta cae entre 2008 y 2009 en el 23,3% y la formación bruta de capital37 ha descendido en relación al PIB, de un 17% en 2007 a un 13,5%38—, y el endeudamiento bruto de las empresas disminuye pasando de 136% en 2007 a 129% en 2009.

La destrucción de puestos de trabajo (véase el capítulo 2) es una sangría constante. Cada semana se anuncian nuevos expedientes de regulación de empleo (ERE) en las grandes empresas y cierres de numerosas pequeñas y medianas empresas. Esta vez, la caída libre de la actividad industrial tiene poco que ver con los procesos de deslocalización, que representan sólo un 2% de dicho descenso.

La industria, que pretendidamente tenía que verse menos afectada por la debacle de la construcción y actuar como amortiguador de los efectos de la crisis en lo referente a las variables macroeconómicas, se hunde. El derrumbe sufrido describe mejor la actual situación del modelo productivo español que los anuncios de superación de la crisis —los famosos brotes verdes— que llegan desde diversos medios.

Toda esta evolución del sistema industrial ha tenido drásticas consecuencias en el empleo y los ingresos de la población trabajadora y ello ha conducido a una reducción importante de la demanda y del consumo, ya que el paro ha obligado a muchas familias a reducir los gastos y la incertidumbre sobre los puestos de trabajo lleva a otras a aumentar sus previsiones respecto al futuro. El gasto de las familias se ha reducido drásticamente en el último año, conduciéndoles por contrapartida, a aumentar notablemente la tasa de ahorro sobre el total de sus ingresos. El primer trimestre de 2009, el ahorro se situaba sobre el 7,9% de la renta de los hogares, el doble respecto al mismo periodo del año anterior39. El segundo trimestre ya alcanzó el 24,3% (si se estima la media de cuatro trimestres, la tasa de ahorro del sector repunta hasta el 17,5% de su renta disponible), la tasa más alta desde 1970, y sigue subiendo, lo que significa que de media, las familias en el estado español ahorran prácticamente uno de cada cuatro euros ganados (véase el gráfico 1)40. Las familias ahorraron en 2009 prácticamente un 60% más que durante el 2008. El endeudamiento bruto de las familias ha descendido durante la crisis pasando del 130% de la renta disponible bruta de las familias en 2007 a 124% en 2009. Este fenómeno se acentúa por la imposibilidad de las familias, igual que las empresas, de comprar bienes durables como automóviles o viviendas sin un crédito que financie la compra. El tercer y cuarto trimestre de 2009 dicha tasa ha seguido aumentando41. A todo esto cabe añadir que, en el tercer trimestre de 2009, la renta disponible de los hogares e instituciones sin fines de lucro se redujo en 2.767 millones de euros respecto el mismo periodo de 2008, siendo destacable al mismo tiempo que la remuneración de los asalariados descendió un 3,6%.

Los sectores

Estos procesos de destrucción de actividad productiva y empleo se retroalimentan entre sectores. El freno en seco de la construcción ha arrastrado a su vez a sectores cercanos como el de instaladores, fontanería, complementos del hogar, electrodomésticos, albañilería, muebles, electrodomésticos, etc.

A su vez las empresas que suministraban estos sectores han visto reducirse los pedidos. Los fabricantes de maquinaria y componentes también han notado el impacto.

El caso de la industria automovilística es posiblemente el más paradigmático. La industria automovilística mundial sufría desde antes del inicio de la crisis de un exceso de capacidad instalada, estimado entre un 15% y un 20% a nivel mundial. La capacidad de producción en 2009 era de 90 millones de coches y en 2007 era de 69 millones42. La industria del automóvil debe encoger.

En el estado español, la caída de las ventas de automóviles ha sido inevitable dado que el 70% de estas se producen a plazo y al cortarse el grifo de la financiación se han derrumbado. La matriculación de turismos se cerró en 2009 con un 18% menos respecto de un 2008 ya en crisis43 y las compras de vehículos por las empresas cayeron en un 44,7%44. Las 18 fábricas que existen en el estado español, ninguna de ellas de una empresa matriz española, han reducido la producción desde el inicio de la crisis. A finales de 2009 se calculaba que la industria automovilística había vuelto a niveles de hace 15 años, un sector que destina el 80% de las unidades a la exportación y del que depende buena parte de la estructuralmente debilitada balanza comercial. Asimismo 2.300 personas habían perdido el empleo hasta octubre de 2009 (700 en Nissan Barcelona, 600 en Ford, 453 en Iveco, 300 en Citroën y 220 en Peugeot) y 24.000 están afectadas por expedientes de regulación de empleo45.

Las ayudas del PlanE han frenado la caída en picado del mercado de turismos. En 2009 la ciudadanía adquirió 658.000 vehículos, un 4,6% más que en 2008, habiéndose notado un fuerte aumento de las ventas en diciembre, ante el temor que cesasen las ayudas públicas, que, sin embargo, han sido prolongadas ante la presión del sector con una dotación de 100 millones más. No obstante, si se comparan las ventas con las de 2007 –se matricularon más de 1,6 millones de vehículosla caída es del 41%. Asociaciones profesionales del automóvil prevén que en 2010 se repetirá el comportamiento del mercado si bien con un distinto calendario.

Este descenso de las ventas es especialmente grave porque las empresas del sector operan con enormes stocks de automóviles que ahora no se venderán, parados en sus gigantescos garajes. A su vez, el nivel de ventas en esta industria se exige elevado para poder recuperar las fuertes inversiones en fábricas e instalaciones de ensamblaje que se desarrollaron. Todo ello apunta a un profundo cambio en el sector automovilístico tanto a nivel de fusiones como de cambio de modelo productivo. Lo primero acabará con miles de puestos de trabajo y lo segundo no es fácil de llevar a cabo, como veremos. De momento la iniciativa más destacable desde el Gobierno ha sido la subvención de parte de la compra de automóviles nuevos con 2.000 euros (Véase el capítulo 3).

Dentro de este sector hemos presenciado uno de los más lamentables episodios de la actividad sindical en los últimos años. Los trabajadores de la Seat decidieron en referéndum, con el 73% de participación y el 65% de los votos favorables, congelarse el sueldo como proponía UGT. La amenaza por parte de la empresa era clara: o se congelaban el sueldo o no se destinaba la fabricación del modelo Audi Q3 a la planta de Martorell, algo que podía propiciar su cierre y la pérdida de 13.000 puestos de trabajo. Al mismo tiempo, Francisco Javier García Sanz, presidente del consejo de Seat y vicepresidente del grupo VW, obtuvo una remuneración de 9,5 millones de euros en 2008, frente a los 2,8 millones de 2007, al embolsarse 6,5 millones en stock options46.

Gráfico 1. Evolución de la tasa de ahorro de los hogares e instituciones sin fines de lucro al servicio de los hogares

Gráfico 1. Evolución de la tasa de ahorro de los hogares e instituciones sin fines de lucro al servicio de los hogares. Fuente: INE. Expansión, 06-10-2010.

La caída del sector del automóvil arrastra la de otras muchas empresas, dado que alrededor de los grandes centros de producción de automóviles existen extensas zonas industriales con numerosas empresas pequeñas y medianas que tienen como único cliente la fábrica de la empresa matriz. Por cada puesto de trabajo propiamente de la fábrica de una multinacional automovilística, pueden existir hasta cinco o seis puestos de trabajo en este conglomerado de pequeños suministradores de componentes. Estas empresas basaban su existencia en la producción de una mercancía demandada por la matriz o bien por su participación en alguna parte del proceso productivo. Si esta falla, el efecto dominó es irremediable. A finales de 2009 se han contabilizado hasta 63.000 afectados por expedientes de regulación de empleo (ERE) en el sector auxiliar del motor47. Sólo en Catalunya, desde principio de 2009 hasta septiembre, la industria del metal perdía 8.000 empleos. Los mayores expedientes de extinción se encuentran en las empresas Lear, Roca, Honda y Sun Roller, en varias poblaciones de la periferia barcelonesa, (Roquetes, Gavà, Santa Perpètua de Mogoda y Fogars de la Selva, respectivamente)48 que, como suele ocurrir tienen todas ellas un alto grado de dependencia de estos grandes centros fabriles.

El sector de servicios también ha notado las consecuencias del desplome de la demanda. Los sectores encargados del proceso de comercialización de las mercancías producidas, ya sea transporte, publicidad, tecnología, etc. han reducido su volumen de transacciones. Por ejemplo en el transporte, es interesante observar el descenso en las ventas de gasóleo, con caídas interanuales en prácticamente todos los meses entre septiembre de 2008 y septiembre de 2009, apuntando como el movimiento de la economía española no presenta signos de recuperación49 (véase el cuadro 6).

El sector turismo, que en el estado ocupa a 2,5 millones de personas, no iba a ser un rara avis dentro de la estructura productiva de la economía española. Y no fue así porqué se caracterizó por los mismos defectos que los anteriores sectores analizados. La igual sobreproducción, que en el caso del sector servicios se expresa en una fuerte sobreoferta, con una alta competencia entre empresas sobretodo en precios y la precaria situación de los trabajadores del sector, eran las características anteriores a la crisis. Una excesiva dependencia de sol y playa, unas infraestructuras propias de otra época, una costa cada vez más poblada de ladrillos y cemento, y el auge de competidores como Croacia, Turquía, Marruecos o Túnez (más baratos y con infraestructuras más recientes), hacían del turismo un sector potencialmente débil. El sector, que integra unas 370.000 empresas, representa un 10,7% del PIB de la economía española50. Su caída va a tener un serio efecto de onda expansiva negativa sobre otros sectores como el de la hostelería que de forma directa o indirecta está vinculada al turismo.51

Los efectos de la crisis son fácilmente identificables. Durante el segundo cuatrimestre de 2009 la entrada de turistas se había reducido un 12% respecto al año anterior. La crisis, por la que también se han visto afectados los países europeos, castiga a los potenciales visitantes, que deciden destinar un menor presupuesto a las vacaciones. Entre 2008 y 2009, el sector redujo un 8,7% el número de turistas, 7 millones en dos años, y aunque las entradas se habían recuperado algo en diciembre, se prevé sólo un crecimiento del 0,1% en 2010. Cabe apuntar que aunque los visitantes de este periodo gastaron un 2% más de media, la reducción en ingresos, aunque es menor que la de viajeros, se queda en un nada desdeñable 6,8%, de disminución, aproximadamente 6.380 millones de euros. A modo de ejemplo, el aeropuerto del Prat ha perdido en 2009 un 10% de pasajeros respecto a 2008 y el 88,4% de las empresas turísticas dicen haber reducido sus ingresos en 200952. Otro indicador de la crisis en el sector seria la reducción de los precios de los hoteles que han descendido hasta un 6,5% en 2009 respecto al año anterior. Frente a este panorama, las ayudas públicas al sector, tanto para la renovación de infraestructuras como una línea de crédito de 400 millones, se mantendrán en 2010 (Véase el capítulo 3)53. Al mismo tiempo estamos presenciando en el sector de la aviación una serie de luchas sindicales como en el caso de la empresa Spanair, que con el objetivo de reducir costes pretende bajar los sueldos de los tripulantes de cabina. El caso más sonado es sin duda, el cierre de Air Comet, empresa cuyo presidente, Gerardo Díaz Ferrán, a su vez presidente de la patronal CEOE, ha protagonizado un vergonzoso episodio de gestión empresarial54. Todos recordaremos las incesantes declaraciones del Sr. Díaz Ferrán pidiendo el abaratamiento del despido como medida para superar la crisis55.

Cuadro 6. Variación interanual, mes a mes, de las ventas de gasóleo A en España, en porcentaje

Cuadro 6. Variación interanual, mes a mes, de las ventas de gasóleo A en España, en porcentaje. Fuente: Expansión, 29-09-2009.

El sector energético pasa por un momento de profunda transformación; en los últimos años se han producido importantes inversiones de capital extranjero (la compra de parte de Endesa por capital privado italiano después de que el Gobierno peleara, incluso llevando el caso a Bruselas, para evitar la OPA de la alemana EON, fue el caso más llamativo), y la entrada de capital del sector de la construcción e inmobiliario en la energía, como son el caso de ACS o Sacyr Vallehermoso, entre otras. Al mismo tiempo las grandes empresas del sector han internacionalizado su actividad y actualmente el 50% de los resultados de estas dependen del exterior; Iberdrola busca gas en Argelia, al mismo tiempo que recibe la concesión de un parque eólico en el Mar del Norte.

Todo ello en un momento en que la demanda interna de energía se ha hundido con una caída del 5,2%, hasta septiembre de 2009, sobra potencia instalada y sobra carbón. Las grandes empresas del sector energético se han apresurado a pedir ayudas56, pero éstas no pueden contentar a todos: si ayudan a las renovables, en la línea de la ley de economía sostenible lanzada por el Gobierno, no pueden hacer lo mismo con el sector del carbón, que acumula toneladas y toneladas de mineral haciendo peligrar hasta 4.000 puestos de trabajo en las cuencas de Asturias y León. En 2009 se cancelaron las ayudas al sector fotovoltaico, caracterizado por su atomización en un gran número de empresas, 1.300, y que había crecido en un año un 450%, para pasar a subvencionar el sector termosolar57 dominado, casualmente, por las grandes empresas energéticas (Acciona Energía, ACS-Cobra, Abengoa, Endesa Generación, Iberdrola Renovables, Basf Española, Gas Natural SDG…). Por otra parte, los eólicos también alzan la voz frente a la nueva normativa que limita los cupos de crecimiento hasta 2012 y recorta las primas que reciben, denunciando que ello puede hacer perder el 40% de dicho subsector.

Otro elemento incoherente haría referencia al resurgir del debate sobre la energía nuclear. Grandes empresas del sector como Endesa reclaman ampliar los plazos de actividad de las centrales nucleares a 60 años, frente a los 40 años que defiende, por ahora, el Gobierno. Parece que la crisis va a resultar un buen escenario para que el lobby nuclear consiga unos propósitos que vienen de lejos. Con el argumento de reanimar la economía se propone la construcción de centrales nucleares que además de proporcionar energía sirve para movilizar importantes inversiones para un capital que busca ‘nuevos’ ámbitos de actuación después de la crisis. Argumentan también que crearía muchos puestos de trabajo, pero ello sucedería principalmente en la compleja fase de construcción de las centrales y no tanto en la posterior producción de electricidad. Además, la importante inversión inicial tarda entre 10 y 12 años en empezar a rentabilizarse y por ese motivo piden la ayuda del sector público y una legislación más favorable.

En conjunto, se puede decir que el modelo productivo español se basaba en unos pocos sectores (construcción, turismo, automóvil) que tiempo antes de la crisis ya padecían una enorme sobrecapacidad, que los llevo a niveles de sobreproducción preocupantes. Esta estructura productiva junto a un mercado laboral altamente precarizado ya presentaba graves problemas, que al producirse la crisis financiera aceleraron su proceso de deterioro económico, llegando al pozo en el que se encuentra hoy la economía en el estado español.

Por un lado la congelación del crédito y por el otro, la consecuente disminución de la demanda, están liquidando el endeble tejido productivo del estado español, compuesto en gran medida por pequeñas y medianas empresas. Las grandes empresas, en cambio, con capacidad para captar recursos financieros, han seguido operando invirtiendo sobre todo en el exterior, en los países emergentes más rentables, ahora que en la economía interior afloran todos los problemas. Las principales compañías españolas han ido reduciendo su participación en la economía interior; en 2004 el 60% de su actividad correspondía al mercado interno y en 2009 ya estaba por debajo del 50%58.

La actividad en el exterior, con los beneficios que supone sería otro factor para explicar cómo el Ibex 35 ha subido un 30% en 2009 mientras la economía sigue quebrada. Las seis mayores empresas españolas, Telefonica, Santander, BBVA, Iberdrola, Repsol e Inditex, representan el 70% del índice bursátil, pero en cambio, más de la mitad de sus ventas se realizan en el exterior y casi el 30% de los beneficios de las empresas del Ibex provienen de Latinoamérica.

La crisis de 2007 es una crisis del modelo de acumulación de capital que ha colapsado. Se ha hundido el ya débil modelo productivo y no hay, ni habrá en muchos años, ningún sector capaz de absorber más de 2 millones de parados (la cifra ya anda por los 4 millones y medio). La demanda de exportaciones, igualmente afectada por la crisis mundial tampoco absorbe los excedentes de producción, muchos de los stocks sobrantes como el parque de viviendas no son exportables, y, además, la economía española se caracteriza por ser importadora neta de bienes y servicios. Es muy probable que de no haberse producido el shock financiero, el avance de los síntomas hubiera sido distinto, quizá menos repentino y de menor intensidad, pero estos efectos hubieran aflorado igualmente al tratarse el sector productivo español de un enfermo crónico.

El capital acelera su dinámica de concentraciones durante las crisis

Los procesos de concentración son una característica más de todas las crisis. La propia dinámica del capitalismo, que hace de las crisis un fenómeno inevitable e intrínseco en su funcionamiento, también las hace imprescindibles para crear las condiciones que permita a los capitales iniciar un nuevo proceso de valorización y acumulación. La crisis es un proceso de purga que permite al sistema eliminar los capitales menos competentes. Esta purga está fuertemente centrada en los procesos de concentración del capital, en los que el capital más ‘fuerte’ absorbe al más ‘débil’, o bien adquiere la cuota de mercado dejada tras la desaparición de empresas en un sector concreto. De estos procesos, el capital sobreviviente sale fortalecido una vez concentrado en empresas de mayor volumen, mejor posicionamiento de mercado y mayor capacidad negociadora con los agentes sociales. Se restablecen así las condiciones que permiten recomponer la tasa de ganancia y reiniciar de nuevo el proceso de acumulación de capital. De forma simultánea, y con el pretexto de mejorar la eficiencia y la competitividad de las empresas, se despedirán a un número considerable de trabajadores, mientras que se incrementará el trabajo de aquellos aún empleados. Ociosidad forzosa para unos y sobretrabajo para otros.

En el caso del sector financiero el gobierno ha promovido la creación de un Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) que permite a las entidades acceder a ayudas pero con la condición de fusionarse, sobre todo entre las cajas de ahorro. Se está también asistiendo a compras por parte del Banco de Santander de bancos en el extranjero. Por el contrario, la entrada de capital extranjero está invadiendo sectores de la economía del estado que se pueden considerar estratégicos como la energía, o recursos básicos como el agua. Parece que el capital internacional quiere aprovechar los precios de crisis del mercado español. La empresa francesa Suez Environnement ha iniciado una operación que le permitirá hacerse con el control de la mayoría del capital del Grupo Agbar, el operador dominante en el servicio de agua en la mayoría de municipios del área metropolitana de Barcelona y otras ciudades del estado. La operación permitirá a La Caixa, a través de su grupo inversor Criteria, hacerse con el control de la aseguradora Adeslas, y concentrarse así en el sector financiero y de seguros. Todo ello en la línea de privatizaciones de los servicios municipales. También Gas Natural, uno de los grandes del sector energético, tiene entre 4 y 6 ofertas para adquirir su red distribuidora, entre los que destacan un fondo de inversión británico (CVC), o el grupo francés Galp. La alemana Siemens está estudiando una entrada en el mapa eólico catalán, pero antes requeriría de una legislación más favorable a sus intereses como sin ningún pudor han declarado. La fusión más conocida, aunque nunca acaba de rematarse, ha sido posiblemente la de Iberia con British Airways, ambas grandes empresas de aerolíneas, sector castigado por la crisis. La aventura de Iberia es un ejemplo claro del desmantelamiento y privatización de una empresa pública, que ahora acabará integrando un enorme grupo internacional. Y así se podría continuar con un largo etc. además de las muchas empresas pequeñas y medianas que han desaparecido dejando su espacio económico a negocios más potentes.

Reacción a la crisis y cambio de modelo productivo

Una vez vista esta panorámica sobre los sectores productivos más importantes de la economía en el Estado español, que nos ha permitido constatar los efectos devastadores de la crisis especialmente sobre las variables reales, pasamos a revisar algunas propuestas respecto a la mejora del sistema productivo para combatir y salir de la crisis que se han barajado en los últimos meses. A nuestro entender, el gobierno, los analistas y los medios de comunicación han lanzado una serie de ideas que distan mucho de asegurar una mejora real del sistema productivo que permitan salir de la crisis y avanzar realmente en la capacidad competitiva del país.

Medidas para reactivar la economía desde la demanda

En lo referente a la actuación seguida por la administración para intentar frenar la caída de la industria, las políticas propuestas han tenido escasa repercusión real. Las ayudas de 2.000 euros a la compra de automóviles pretenden actuar de cortafuegos del fuerte descenso de las ventas, y así lo han conseguido con tímidas mejoras en los meses de septiembre a diciembre de 2009. También se ha subvencionado la renovación de electrodomésticos. Se han abierto líneas de crédito para el sector turístico. Y se ha buscado aplicar diversas ventajas fiscales para indirectamente ayudar a sectores como el inmobiliario. Aparte de estas medidas, se podría destacar la reiterada ley de economía sostenible (véase el capítulo 3).

Parece que, además de las medidas señaladas en el párrafo anterior, se oyen también algunas voces pidiendo una política de reactivación de la demanda a través, por ejemplo, de la política fiscal y el gasto público (la monetaria la perdimos al entrar en la UE). Pero en un contexto como el del modelo productivo español en el que una gran parte del consumo se cubre con importaciones, es posible que el aumento de la demanda se dirigiera a productos tradicionalmente producidos en el exterior, por lo que más demanda no tiene porque significar un aumento de las ventas de las empresas del interior lo suficientemente importante como para reactivar la actividad económica y empezar a rebajar el alarmante paro. Si no tendría que venir apoyada en medidas proteccionistas que en la actualidad parecen bastante difíciles de plantear59.

Para frenar la caída de la demanda, lo que se ha producido ampliamente dentro del sector empresarial es un giro hacia los llamados mercados low cost, dándole salida en mayor medida a las marcas blancas. Este fenómeno consiste en ofrecer los bienes y servicios con precios más ajustados, rebajando ligeramente su calidad o bien recortando prestaciones menos importantes como el diseño, la comercialización y reduciendo el coste en publicidad. Pero este procedimiento tiene también una limitación importante: que quienes compran marcas blancas no compraran otras, y por lo tanto sólo se mantendrá justamente la demanda. Además, puede suceder que el grueso del ajuste de los precios se produzca a través de la reducción del coste en mano de obra, ya sea reduciendo los salarios o bien reduciendo las plantillas, para hacer frente al mismo nivel de producción con menor número de trabajadores60, con lo que las empresas recuperaran la tasa de ganancia a través de la plusvalía absoluta, reduciendo las condiciones laborales y salariales, al mismo tiempo que ofrecen productos de menor calidad.

Otra de las recetas que se presentan es la idea de que de esta crisis se sale exportando. Pero parece desmesurada si analizamos la actual coyuntura internacional de baja demanda y de aplicación de medidas proteccionistas (más palpables al iniciarse la debacle, actualmente más diluidas), y sobretodo el propio modelo productivo español basado en sectores no competitivos internacionalmente. El turismo es el único sector fuerte a nivel de exportaciones, los productos agrícolas tienen fuertes competidores en toda la ribera del Mediterráneo aunque se conserva cierta ventaja competitiva, pero los pisos no se pueden exportar y a lo que a industria se refiere, y sobre todo a productos tecnológicos, son mercados donde somos netamente importadores. No parece un análisis serio decir que España debe convertirse en la nueva Alemania, las características de ambos países son muy distintas. Además, la receta universal de economía exportadora no puede ser aplicable a todos los países, alguien tendrá que importar.

La búsqueda de un nuevo modelo

“El problema español es, según Lösches (Presidente de la Siemens), que carece de sectores altamente innovadores para sustituir el motor de la construcción a la salida de la recensión. Sin industria, y además, sin banca pública para mantener parcialmente abierto el grifo del crédito, la travesía será, pues, muy larga”62.

Se está hablando mucho de la búsqueda de un nuevo modelo productivo como salida de la crisis. Parece ser que ahora ya hay consenso en que la economía no se debía haber centrado en el crecimiento prácticamente de sólo el sector de la construcción, con otros pocos sectores en la retaguardia, como el turismo y el automóvil, especialmente en la última etapa. Se propone, por tanto, cambiar este modelo hacia el desarrollo de sectores de alto valor añadido y en este contexto se mencionan las energías alternativas, las telecomunicaciones y los llamados sectores de la innovación, la información y la tecnología (I+D+i).

Es preciso destacar aquí la dificultad y complejidad que supone el cambio de modelo de una economía. No es algo que se pueda hacer de la noche a la mañana, ni que se pueda dirigir fácilmente con una ley y unas pocas políticas. No es una tarea sencilla y requiere además de un largo plazo. No es fácil cambiar de modelo sobre todo si nunca ha habido el propósito de seguir unas líneas específicas de desarrollo industrial –la mejor política industrial es la que no existe, decía un Ministro socialista en los ochentay el ‘modelo’ existente es el fruto de haber dejado la economía a las fuerzas del mercado, sin ningún intento de conducirlo hacia sectores de mayor interés. Es difícil reformar un modelo, si siempre se careció de un esquema de desarrollo productivo.

Si hubiese una intención real de transformación, en primer lugar cabria entender porqué se ha llegado hasta aquí, que elementos han propiciado que el ‘crecimiento’ económico haya surgido de estos sectores. Si la economía del Estado español se basaba en un sector de la construcción especulativo, un turismo de sol y playa, y un tejido industrial de pequeñas y medianas empresas dependientes de una gran empresa matriz central y de una demanda creciente gracias al crédito fácil, como es el caso de la industria automovilística, era porque la estructura empresarial, las características del mercado laboral y la legislación que atañe al desarrollo económico (comercio, inversión, fiscalidad, etc.) han hecho que así sea. El estado español produce lo que produce y de la manera en que lo hace después de muchos años encarrilando la economía hacia un ‘modelo’, que aunque fuera muy vulnerable de momento era viable y rentable para el capital. En su momento no se decidió empezar a construir pisos y de un día para otro empezó a crecer el sector inmobiliario para resolver el problema de la vivienda, sino que es la misma estructura empresarial y la búsqueda de sectores rentables por parte del capital lo que hizo que se iniciara una burbuja que mientras no dejaba de crecer daba suculentos beneficios a los inversores y creaba puestos de trabajo, aunque estos fueran precarios. Una vez explotada la burbuja, pudimos ver qué había detrás de ella61. El modelo de crecimiento que ha tenido el estado español ha llegado rápidamente a su agotamiento porqué estaba construido sobre unos cimientos débiles e impulsado por una amplia disponibilidad del crédito que no va a volver.

El modelo de acumulación de capital en la economía española se ha basado en los últimos años en tales sectores. Con sus más y sus menos; la crisis de la burbuja de las punto com a principios de los 2000 dio paso a la burbuja que estalló en la crisis del 2007. Ahora el capital, igual que hizo tras la caída del sector especulativo de las empresas de internet, busca nuevos sectores donde reiniciar su proceso de valorización y obtener beneficios que rentabilicen su inversión. No se ha producido una ruptura de la forma de acumulación de capital. Aún no están claros que sectores serán los nuevos espacios para el capital pero ya se vislumbran ciertas pistas como las energías renovables, la tecnología y el coche eléctrico, aunque estos aún hoy son inciertos.

Los expertos que ocupan puestos en las universidades, en la administración y en los medios de comunicación, han insistido en que para avanzar hacia el nuevo modelo es necesario mejorar la formación, la flexibilización del mercado laboral, enaltecen la necesidad de mejorar la investigación y las nuevas tecnologías para mejorar la productividad y la competitividad, desarrollar nuevos sectores y mejorar el sector exterior. Son recomendaciones muy genéricas que no parecen abordar precisamente los asuntos centrales de la cuestión.

El discurso económico dominante demanda una mayor inversión en I+D para mejorar la posición competitiva de las empresas y lograr el establecimiento de los nuevos sectores de alta productividad y competitividad. El primer problema es que la mejora de I+D, si se logra, lo que en sí mismo no es nada sencillo, no consigue un nuevo modelo de forma automática. Requiere y sólo puede asentarse en una potente estructura empresarial y un sistema educativo y de formación tecnológica que todavía no existe y no se puede conseguir en el corto plazo. Y que requiere fuertes inversiones que a su vez necesitan las expectativas de beneficios para que se lleven a cabo. Aspectos que no están nada claros en las propuestas de creación del nuevo modelo productivo. Asimismo, si las rentas salariales no participan de los incrementos de la productividad general del trabajo se pueden producir cuellos de botella por el lado de la demanda cuyos efectos acumulativos pueden dar origen a una crisis de realización.

Las propuestas para revertir esta situación son débiles básicamente porque desde hace muchos años se careció de un proyecto productivo e industrial sólido, con unas líneas directrices desde la administración que lo orientaran como sí sucedió en otros países a los que no les ha ido tan mal. Una ley no parece ser la mejor manera de incidir en qué producir, como hacerlo y para satisfacer qué intereses, qué creemos son las grandes cuestiones que se deben abordar al hacer una lectura crítica de la producción y las relaciones que se llevan a cabo en ella. Estamos presenciando la precarización de los sectores productivos; de cómo las empresas buscan flexibilizar su proceso productivo para ajustar este a la demanda, a costa de la mano de obra que se ha convertido en un coste variable.

Finalmente, hay que plantearse también si este nuevo modelo que se propone supone realmente una mejora para el sistema productivo y, sobre todo, para las condiciones de vida de la población. El modelo productivo que se pretende promover, basado en las nuevas tecnologías y la competitividad exterior, es la receta generalizada del neoliberalismo para todos los países. Se parece bastante al modelo irlandés (por lo de los sectores TIC y la orientación exportadora), al modelo alemán (producción y exportación de bienes de alto contenido tecnológico) o japonés o estadounidense (ídem de ídem). Y no parece que estos países estén superando bien la actual crisis: ya se han visto los problemas de Irlanda, que Alemania ha sufrido unas caídas del PIB superiores a la economía española, si bien el aumento del desempleo ha sido significativamente menor, Japón no parece recuperar la senda de crecimiento que le convirtió en una potencia económica mundial y EE.UU. registra tasas de paro y de déficit público sin precedentes. Es un modelo bien conocido, ampliamente experimentado y que supone en sí mismo muchos problemas, si bien, ello no significa que algunas de las medidas no puedan favorecer en algo los niveles de productividad, o la renta de algunas familias.

Por otro lado, el desarrollo de la productividad del trabajo mediante un uso más intensivo de la tecnología y del capital significa producir más con menos trabajo. Y esto tiene consecuencias contradictorias porque implica desplazamiento de mano de obra al desempleo si no se aumenta la escala de producción o si no se crean nuevas ramas de la producción que absorban las pérdidas de empleo ocasionados por la introducción de las nuevas técnicas de producción. Hay ya 4,5 millones de parados, y no parece haber en este nuevo modelo ningún sector económico capaz de ocupar ni siquiera a los parados que perdieron su trabajo durante la crisis, para volver al también preocupante nivel estructural de paro de unos 2 millones de trabajadores. La gran mentira que se ha podido oír últimamente es el llamado fenómeno del Jobless recovery (crecimiento sin creación de empleo). El crecimiento sin creación de empleo es humo.

Otro punto básico en nuestro análisis consiste en percibir que la salida de la crisis, ya sea a través del desarrollo de innovadores sectores, mejoras productivas, novedades comerciales, o bien a través de una amplia intervención pública en la economía, está sembrando el desarrollo de una futura crisis. El tiempo que tarde en aflorar de nuevo la crisis dependerá de la solidez sobre la que se construya el nuevo impulso económico, pero desde el análisis crítico de la economía no existe la menor duda sobre que la crisis volverá a producirse tarde o temprano.

Si la salida de la crisis no se basa en una transformación profunda de los mecanismos sistémicos que mueven la economía capitalista, hacia su transformación, lo único que se conseguirá será aplazar el problema. Hace falta dirigirnos a un sistema de producción, distribución y consumo democrático, donde los medios de producción sean de propiedad colectiva y la población sea quién decida qué producir y cómo hacerlo en función de sus necesidades sociales, de lo contrario, estamos condenados a sufrir y vivir en crisis.

Notas

1. Estudio sobre el stock de viviendas a 31 de diciembre de 2008. Ministerio de Vivienda.
2. Véase Informe TAIFA no6 Apuntes teóricos para entender la crisis.
3. Solbes habló por primera vez de crisis en la sesión de control al Gobierno el 11 de junio de 2008. Zapatero lo hizo más tarde.
4. Véase Informe TAIFA no5 Auge i crisis de la vivienda en España.
5. Licitación,concurso público o contrato del Sector Público, es el procediminto administrativo para la adquisición de suministros, realización de servicios o ejecución de obras que celebren los entes, organismos o entidades que forman parte del Sector Público.
6. Informe Licitaciones Grupo Fomento 2008.
7. Según datos del Plan E. Medidas para el sector de la Construcción.
8. Plan establecido por el gobierno en 2008 para enfrentar la crisis. Ver capítulo de Políticas Económicas.
9. Los gigantes del ladrillo sacan tajada del Plan E, Público, 27-0709.
10. Sacyr acometerá las obras del Canal de Panamá tras presentar la mejor oferta, Cinco Días, 09-07-2009.
11. Plan E. Medidas para el sector de la construcción.
12. Keynes perseguía el pleno empleo a toda costa y el hacer que la economía se reanimara y volviera a circular el dinero, “aunque hubiera que hacer agujeros para taparlos y volverlos a hacer”, para tener un número importante de trabajadores ocupados, lejos de engrosar las tasas de paro y percibiendo un salario para así fortalecer la demanda efectiva y el consumo.
13. Véase Informe TAIFA no6 Apuntes teóricos para entender la crisis
14. La banca pone un parche hasta 2011 en el agujero inmobiliario,
15. La morosidad de la banca rebasa el 5% por primera vez desde 1996, El País, 18-01-2010.
16. Provisiones que, con frecuencia, distan mucho de la realidad.
17. Mody’s advierte: los bancos españoles ocultan el deterioro de sus activos. Expansión, 13-10-09.
18. Las viviendas siguen estando un 55% sobrevaloradas en España. Público, 04-01-2010.
19. Este importe es el saldo vivo que las entidades residentes en España aún tenían pendiente de devolver al Banco Central Europeo (BCE) en octubre de 2009.
20. Fondo de Adquisición de Activos Financieros.
21. Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria.
22. La banca compra la mitad de deuda que emite el Tesoro, Expansión, 27-10-2009.
23. Véase Informe TAIFA no6 Apuntes teóricos para entender la crisis
24. Facilitador Financiero: instrumento creado por el ICO para mejorar el acceso a la financiación de pymes y autónomos, que hayan visto rechazadas sus peticiones de crédito de hasta 2 millones de euros por las entidades financieras. Pero su informe positivo no tiene carácter vinculante para las instituciones financieras, por lo que lo de ‘facilitador’ queda bastante diluido.
25. El nuevo ICO asume funciones propias de la banca pública, Público, 30-12-2009.
26. Según cálculos de Expansión a partir de datos de Bloomberg y de la CNMV.
27. El core capital es un ratio que indica la relación entre el capital básico (capital y reservas) del que se puede disponer frente al valor de las deudas a las que hace frente la entidad en sus operaciones.
28. Peligran 27.000 empleos por las fusiones de cajas, Público, 1511-2009.
29. ‘Bancos más fuertes, qué miedo’ Isaac Rosa. Público, 27-062009.
30. BOE del 29-12-09. El Fondo de Garantía de Depósitos es un fondo creado para garantizar los depósitos de los clientes en caso de dificultades de liquidez de las instituciones crediticias.
31. Hasta ahora, la entrada de capital privado en las cajas está muy limitada y sólo puede lograrse a través de complicadas combinaciones financieras. Por ejemplo, Caja Astur se ha hecho cargo de la Caja Castilla-La Mancha (intervenida por el Banco de España) a través de su filial Banco Liberta, que absorberá todo el negocio bancario de CCM. Si en un próximo futuro Cajastur decidiera desprenderse de su filial nada impediría que sea otro banco el que la compre, con lo que un banco acabaría comprando una caja. Pero estas situaciones no se han dado hasta ahora. Por lo que quienes preconizan la privatización desearían disponer de fórmulas ́más favorables a la misma.
32. ‘Estadísticas’, publicación de la Bolsa de Madrid.
33. El BIP ha llamado a consultas al BBVA y al Banco Santander entre los grandes bancos interpelados. Los riesgos de los bancos inquietan de nuevo a las autoridades monetarias. La Vanguardia, 08-01-2010.
34. INE. Índice de producción industrial 2009.
35. La crisis en los sectores productivos, El País Negocios, 15-112009.
36. Maquinaria, instalaciones, etc.
37. (FBK) Este concepto comprende por una parte, el aumento o disminución de las existencias, y por otra, la formación bruta de capital fijo que se refiere a los bienes duraderos existentes en un momento dado, capaces de producir otros bienes y servicios, y tienen una vida útil de un año o más. Dentro de ellos se consideran la maquinaria, instalaciones, construcciones, equipos de transporte y otros activos fijos tangibles. Por ello nos da una visión de la caída de la actividad económica.
38. La deuda familiar y empresarial empieza a reducirse, El País Negocios, 24-01-2010.
39. Las familias duplican su tasa de ahorro en plena crisis, Expansión, 01-07-2009.
40. El ahorro se dispara y alcanza su tasa más alta desde 1970, Expansión, 06-10-2009.
41. La tasa de ahorro de las familias sube hasta el 18,7% de la renta disponible, El Periódico, 05-01-2010.
42. “Necesitamos productores más grandes; algunos no seguirán”, El País Negocios, 07-06-2009.
43. El mercado de turismos cierra el 2009 con un retroceso del 17,9%, Público, 04-01-2010.
44. Las compras de las empresas de alquiler de coches, que dependen del turismo, bajaron un 56%
45. La industria del automóvil encoge, El País, 11-10-2009.
46. La dirección de Seat insiste en congelar los salarios un año más, El País, 20-03-2009.
47. 63.000 afectados por ERE en el sector auxiliar del motor, Publico, 27-12-2009.
48. La industria del metal pierde 8.000 empleos hasta septiembre, Expansión, 20-10-2009.
49. Las ventas de gasoil vuelven a caer y apagan la teoría de los brotes verdes, Expansión, 29-09-2009.
50. La soledad de las hamacas, El País Negocios, 28-06-2009.
51. Más de 5.000 bares desaparecerán al final del verano, Público, 26-08-2009.
52. Evolución de un sector estratégico para la economía, El Periódico. 19-1-10
53. España pierde siete millones de turistas en dos años, La Vanguardia, 14-01-2010.
54. Air Comet echa el cierre por el lastre de sus pérdidas, Expansión, 23-12-2009.
55. Díaz Ferrán: “No hemos planteado el despido libre”, El País, 18-08-2009.
56. El presidente de Iberdrola aboga por que se reduzca el IVA de la luz y se suba la tarifa, El País, 19-10-2009.
57. Termosolar y fotovoltaica, al calor de diferentes soles, Expansión, 18-06-2009.
58. Las “multilatinas” salvan al Ibex, La Vanguardia, 22-01-2009.
59. Toda la legislación internacional lo impide. Algunos países ricos como Estados Unidos, Alemania, Japón y otros, recurren a medidas proteccionistas porque las disfrazan de ingeniosas exigencias de otro tipo (requisitos de calidad, aspectos sanitarios, etc.), o simplemente las imponen porque tienen el poder de hacerlo. Pero sería difícil pensar en medidas proteccionistas en el contexto actual o haría falta una gran ingeniosidad para implementarlas.
60. Los fabricantes de marca blanca pagan salarios hasta el 60% más bajos, La Vanguardia, 10-01-2010.
61. Entre sus elementos, no se puede ignorar la amplitud e intensidad de las muy frecuentes instancias de corrupción que han impregnado toda la vida económica, e incluso política, del país durante un largo periodo. La construcción, que como sabemos ha sido el sector central del crecimiento, y sus estrechas vinculaciones con el sector financiero y la Administración han constituído un compacto ámbito de influencias que han facilitado y propiciado el desarrollo de la corrupción en todos los niveles, que ha pasado a constituir una característica ‘estructural’ de la forma de hacer negocios de muchas empresas de este país.
62. El derbi Zapatero-Rajoy por el cambio de modelo, Público, 30-11-09.