Introducción. La estrategia del Capital

Al iniciarse la crisis hubo bastantes personas de buena voluntad, críticas del sistema capitalista, que pensaron que la crisis podría suponer un cambio importante en éste y que permitiría, por lo menos, establecer algunos controles y regulaciones que contribuirían a paliar parcialmente algunos de los mayores desastres que el periodo del capitalismo neoliberal estaba causando desde los setenta. Era una esperanza muy ingenua y los hechos están demostrado que, por el contrario, el gran capital, tanto financiero como industrial, está aprovechando la crisis para realizar una muy profunda reestructuración del capitalismo en favor de sus intereses, que esta suponiendo un gravísimo deterioro en las condiciones de vida y trabajo de las clases populares, así como en sus derechos sociales, políticos y aún en los derechos humanos fundamentales.

Las transformaciones que la crisis está facilitando en todo el mundo rico, —el ámbito de la ‘economía occidental’, el que hasta hace poco se consideraba dominador del mundo y que ahora ve peligrar su hegemonía frente al crecimiento de otros grandes países—, permiten a los grandes capitales no sólo recuperar sino incluso aumentar su tasa de beneficio así como luchar por sostener su hegemonía mundial. Para ello, frente a las crecientes contradicciones de un capitalismo senil (Samir Amin) se ha dispuesto a asestar un golpe durísimo a las clases populares, con quienes no tiene más remedio que compartir la riqueza que se produce. Al mismo tiempo, más en unos países que en otros, pero en general en todo el mundo desarrollado, las poblaciones están aguantando pasivamente este ataque: unos grupos no sienten todavía con suficiente fuerza su impacto negativo como para rebelarse, otros están anestesiados con las migajas que les llegan de un consumo acrecentado en comparación con sus situaciones anteriores y no quieren hacer nada que pueda ponerlo en peligro, otros, por fin, se debaten en la impotencia y la desesperación; actitudes todas que facilitan la consecución de los objetivos del capital1.

Hasta ahora la evolución de la crisis está llevando a una gran reestructuración del capitalismo global, que adquiere características específicas en los países ricos y cuyas repercusiones en los países de segundo o tercer nivel dentro de éstos —los denominados PIGS o PIIGS (Portugal, Irlanda, Grecia y España o los mismos más Italia en la segunda versión) y los países del Este de Europa— está arrasando con las condiciones de vida y trabajo y los derechos civiles de sus poblaciones. Nos proponemos revisar esta reestructuración en el caso de España.

No es posible en un trabajo de esta naturaleza tratar todos los aspectos empíricos concretos. Además, bastantes de ellos han sido ya estudiados mediante los Informes 6 y 7, de modo que en este Informe seleccionamos algunos aspectos sobre los que puede tener interés comentar en esta coyuntura.

Entre los principales encontramos los siguientes:

Las relaciones capital-estado. El Estado ha sido siempre un instrumento de clase, sin duda alguna, pero la articulación concreta de ambos elementos cambia según las circunstancias históricas de cada momento. Es sabido que el papel del estado ha ido cambiando desde el fin de la segunda guerra mundial y de nuevo, en dirección opuesta con la crisis de los setenta. Y, se observa que la crisis actual está permitiendo al capital global intensificar todavía más el proceso iniciado en los setenta-ochenta. Pero no sólo esto, sino que le está permitiendo reestructurar profundamente todo el sistema capitalista mundial que cada día se encuentra con mayores contradicciones internas. Con lo cual no le queda más remedio que acrecentar la explotación en el sistema. Y esto es lo que está intentando como ‘salida de la crisis’. Iniciar una nueva etapa en el que se refuerce con intensidad el dominio del capital. Para ello, entre otras cosas, va remodelar el papel de los Estados.

Sobre esto nos proponemos comentar en el primer artículo de este Informe: De la cambiante simbiosis entre el capital y el estado. Cada vez más bajo el dominio del primero, bajo una grave situación económica, y las consecuencias de una actuación exclusivamente según los intereses del capital.

Trataremos también de la crisis de la deuda. Qué significa y cómo se está aprovechando la crisis de la deuda para reforzar fuertemente el dominio del capital en el caso específico del estado español y las consecuencias que esto tiene para los trabajadores y las clases populares.

Nos referiremos también a las privatizaciones. Dentro de la dinámica del capital hemos pensado que merece la pena detenernos en como se está ampliando y profundizando el proceso de privatizaciones. Quedan ya muy pocas empresas públicas para privatizar, pero ya desde los noventa, estamos asistiendo a la privatización de los derechos sociales —empezando por una forma muy hábil de privatizar la educación, siguiendo con el intento de que una gran parte de la población adquiera pensiones privadas y aumentando cada vez más el pago privado de la sanidad. En la etapa actual este intento privatizador se esta intensificando y acelerando —pensiones, sanidad, el Inem, hasta los cementerios municipales. Ya no se trata solo de privatizar sino que el objetivo es desmantelar el estado del bienestar que integraba la mayoría de derechos sociales. Lo que se está haciendo abierta y descaradamente. Tanto los capitalistas, como las autoridades insisten en que no hay dinero para el mismo y hay que ‘adelgazarlo’, justificándolo con ‘la crisis’ y sin ningún matiz ni preocupación por las consecuencias que ello está teniendo en el bienestar de la población.

Finalmente presentamos un apartado bajo la denominación de la economía furtiva. Existen otras parcelas en la economía y la sociedad en las que el capital, global e interno, está avanzando enérgicamente en su dominio. Son elementos de importancia cuantitativa muy diversa, como se verá en su desarrollo más detallado, pero que todas ellas presentan una característica común, consistente en que son elementos que no se consideran parte habitual, estadística y en su mayoría legal, de la actividad económica. Aparecen, incluso a menudo, en las noticias, pero siempre como piezas esporádicas, excepcionales y patológicas de la sociedad y la economía regular. Son elementos ocultos, invisibles, en la consideración general del proceso de acumulación. Sin embargo, independientemente de las grandes diferencias que presentan en su importancia cuantitativa, todos ellos son elementos cualitativamente semejantes que muestran como el capital va absorbiendo, controlando, mercantilizando todas las facetas de la vida, colectiva e individual. Tras una introducción teórica previa, pretendemos mostrar, siquiera brevemente y a pesar de las dificultades que la información sobre los mismos presenta, que estos aspectos invisibles de la economía furtiva son, cada vez más, parte integrante y significativa del proceso de acumulación.

Con todos estos elementos quisiéramos mostrar, aunque sea de forma breve, las vías que está utilizando el capital en este momento de la historia para obtener un mayor dominio de toda la sociedad. Por supuesto con un objetivo primordial, que es que este conocimiento nos permita luchar más y mejor contra esta sociedad irracional, absurda y, sobre todo, injusta que supone el capitalismo del siglo XXI. Es a lo que quisiéramos que contribuyera este trabajo.

Grupo de Economía aplicada Seminario de Economía Crítica TAIFA Septiembre 2011

1. Los acontecimientos del 15-M que han dado lugar al movimiento de los indignados en España, así como las potentes luchas que se están librando en Grecia contra los programas de ajuste apuntan a que quizá este periodo está llegando a su fin y las poblaciones se aprestan a reaccionar. No obstante, aunque animan a quienes creemos en la resistencia y la lucha son todavía demasiado incipientes para considerar que se ha dado un cambio significativo.