La evaluación de TAIFA

“Españolito que vienes al
mundo, una de las dos
Españas
ha de helarte el corazón”

Antonio Machado

Las Españas

Una España trabajadora, que crece, con una parte sustancial de la población que cubre bastante bien sus necesidades materiales, con un alto nivel de consumo privado rayando en el consumismo exacerbado y un alto nivel de endeudamiento. Son familias nucleares (padre, madre y uno o dos hijos) en la que trabajan por lo menos dos personas. Son los españoles que viven bien, aunque disponen de escasos servicios sociales que, además, van privatizándose. Son estos los que han asumido totalmente el sistema existente y que en gran parte aceptan con complacencia el discurso individualista que afirma que si ellos viven bien los que no lo hacen es porque no se han esforzado lo suficiente. Aunque este bienestar material no les impide estar bastante angustiados por el futuro, bien por su propio empleo – los mayores de 45 años temen perderlo pues saben que es muy poco probable que encuentren otro igual – o bien, con más frecuencia, por el de sus hijos, para los cuales están experimentando o prevén condiciones difíciles. Es una España amable, pero amenazante y angustiosa para una gran parte de la población.

Una España ‘del derroche’, formada por una minoría muy pequeña con condiciones de vida extraordinariamente favorables: rentistas, propietarios de capital financiero e industrial, empresarios con éxito, sus altos empleados, algunos periodistas, artistas, deportistas y sus familias, y una parte muy sustancial de los agentes políticos y algunos agentes sociales del país. Aunque a distintos niveles materiales – los agentes políticos y sociales no pueden sostener el enorme lujo y derroche de los demás – tienen un nivel material espléndido y gozan de un amplio reconocimiento social. Son la España del éxito, la jet society española. Son ellos los que escriben en los periódicos, hacen la televisión, comparecen en las tertulias. Son los que, independientemente de su adscripción política, en su fuero interno están convencidos que ‘España va bien’. Es la España de los oropeles de una muy reducida minoria.

Una España pobre, a la que las cosas no le van nada bien. Y que constituye entre una cuarta y una quinta parte de la población. Que sufre del paro, la precariedad laboral, de salarios congelados o en descenso, de escasos y decrecientes servicios sociales, de una distribución de la renta muy desigual, de la marginación, la exclusión, la pobreza. Una población que no tiene voz y pasa desapercibida, pero existe. Una población que sobrevive, pero poco más. Y sobre todo que experimenta una falta total de proyecto de vida, de expectativas de futuro. Es la España triste que afecta a demasiados habitantes en este país..