El impacto de la UE en la industria española

El modelo productivo español ha sufrido una profunda transformación desde mediados del siglo pasado hasta la actualidad. En este proceso hay dos elementos entrelazados que han incidido profundamente: Uno, la consolidación de una nueva fase del capitalismo caracterizada por la globalización económica y el triunfo del neoliberalismo, y dos, la entrada del Estado español en el proceso de integración económica y política europea a través primero de la Comunidad Económica Europea (CEE), luego de la Unión Europea (UE), y posteriormente la Unión Económica y Monetaria (UEM). Este Capítulo se centra en el papel de estos procesos de integración europea en la evolución del sistema productivo español.

La etapa del euro Y ahora, ¿qué....?

Ya se ha señalado anteriormente que la mayor ventaja directa de un abandono del euro sería la posibilidad de devaluación, pero también se han comentado las limitaciones de la misma para resolver los problemas del sistema productivo (la devaluación no asegura más ventas, aumento del precio de las importaciones, las dificultades de cómo pagar una deuda en euros o la necesidad de repudiar la deuda, el problema de agravamiento de las tensiones especulativas en los mercados de divisas, el tsunami económico-político que la salida supondría, etc. etc.).

Parece algo simplificador que la transformación de la moneda o de les instituciones comunitarias puedan revolucionar las relaciones de producción, distribución y consumo. “¿Es posible revolucionar las relaciones de producción existentes y las relaciones de distribución que les corresponden mediante una transformación del instrumento de circulación?” se preguntaba Marx1. La cuestión principal no se sitúa en la necesidad de crear una nueva moneda o un nuevo diseño institucional europeo, sino en crear nuevas condiciones productivas y comerciales. Especialmente en países con estructuras productivas muy débiles y que sólo han “disfrutado” de momentos de bonanza económica a base de la creación de capital ficticio. No se trata de negar la importancia de la moneda y el dinero, que siempre serán instrumentos importantes en la transformación, pero no es útil perder la conexión interna que existe entre ellos y el sistema de producción.

El problema central de la crisis es que la caída del sector financiero español es una consecuencia del hundimiento del sistema productivo (y no su causa, tal como se proclama desde los medios oficiales). Esta continua sangría de destrucción de capital industrial está empeorando los balances de los bancos a través del aumento de la morosidad, tanto del “ladrillo” como de los créditos al consumo, las hipotecas o las líneas de crédito de las empresas. Ni la salida del euro, ni su continuidad y reforma son garantía, por sí mismas, ni de una recuperación más rápida, ni de una vía alternativa transformadora.

Probablemente la cuestión más relevante no es tanto salir o no del euro, sino: ¿es suficiente con la transformación del modelo productivo para asegurar el bienestar de la mayor parte de la población española? Parece que no, incluso un modelo productivo “sólido y muy eficiente” como el alemán no es suficiente para lograr mejoras sustanciales en la calidad de vida para la mayor parte de sus ciudadanos. Como ya se ha señalado, el problema de fondo no son las posibilidades y limitaciones que permiten unas u otras instituciones, sino el modelo económico capitalista en el que estamos insertados.

  1. Karl Marx, Elementos fundamentales para la crítica de la economía política (Grundrisse) 1857-1858, Siglo XXI, 2007. Citado en Enrique Dussel, La producción teórica de Marx. Un comentario a los Grundrisse, p.71, Siglo XXI, 1985 []

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