El bienestar material de la población

Es imposible evaluar el bienestar de la población, ya que es un aspecto muy subjetivo. Pero es posible obtener algunos indicadores de este bienestar que nos señalan cómo son cubiertos algunos aspectos materiales que son importantes para el bienestar humano. Entre ellos podemos destacar algunos:

  • 1. El indicador más importante acerca de la capacidad para cubrir las necesidades y deseos materiales es el nivel de ingresos que se perciben. Bien por medio del trabajo, por medio de los beneficios del capital o las rentas de la propiedad, o a través de la seguridad social o la asistencia social. Como las personas viven en familia a veces hay que considerar no sólo los ingresos individuales sino los de la familia en su conjunto, que indican mejor el nivel de bienestar material que sus miembros pueden disfrutar.

    Una gran parte de la población española (alrededor del 80%) dispone de suficientes medios materiales para vivir decentemente, aunque las diferencias en estos niveles son muy grandes.

    La renta anual nacional disponible por habitante (Anexo) en 2002 era de 14.548 euros. Por supuesto, no todo el mundo percibe este ingreso, sino que muchos perciben considerablemente menos – los considerados como pobres perciben entre 6.000 y 7.000 euros al año, y los incluidos en pobreza severa la mitad de estas cantidades – mientras otros reciben mucho más. El salario medio bruto por trabajador fue en 2002 de 19.800 euros (22.000 los hombres, 15.700 las mujeres) En el pasado en las familias sólo trabajaba el cabeza de familia (generalmente un hombre, marido y padre) pero desde hace ya bastantes años se ha ido generalizando que en las familias trabajan por lo menos dos de sus miembros (padre y marido, madre y esposa) En las familias que hay dos salarios en general se puede vivir decentemente, pero si sólo hay un salario es difícil llegar a fin de mes. No obstante, durante el periodo de abril a junio de 2003, 55,6% de los hogares españoles afirmaron tener dificultades para acabar el mes con lo que ganan, medio millón de hogares más de los que el año anterior. (La Vanguardia, 7 de octubre 3003).

    En la sociedad española el 18% de las familias son pobres y el 55% de las familias tienen dificultades para llegar a fin de mes. En contrapartida es el país donde el número de ricos crece más de toda la UE y ocupa el tercer lugar en el crecimiento de ricos en el mundo

    Los que reciben poco y no pueden cubrir sus necesidades de forma acorde a la renta de la mayoría del país, son pobres. Hay muchas maneras de medir la pobreza, pero utilizando diversas medidas (ver Anexo) parece que en el Estado español entre un 18-20% de la población (7,7-8,6 millones) esta comprendida entre los pobres, y de estos, un 10% está considerado de pobreza severa (mas de 750.000 personas) Aunque había mejorado desde 1994, todavía entre 1998 y 2001 el Estado español era el cuarto país con mayor proporción de pobres de la UE-15, siendo los niños (19%), las mujeres (20,3%) y los ancianos (20% para hombres, 24% para mujeres), los grupos más débiles y vulnerables. Se puede concluir que la sociedad en la que vivimos es altamente desigual en los ingresos y, por tanto, en las oportunidades para toda su población.

  • 2. Como la forma habitual de obtener ingresos para la mayoría de la población es mediante el trabajo, se considera que si quieres trabajar y no tienes trabajo – estar parado – es un indicador de malestar. A veces aunque el subsidio de paro o la ayuda familiar cubra las necesidades materiales, los parados sienten que no participan en el circuito de las personas ‘normales’ y se sienten mal. También por ello, el paro es un indicador de malestar. En el Estado español el índice de paro actual oscila en torno al 10-11% pero ha sido mucho más alto durante los años noventa, cuando oscilaba entre el 16-20%.
  • 3. El alto precio de las viviendas y el consumismo generalizado está llevando a las familias españolas a endeudarse a niveles muy altos, llegando las deudas casi al 100% de los ingresos familiares. Esta situación lleva a la vulnerabilidad de la situación económica familiar, pues cualquier alteración de los ingresos normales – el paro o una enfermedad larga duración – o de aumentos del tipo de interés que impida pagar las deudas, puede poner a las familias en situaciones muy comprometidas.
  • 4. El problema de la vivienda ha llevado a que muchos jóvenes tengan que irse a vivir lejos de donde trabajan. Lo que lleva a dedicar mucho tiempo al transporte, lo que disminuye el tiempo para uno mismo, y a tener que recurrir en muchos casos al transporte privado (automóvil) Un tema importante en la calidad de vida de la población es el tiempo de transporte, los recursos dedicados al mismo y la falta de unos transportes públicos de calidad.
  • 5. Un indicador interesante de la posibilidad de independencia personal es también el porcentaje de jóvenes que permanecen viviendo con sus familias una vez alcanzada la edad adulta. Debido a los problemas de precariedad laboral y de vivienda, los jóvenes tienen que quedarse más tiempo con sus familias. El número de españoles de 25 a 34 años que siguen viviendo con sus padres ha aumentado un 50% desde 1991 (de 1,7 millones a 2,6 millones de personas) Por otro lado, las familias son ahora más liberales con los jóvenes, lo que favorece que éstos se queden más fácilmente con ellas. El resultado es que en Estado español, el 54% de los jóvenes a los veinticinco años reside con los padres, frente a un 7% en los países nórdicos. Asimismo, de los parados de entre 20 y 30 años, el 90% vive con los padres, mientras que sólo un 10% de daneses lo hacen.
  • 6. Una parte importante del bienestar material es la constituida por los servicios sociales. Es decir, aquellos servicios que proporciona el sector público y que son esenciales para el bienestar material. Los más importantes entre ellos son la sanidad, la educación, la situación en la vejez (pensiones y servicios de vejez) y la asistencia social (cuando no es posible defenderse sólo) Son bienes que en general no los compramos en el mercado, pero son muy importantes para el bienestar. En la parte de social hemos recogido algunos datos al respecto. Dado que las administraciones públicas gastan en servicios sociales considerablemente menos que la UE ello supone que la provisión de éstos es inferior. Nos encontramos en una situación de relativo bienestar privado, pero escasez de servicios públicos. Además, los servicios sociales se están privatizando con lo que la diferencia entre los que pueden pagar por ellos y los que no pueden aumenta, dando lugar a una sociedad cada vez más desigual e insolidaria.
  • 7. En las sociedades actuales todas las personas consumimos muchas mercancías. Bastantes de ellas necesarias y otras muchas innecesarias, inducidas por la publicidad. Entre los bienes que parecen bastante necesarios podemos señalar que en el Estado español la mayoría de la población dispone de ellos (servicios de agua y luz en las viviendas), así como de los electrodomésticos esenciales (lavadora, nevera, teléfono fijo y ahora móvil, aunque son más excasos los sistemas de calefacción) Muchas familias disponen también de automóvil, un elemento en el que el consumismo se dispara, habiendo alcanzado las ventas de automoviles el máximo histórico en 2004, con 1,5 millones de coches nuevos vendidos, y muchos de ellos todoterreno. En las familias no pobres, el nivel de consumo está considerablemente por encima de las necesidades básicas.

    Pero muchas de las mercancías que consumimos no son necesarias para un verdadero bienestar y, sin embargo, nos endeudamos para consumir más. Acabamos de mencionar las altas cifras de endeudamiento de las familias.