Comentarios sobre diferentes experiencias históricas alternativas al sistema capitalista

El sistema capitalista goza de una completa hegemonía que nos hace pensar que hemos llegado “al fin de la historia”. Por eso es importante tener presente las experiencias que nos indican que han existido, existen y existirán sistemas sociales alternativos al capitalismo. Experiencias históricas alternativas al sistema capitalista, que hayan ido en la línea de construir una sociedad mejor, ha habido diversas. Nosotros hemos escogido algunas que consideramos más representativas, por su amplitud y porque han sido referentes. Sin olvidar que los modelos son también frutos de su tiempo, reflejan los principios políticos, de los que podríamos diferenciar dos tipologías: la autogestión y la planificación centralizada.

Las sociedades alternativas que aquí comentamos se han llevado a cabo mediante una ruptura con el capitalismo, mediante la toma o el desafío del poder, y siempre con las armas. Estos momentos culminaron en movimientos revolucionarios de largo recorrido, que dejaron paso a la construcción de sistemas alternativos. Las experiencias históricas no han sido sistemas acabados, sino procesos vivos, cambiantes en el tiempo y siempre en construcción. Partieron de una realidad concreta, que aglutinó las demandas provenientes del descontento social, y trataban de construir una sociedad en base a estrategias políticas, que se determinaron según las posibilidades del contexto y por las aportaciones de los diferentes participantes. Y se desarrollaron, en función de las estructuras creadas, de las relaciones sociales que iban generando y también de los cambios de estrategia. Así pues, la implantación de sistemas alternativos al capitalismo se han dado en contextos históricos y sociales concretos, inmersos en procesos de profunda concienciación y lucha para un cambio social. Cada experiencia tiene características muy específicas, por lo tanto, no son modelos para trasladar a cualquier lugar o momento. Sin embargo, han dejado un legado muy valioso para la reflexión.

En este apartado no vamos a realizar una descripción del proceso transformador de cada una de las experiencias históricas ni entrar al detalle de su funcionamiento, sino que, simplemente, la intención es evidenciar la existencia de otros modelos económicos y sociales diferentes al capitalismo y que han dominado en lugares concretos y momentos históricos. Para ello hemos revisado cierta bibliografía y documentos de interés, pero ni mucho menos hemos pretendido realizar un documento de síntesis y de referencia de estas experiencias ya que para ello ya existen otros trabajaos más amplios. Así pues, este apartado nos ayuda a clarificar y continuar el hilo global del documento para ordenar el debate sobre las “alternativas” al capitalismo.

La propiedad de los recursos productivos.

La propiedad de los recursos productivos no es un elemento aislado del resto de relaciones sociales. Por el contrario, cuando estudiamos un sistema social vemos como las relaciones de producción existentes determinan la organización del mismo. Las diferentes experiencias que estamos analizando han llevado a la práctica diversas formas de propiedad de los recursos productivos diferentes de la propiedad privada. Por ello puede merecer la pena una breve aclaración sobre este concepto, ya que el mismo ha ido sufriendo modificaciones a lo largo de la historia, que recogemos en el Recuadro siguiente.

La propiedad. Históricamente, hasta el desarrollo del capitalismo el término “propiedad” designaba a la tenencia de tierras y edificios. A partir de entonces, el término propiedad comenzó a utilizarse para referirse a la propiedad sobre los medios de producción. A fines del siglo XVIII, durante la revolución industrial, la propiedad privada surgió como la forma predominante de propiedad en el ámbito de la producción y las tierras, desplazando a la propiedad feudalgremiossistema de talleres de trabajo y producción artesana, que se basaban en la propiedad de las herramientas de producción por parte de trabajadores individuales o gremios de artesanos, dado lugar a la propiedad privada capitalista, que se basa en la explotación del trabajo nominalmente libre de otros, es decir del trabajo asalariado.

Actualmente se considera Propiedad privada a los derechos de las personas y empresas de obtener, poseer, controlar, emplear, disponer de, y dejar en herencia tierracapitalcosas y otras formas de propiedad. La propiedad privada se diferencia de la propiedad pública, en que esta última se refiere a bienes propiedad del Estadocomunidad o gobierno y no de individuos o entidades empresarias.

Los marxistas y socialistas hacen una distinción entre “propiedad privada” y “propiedad personal“, definiendo a la primera como los medios de producción, haciendo referencia a la empresa privada basada en una producción socializada y mano de obra asalariada; mientras que la propiedad personal consiste en los bienes de consumo o cosas producidas por un individuo.

Dado que en diferentes trabajos anteriores del Seminario Taifa hemos realizado una crítica extensa a la propiedad privada como eje del sistema capitalista, en este apartado no le dedicaremos más atención, sino que empezaremos diferenciando brevemente qué entendemos por propiedad pública, propiedad estatal y propiedad colectiva:

  • La Propiedad Pública. La propiedad de los recursos recae en un cuerpo público, generalmente el Estado. El Estado es una institución que representaría el conjunto de la sociedad o la colectividad.
  • La Propiedad Estatal. El Estado es una construcción orgánica y legal, y de esta manera se puede definir concretamente la propiedad estatal pero, desde un análisis más profundo, la propiedad estatal no tiene por qué corresponderse con un concepto de disponer públicamente de la propiedad. Pannekoek define el Estado como un cuerpo conformado por una serie de agentes (políticos, funcionarios, dirigentes) que son los dueños directos del aparato de producción.
  • La Propiedad Colectiva. Es un tipo de propiedad difícil de definir, porque la colectividad no es un elemento muy formal ni único, como podría ser una institución estatal (central, municipal, etc). Puede hacer referencia a diferentes unidades de producción, de distribución, de convivencia, y de toma de decisiones, como por ejemplo empresas colectivizadas, empresas autogestionadas, empresas bajo control obrero, campos colectivizados, autogestionados o no, comunes,… Para Pannekoek, es el derecho de disposición por los obreros mismos, la propia clase obrera, tomada en un sentido amplio, como la clase que representa a todos aquellos que comparten ser los protagonistas el trabajo productivo. Entonces hay que preguntarse qué participación tienen aquellos sectores de la sociedad que no son trabajadores en activo sobre la propiedad colectiva.

La propiedad en la Unión Soviética

La Unión Soviética fue un claro ejemplo de propiedad estatal de los recursos productivos ya que la organización de la propiedad social sobre los medios de producción se ejerció mediante el Estado socialista. Según el economista ruso Bogolepov (1937) los dos fundamentos de la economía soviética eran la “propiedad del Estado”, patrimonio de todo el pueblo, (tierra, subsuelo, aguas, bosques, fábricas, transportes, bancos, empresas agrícolas del Estado) y la propiedad cooperativa (empresas cooperativas de producción agrícola, de comercio, de consumo y de artesanía1). Según Bettelheim (1971) las estadísticas indicaban que entre el primer plan quinquenal y el segundo, el porcentaje de la propiedad del Estado de los medios de producción pasó del 76,5% a un 90%.2 Además de la propiedad social, base del sistema económico socialista y forma dominante en la URSS, la Constitución de 1936 permitía la pequeña hacienda privada de los campesinos y artesanos individuales, basada en el trabajo personal y que excluía la explotación del trabajo ajeno. También se mantenía el derecho de los ciudadanos a la propiedad personal de los ingresos y ahorros procedentes de su trabajo, o por ejemplo el derecho de herencia de la propiedad personal de los ciudadanos.

La propiedad estatal de los recursos estaba ligada al hecho de que la producción se dirigía desde un sistema de planificación centralizada. El paso de la propiedad privada a la propiedad estatal se hizo mediante la “nacionalización” de los recursos ejerciendo el poder estatal. Se llevó a cabo la confiscación obligatoria de latifundios y cosechas y, en cuanto a las fábricas, por un decreto del control obrero. Esto guarda relación con el proceso mediante el cual se accedió al poder estatal y se realizó la ruptura con el modelo social anterior. La propiedad estatal de los recursos, una vez consolidada, convivió con otras formas de propiedad. El modelo fue evolucionando. La Nueva Política Económica (1921 – 1928) propuesta por Lenin fue permisiva con la iniciativa privada del comercio y la producción agraria, pero hay que tener en cuenta que esta iniciativa privada se daba en un marco estrecho, y el control y dirección estatal de la economía era muy potente. Los planes quinquenales iniciales impulsados por Stalin llevaron a cabo la colectivización forzada de las granjas. Esta colectivización se hizo mediante un proceso violento y diferente al de “nacionalización” por decreto, ya que las granjas privadas pasaron a ser granjas de explotación colectiva (koljós) y granjas de explotación estatal (sovjós) a pesar de las reticencias de los kulaks. En la última etapa de la URSS (años 1980s), la Perestroika hizo un cambio importante al dar autonomía a las empresas y establecer nuevos regímenes de arrendamiento y propiedad y trabajo privado en forma de cooperativas.

La propiedad en Cuba

En la Constitución de 1976 de la República de Cuba se cita que el sistema de economía cubano se basa en la “propiedad socialista” de todo el pueblo sobre los medios de producción y en “la supresión de la explotación del hombre por el hombre”. En este sentido son de propiedad estatal socialista: las tierras que no pertenecen a los agricultores pequeños o cooperativas integradas por éstos, el subsuelo, las minas, los recursos naturales, los bosques, las aguas y las vías de comunicación; las centrales azucareras, las fábricas, los medios fundamentales de transporte, y todas las empresas, bancos e instalaciones que han sido nacionalizados y expropiados a los “imperialistas, latifundistas y burgueses”, así como las fábricas, empresas e instalaciones económicas y centros científicos, sociales, culturales y deportivos construidos, fomentados o adquiridos por el Estado. Estos bienes no se pueden transmitir en propiedad a personas naturales o jurídicas, salvo en los casos excepcionales en que la transmisión parcial o total de algún objetivo económico se destine a los fines del desarrollo del país y no afecten los fundamentos políticos, sociales y económicos del Estado. Al mismo tiempo, en Cuba se garantiza la propiedad personal sobre los ingresos y ahorros procedentes del trabajo propio, sobre la vivienda que se tenga con justo título de dominio y los demás bienes y objetos que sirven para la satisfacción de las necesidades materiales y culturales de la persona. Asimismo se garantiza la propiedad sobre los medios e instrumentos de trabajo personal o familiar, los que no pueden ser utilizados para la obtención de ingresos provenientes de la explotación del trabajo ajeno. Se establece también una cuantía en que son embargables los bienes de propiedad personal. Aunque se mantenga el concepto de “propiedad estatal socialista”, con el tiempo, las transformaciones de la propiedad sobre los medios de producción han acentuado la heterogeneidad de la base económica lo que supone la existencia de diferentes agentes socioeconómicos. Así existen también, la propiedad personal y familiar, la propiedad de las organizaciones políticas, de masas y sociales, la propiedad cooperativa para la producción agropecuaria, la de pequeños agricultores y la propiedad de las empresas mixtas, sociedades con capital extranjero con la posibilidad legal para que éste último asuma la totalidad.

La propiedad en Yugoslavia

En Yugoslavia, las empresas también eran estatales pero el Estado no ejercía su gestión y administración, sino que ésta se confió a sus trabajadores. Las llamaban empresas sociales en lugar de estatales. En el primer período, el modelo yugoslavo se inspiró en el soviético, que era el único existente en el campo del socialismo. Adelantó en la colectivización de granjas, en la nacionalización de los medios de producción y en el desarrollo de una economía planificada centralmente. Pero a raíz del choque con la Rusia de Stalin, los líderes yugoslavos se volvieron cada vez más críticos con el modelo soviético. Declararon que éste había degenerado en una forma de estado capitalista. Según la visión yugoslava, las empresas estatales eran sólo una precondición para el socialismo, pero había que establecer relaciones de producción socialistas mediante la autogestión.

La propiedad en las colectivizaciones españolas

En la experiencia anarquista en el Estado Español, la propiedad colectiva de los medios de producción hace referencia al derecho de disposición por los trabajadores y trabajadoras en un sentido amplio. La socialización libertaria se basa en la anulación de intereses particulares, y el establecimiento de una “comunidad de productores libres”. Consistió en la colectivización de las empresas y los campos. La propiedad de los medios de producción pasó a manos de los trabajadores/as, que autogestionaban las empresas colectivizadas. Hubo tres sistemas de propiedad: reparto individual de las tierras a los campesinos que las trabajaban, colectivización autogestionada (autonomía para la gestión por parte de quien las trabajaba colectivamente) y colectivización sin autonomía (se trabaja colectivamente pero se gestionaba desde el Ayuntamiento o Sindicato, y se pagaban jornales).

La organización del sistema de producción

La planificación centralizada

Un proceso de Planificación se puede caracterizar simplemente porque establece unos objetivos, periodifica y concreta acciones y metodologías. Por el contrario, en una economía socialista, la finalidad de la Planificación es la de realizar una adaptación de la producción a las “necesidades sociales”.3 Los planes productivos en un sistema socialista engloban el conjunto de actividades para realizarlos y al mismo tiempo estas actividades interesan a toda la sociedad. El Estado socialista, basándose en la propiedad social sobre los medios de producción elabora, en beneficio de toda la sociedad, los planes de fomento económico y social, asegura la unidad de acción de los miembros de la sociedad en el proceso de cumplimiento de los planes y organiza la gestión coordinada de la economía a escala de toda la sociedad. Como apunta Bettelheim (1971), la planificación socialista, como actividad real, sólo se puede dar en una sociedad donde las estructuras permiten la elaboración de un plan económico conjunto y por lo tanto se deben abolir las estructuras económicas que provienen de la propiedad privada de los medios de producción y se le debe sustituir por la propiedad social. Sólo se puede realizar el “proceso social de planificación” cuando todas las instituciones políticas que dominan las actividades planificadoras se encuentran bajo control de la clase trabajadora.

Según Brown y Neuberger (1969) los objetivos de una economía de planificación centralizada se han identificado históricamente en un crecimiento rápido, industrializado y centralizado.4 Para Mijail Bor (1970) los principios metodológicos que querían guiar la planificación económica nacional se caracterizaban por5:

  • Centralismo democrático
  • Unidad de lo político y lo económico
  • Carácter científico de la planificación
  • Desarrollo proporcional basado en destacar los sectores clave de la economía
  • Comprensión y unidad del Plan
  • Estímulo del interés moral y material, personal y colectivo de los trabajadores y trabajadoras en el resultado de su trabajo
  • Unidad para formular, verificar y asegurar la realización del Plan.

La planificación centralizada en la Unión Soviética

La Unión Soviética desarrolló una estructura planificadora socialista centralizada, en que la dirección central orientaba la producción. La centralización de la economía en base a la planificación estatal obedece a un desarrollo de los planteamientos del “centralismo democrático” defendido por los bolcheviques. Bettelheim (1971) describe los órganos de planificación soviética:

  • Gosplan: Los trabajos de planificación se realizaban desde la Comisión Central del Plan Estatal (Gosplan) que también controlaba su ejecución. En cada república soviética había un Gosplan pero subordinado jerárquicamente al Gosplan central de la URSS que recibía el apoyo de diferentes organismos para la elaboración de los planes como la Dirección Central Estadística.
  • Secciones de Planificación: La misión de estas secciones era la de concretar el plan del Gosplan y velar por la coordinación técnica y económica. Las secciones más importantes eran las adjuntas a los Ministerios y así, por ejemplo, el del Ministerio de Transportes sería el Transplan.
  • Los Gorplan, Raiplan y Oblplan: A nivel territorial existían organismos de planificación dependiente de la administración de las ciudades de más de 20.000 habitantes (Gorplan), los distritos (Raiplan) y de las regiones (Oblplan). Estos organismos tenían la responsabilidad de elaborar un plan económico, social y cultural. Así, por ejemplo, un organismo de planificación como el Oblplan debería ponerse de acuerdo con un organismo de planificación económica de su territorio.
  • Las células de planificación: Cada empresa tenía un organismo encargado de elaborar su plan de trabajo donde debía concretar el plan recibido desde arriba en base a las directivas centrales.

Las fases de elaboración de los planes, descritas por el propio Bettelheim (1971), establecían que, en primer lugar, el Comité Central del Partido Comunista y el Gobierno definían directivas a aplicar en el próximo período. Estas directivas habían de tener en cuenta la situación material y política de la URSS y los objetivos a alcanzar. Las directivas determinaban el volumen de inversiones, el ritmo relativo de aumento de la producción de bienes de consumo y medios de producción, aspectos generales de la política de precios y salarios o de la política de distribución. En segundo lugar, las directivas tomaban un carácter oficial al ser ratificadas por el Consejo de Ministros y se transmitían al Gosplan de la URSS y al Consejo de Ministros de las Repúblicas. Éstos, después de adaptarlos a las condiciones materiales y políticas de su circunscripción, las transmitían a los Comités ejecutivos de las regiones que componían cada República y a cada Gosplan correspondiente. A escala regional, se realizaba la misma transmisión de las directivas en los Gorplan, Raiplan y Oblplan, una vez adaptadas a su realidad cercana, así continuaba la transmisión hasta las unidades territoriales de base. Por lo tanto cada tramo, tenía una doble transmisión de directivas, por un lado los organismos políticos inferiores y por otro los organismos de planificación situados al mismo nivel del organismo político. En tercer lugar, las empresas elaboraban un proyecto propio en base al proyecto recibido. La elaboración la realizaba la célula de planificación de la empresa a raíz de la discusión y comentarios con los representantes de los trabajadores/as, la dirección técnica y los representantes del Partido y del Sindicato.

Las etapas del desarrollo de la planificación económica demuestran cómo las decisiones recaen sobre el Partido, el que indica a los ministerios del Estado hacia donde debe dirigir la economía para obtener las metas del plan. Siempre de arriba a abajo. El Partido Comunista centralizaba esta dirección, eran directores del sistema que tomaba las decisiones importantes y que eran trasladadas a unidades operativas mediante órdenes o instrucciones.

Breve resumen de los planes quinquenales rusos. Como explica Mijail Bor, el primer plan quinquenal, aprobado en 1929, especificaba asignaciones para todos los sectores de la economía y para la fuerza de trabajo, comercio, desarrollo cultural y finanzas. Uno de los grandes méritos de este plan fue la elaboración de un programa definitivo con un reparto de asignaciones de producción y construcción para cada año. El primer plan daba hitos anuales para el crecimiento del producto total de la industria y la agricultura, construcciones nuevas, crecimiento del ingreso nacional e inversiones de capital en todos los sectores y el presupuesto. Indicaba también el grado de celeridad de desarrollo de los diferentes sectores, asegurando la coordinación de las diferentes partes de la reproducción social (producción y distribución, acumulación y consumo). El segundo plan quinquenal (1933 – 1938) utilizó más extensamente el sistema de coordinación para balances y sobre todo participaron trabajadores/as, técnicos e ingenieros que ayudaron a profundizar las potencialidades internas de las empresas. Si el primer Plan cubría 50 ramas industriales, el segundo cubrió 120 ramas y obtuvo excelentes resultados. Con este plan se crearon las bases del proceso de industrialización ruso y que ha dado lugar a la justificación del estalinismo por parte de diferentes autores. El tercer plan quinquenal nacional de desarrollo económico (1939 – 1942) se vio cortado por la invasión nazi en el verano de 1941. Así el total de las fuerzas y recursos del país se concentraron en vencer al enemigo. Los planes económicos de guerra de 1942, 1943 y 1944 fueron de gran importancia en el cambio de las fuerzas productivas de las áreas orientales, restaurando y expandiendo la producción, especialmente de armamento. A medida que se iban liberando territorios soviéticos se preparaban planes de restauración y desarrollo de industrias de hierro, cobre, carbón, petróleo y energía eléctrica. Después de la Segunda Guerra Mundial se redactó el cuarto (1946 – 1959) y el quinto (1951 – 1955) plan quinquenal. Fueron los años de la reconstrucción donde Stalin prometió que Rusia se convertiría en la principal potencia del mundo. En 1953 Stalin murió y Jruchov se convirtió en el Secretario General del Partido Comunista de la Unión Soviética (1953 – 1964). Jruchov se desmarcó del período de Stalin y criticó abiertamente las “purgas” de la segunda mitad de los años 30. El plan quinquenal de 1966-1970 señaló importantes deficiencias en algunos sectores de la economía que se pusieron de relieve por las discrepancias entre el gran crecimiento de la escala de la producción y los métodos existentes de planificación y dirección de la economía y el sistema de estímulos materiales. Parece ser que el octavo Plan entre 1966 – 1970 se caracterizó por la producción masiva de viviendas asequibles para la población y el noveno (1971 – 1975) no logró aumentar la productividad y supuso la importación de 14 millones de toneladas de grano. Aunque Breznev llamó el décimo plan quinquenal (1976 – 1981) como el periodo de la calidad y la eficiencia, al final estas reformas no cambiaron los problemas estructurales de centralismo y opacidad. Gorbachov desarrolló la conocida Perestroika. Según Taibo (1999), la principal medida fue la “Ley de Empresas de Estado”, que entró en vigor en 1987 y donde se asentaba en la idea de que la economía soviética debía seguir respondiendo a un sistema de planificación central, pero esta planificación sólo podría afectar a variables globales y no llegaría a los niveles de decisión inferiores de la economía. Así se desarrollaron el duodécimo (1986 – 1990) y decimotercero plan quinquenal que sólo duró un año aproximadamente por la disolución en 1991 de la Unión Soviética.

Como apunta Carlos Taibo, en el periodo de Grobachov, final de la Unión Soviética, la deconstrucción de la Planificación Centralizada pasa a basarse en el éxito o el fracaso de las empresas y los individuos que ahora deberían determinarse por reglas económicas, y si antes se socializaban pérdidas y ganancias, ahora deberían individualizarse. Esto implicaba la introducción de medidas como una mayor autonomía de las empresas y la posibilidad de cierre de las unidades productivas deficitarias, la reducción de subvenciones a empresas deficitarias, reforma del sistema de precios y una liberalización del comercio exterior. También se reconocían nuevos regímenes de arrendamiento y propiedad y se le daba condición legal a algunas formas de trabajo privado que en ocasiones estaban encubiertas en formas de cooperativas.6

La planificación en Cuba

El uno de enero de 1959 triunfó la revolución cubana y entre ese año y 1963 se realizaron reformas agrarias, la reforma urbana, la nacionalización de tierras, de empresas petroleras, de electricidad, de telefonía, de empresas de capital extranjero y nacional y de todos los bancos. En 1961 se afirmó el carácter socialista de la revolución cubana y en 1965 se creó el Partido Comunista de Cuba. En respuesta a la política de expropiaciones, Estados Unidos empezó lo que en Cuba se llamará el “Bloqueo”, que en los años 90 se recrudeció con la Ley Helms-Burton y que ha tenido hasta el dia de hoy graves consecuencias para población cubana.

Entre 1963 y 1964 se dio el “Gran debate sobre la economía cubana” sobre los modelos de gestión económica ya que se dieron los primeros ensayos de planificación centralizada. Carlos Rafael Rodríguez (presidente del Instituto Nacional de Reforma Agraria) puso en práctica el Sistema de Cálculo Económico, utilizado en la URSS y en los países del Este, y Ernesto Che Guevara (Ministro de Industria) aplicó el Sistema del Presupuesto Financiero. El primero, se aplicaba a aquellos sectores donde no existía control de los recursos, como en la agricultura que era dependiente de factores naturales. Por este motivo se le otorgaba mayor autonomía y menor grado de centralización del presupuesto. En cambio el segundo, que fue introducido en la mayor parte de la industria, era altamente centralizado y constituyó el embrión de la planificación centralizada de la economía cubana. Estos sistemas de control de la economía fueron sustituidos a finales de 1967 por el Sistema de Registro Económico que estuvo precedido por la erradicación de las formas mercantiles y la supresión de los cobros y pagos entre las unidades del sector estatal.

Como se explica desde el Partido Comunista Cubano (PCC), entre los avances del período 1959-1970 se encontraban el incremento de la superficie agrícola cultivada, el desarrollo de mecanización de la cosecha de caña y el aumento de las producciones industriales como el acero y la energía eléctrica. En 1972 Cuba ingresó en el COMECON y en 1976 se propuso en el Primer Congreso del PCC la adopción del Sistema de Dirección y Planificación de la Economía (SDPE). El sistema adoptaba la Ley del valor, retomaba los cobros y pagos entre las empresas estatales, y fomentaba las categorías mercantiles como instrumentos para medir el uso de los recursos productivos y controlar los gastos, las inversiones y la productividad de las empresas. De hecho la Constitución de la República de Cuba del año 1976 promulgaba que el Estado organiza, dirige y controla la actividad económica nacional de acuerdo con un plan que garantice el desarrollo programado del país, a fin de fortalecer el sistema socialista, satisfacer cada vez mejor las necesidades materiales y culturales de la sociedad y los ciudadanos, promover el desarrollo de la persona humana y de su dignidad, el avance y la seguridad del país.

El Sistema de Dirección y Planificación de la Economía proponía una determinada autonomía en el uso y manejo de los recursos en las empresas. Mantenía el criterio de la economía planificada con dirección centralizada, con el objetivo principal la satisfacción de las necesidades materiales del pueblo. En este sentido, como apuntan desde el Partido Comunista Cubano las tareas principales de desarrollo económico en el periodo 1976-1980 se pueden resumir de la siguiente manera: se desarrolló un programa de inversiones industriales para generar exportaciones como la industria azucarera y la producción de níquel, se promovió una mayor integración de la economía nacional y la sustitución de importaciones, el crecimiento de la producción agropecuaria del país, y se desarrolló la industria de la alimentación y el textil, y la consolidación y ampliación de la industria de materiales de construcción.

El período 1981-1985 no aportó diferencias esenciales con el anterior y se produjo un crecimiento aceptable, pero el problema esencial de la economía del país en este quinquenio fueron las serias deficiencias en los procedimientos de la planificación real, y la exportación de bienes y servicios, así como la sustitución de importaciones, fueron insuficientes según las aspiraciones previstas. El Tercer Congreso del PCC aprobó los “Lineamientos Económicos y Sociales” para el quinquenio 1986-1990 buscando restablecer la capacidad de pago del país, el ahorro de los recursos disponibles, la promoción de nuevos fondos exportables y la sustitución de importaciones sobre todo del área de las economías de mercado. Con el Perfeccionamiento del Sistema de Dirección y Planificación de la Economía, se buscaba profundizar la aplicación del centralismo democrático en todas las instancias y fases del proceso de dirección, con el objetivo primordial de lograr un aumento general de la eficiencia económica.

Los acontecimientos en el ámbito internacional sobre todo la desintegración de la URSS, así como la desaparición del COMECON, incidieron de forma directa en la economía cubana. Como consecuencia Cuba declaró el Período Especial. Según el PCC la estrategia en este período especial fue sobrevivir, llegar a un punto en que empezaran a mejorar las condiciones de vida de la población y preservar la Patria, la Revolución y el Socialismo. En julio de 1992 la Asamblea Nacional aprobó las reformas constitucionales que dieron motivo a la reestructuración y flexibilización del comercio exterior y de las relaciones económicas externas, no obstante, la crisis económica internacional tuvo consecuencias importantes para una economía interdependiente del contexto internacional como la cubana. Desde finales del año 2004, se abrieron para Cuba nuevas posibilidades de inserción internacional en los marcos de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), que potenciaron las fuentes de ingresos desde el exterior.

Los resultados del sexto Congreso del Partido Comunista de Cuba (2011) sobre los “Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución” concluyen que el sistema económico que prevalecerá continuará basándose en la propiedad socialista de todo el pueblo sobre los medios fundamentales de producción, donde deberá regir el principio de distribución socialista “de cada cual según su capacidad a cada cual según su trabajo”. La política económica del Partido se corresponde con el principio de que sólo el socialismo es capaz de vencer las dificultades y preservar las conquistas de la Revolución, y que en la actualización del modelo económico primará la planificación, la cual tendrá en cuenta las tendencias del mercado. Estos principios deben ser armonizados con mayor autonomía de las empresas estatales y el desarrollo de otras formas de gestión. El modelo reconocerá y promoverá, además de la empresa estatal socialista, forma principal en la economía nacional, a las modalidades de la inversión extranjera, las cooperativas, los agricultores pequeños, los usufructuarios, los arrendatarios, los trabajadores por cuenta propia y otras formas que pudieran surgir para contribuir a elevar la eficiencia.7

El consejismo

Para Pannekoeck, los productores son quienes hacen funcionar un sistema, bien planificado, de producción social. En todos los talleres, factorías o empresas son los trabajadores los que regulan su propio trabajo colectivo. Así pues, deben crear los diferentes órganos que sirvan para coordinar tanto su propio trabajo como respecto al resto de la comunidad. Las instituciones del Estado y el Gobierno no pueden servir para este propósito, porque son esencialmente órganos de dominación y concentran los asuntos generales en manos de un determinado número de gobernantes. Bajo el socialismo, los asuntos generales consisten en la producción social, de modo que es tarea de todos, de cada plantilla, de cada obrero/a, el discutir y decidir sobre el proceso productivo. Sus órganos (consejos obreros) deben consistir en delegados enviados coma portavoces de su opinión y estarán continuamente retornando e informando sobre los resultados a que se llegue en las asambleas de delegados.

La autogestión en Yugoslavia

En Yugoslavia las empresas eran estatales y el Estado confió la administración de éstas a sus trabajadores. Las llamaban empresas sociales en lugar de estatales. Los trabajadores de estas empresas no eran vistos como obreros sino como miembros de un colectivo de trabajo. Las empresas eran dirigidas por los consejos de trabajadores.

  • Consejos de trabajadores. Ejercen la dirección de las empresas. Conformado por 15-20 personas electas por el colectivo de trabajadores. Se reunían cada mes, en reuniones abiertas al colectivo, y tomaban decisiones sobre asuntos como los precios, productos, publicidad, organización en el mercado de trabajo, aumento de la fuerza laboral, condiciones de trabajo y los salarios relativos a los distintos grupos
  • Junta de gerentes. Por encima del Consejo, formada por un número de entre 3 y 11 personas, escogidas por el consejo de trabajadores. La junta funcionaba como un comité ejecutivo y tenía la responsabilidad de tomar las decisiones cotidianas.
  • Director de la empresa. Esta persona era designada por el Partido (la Liga de los comunistas de Yugoslavia) por un periodo de 4 años. Eran los Consejos los que decidían si acepta o rechaza dicha nominación.

Dentro de la empresa había otros organismos como los consejos de taller o comisiones especiales. La inversión estaba fijada centralizadamente por el Estado. Recaudaba elevadas tasas impositivas, que se justificaban por el hecho que empleaban medios de producción pertenecientes al Estado, y los recursos recaudados eran empleados para financiar nuevas inversiones. El Estado creó las nuevas empresas y contrató nuevos trabajadores a los que, constituidos en consejo de trabajadores, dio el control de las empresas.

En Yugoslavia, en el momento en que la revolución resultó vencedora tomaron la decisión de crear una Yugoslavia socialista. En 1945 se proclama la República Democrática Federal de Yugoslavia. Ivan Ribar fue designado presidente, y Josif Brosz, Tito, fue designado primer ministro. En esta época existía un único modelo de socialismo, el soviético. En este primer período, influenciados por este modelo, se adelantó en la colectivización de granjas, en la nacionalización de los medios de producción y en el desarrollo de una economía planificada centralmente. Al igual que en el modelo soviético estableció un plan anual con metas para cada producto y con incentivos, por medio de un sistema de bonos, en caso de que se lograran las metas. En 1948 se produjo un choque con la Rusia de Stalin. Según los yugoslavos, esto se produjo debido a que la URSS no aceptaba la independencia yugoslava. En el transcurso del conflicto, los líderes yugoslavos se volvieron cada vez más críticos con el modelo soviético. Declararon que éste había degenerado en una forma de Estado capitalista. Las empresas estatales, según la visión Yugoslava, era sólo una precondición para el socialismo. Para conseguir implementar el socialismo había que establecer relaciones de producción socialistas, o sea, desarrollar la autogestión. Si no se avanzaba en la autogestión del sistema corría el peligro, como en el caso de la Unión Soviética, de degeneración burocrática. En 1950 se introdujo la ley sobre autogestión de los trabajadores. Esta ley que se refería a la necesidad de descentralización y la autogestión de los trabajadores señalaba este proceso como el que debía comportar progresivamente la extinción del Estado. El primer paso para consolidar la nueva situación consistió en hacer que los gerentes de las empresas fueran responsables ante los consejos de trabajadores de la dinámica de la empresa en lugar de tener que pasar cuentas ante los ministros del Estado. Se mantenía la planificación pero respecto a las empresas ésta sólo se limitaba a fijar la inversión.

Este modelo resultó muy exitoso pero no fue estático, se fue modificando. Durante la década de los 50, la economía yugoslava experimentó las mayores tasas de crecimiento de la economía mundial. En este periodo comenzaron a emerger signos del deseo de cambiar este modelo y se llevó a cabo una retirada del Estado del proceso de inversión.

El Congreso del Consejo de Trabajadores de 1957 reclamó más poder para los consejos pudieran tomar decisiones, en particular más recursos para decidir de manera autónoma el nivel de inversión, lo que equivalía a una rebaja impositiva. En ese momento existía la crítica que lo que se estaba desarrollando en Yugoslavia era un modalidad de capitalismo estatal en la que el Estado explotaba a los trabajadores a través de los impuestos. Durante la década de los 60 el país experimentó una profunda recesión: el crecimiento productivo cayó y la balanza comercial empeoró. Esto comportó que aceleraran las reformas.

El Estado se retiró del proceso de inversión, reduciendo controles y regulaciones y los impuestos, y desmantelando los fondos estatales destinados a la inversión. Dinero de estos fondos fueron depositados en bancos (autogestionados) que prestaron los recursos a las empresas bajo criterios de obtención de beneficios. Los resultados del modelo reformado fueron significativos. Durante la década de los 60 se incrementó la desigualdad entre firmas dentro de la misma industria, entre industrias, entre campo y ciudad y desigualdad entre regiones. Por ejemplo, el nivel de ingresos de Eslovenia era seis veces superior al de Kosovo. Otro cambio significativo durante el periodo fue que la influencia de los trabajadores en la dirección y gestión de la empresa se redujo mucho en favor del crecimiento de la de los técnicos y los expertos.

La creciente desigualdad generó una rebelión a finales de los años 60 y principios de los 70, impulsada por los miembros de los sindicatos y los habitantes de las regiones más pobres. Atacaron el mercado, el incremento de la desigualdad, el incremento del poder de los bancos y de los expertos, los llamados “tecnoburocratas”. Se iniciará un proceso de retorno hacia fórmulas de planificación pero entonces se intentó que estuvieran determinadas desde la base: acuerdos directos entre consejos de trabajadores de varias empresas, acuerdos de autogestión de cinco años de duración. Se creó una forma de “planificación negociada” que se iniciaba desde la base y se iba concretando en las diferentes escalas.

La década de los 80 fue un período de elevada inflación, y esto generó graves problemas para el modelo antes de que se lograra contrastar su validez. En el contexto de inflación elevada, los acuerdos de autogestión entre las empresas no pudieron ser satisfechos. Además durante la década de los 80, el FMI y los bancos occidentales ejercieron mucha presión sobre Yugoslavia (y el resto de países endeudados). A finales de la década de los 80, el FMI impuso a la economía yugoslava, como condición para renovar la deuda solicitada, el desmantelamiento de las empresas autogestionadas. Se produjo una crisis económica general que desencadenó una crisis social. Esta situación llevó a las repúblicas ricas, Eslovenia y Croacia en particular, a pedir el abandono de la Federación Yugoslava. Se iniciaba el proceso que desencadenaría una cruenta guerra civil y pondría fin a la experiencia yugoslava.

Las colectivizaciones en el Estado Español

En el período 1936-39, en diferentes lugares del Estado español se llevaron a cabo experiencias de colectivización. En el campo, los propietarios dieron voluntariamente las tierras a la colectividad, o se les expropió. Las colectividades agrícolas asumieron la función de gestión económica y local. Se organizaban en grupos para trabajar, el delegado de cada grupo se reunía con un comité de gestión. En la administración local, la comuna convocaba asambleas para rendir cuentas de la gestión. El ganado se repartía en rebaños confiados a pastores. El resto de productores no agrarios (artesanos, zapateros, peluqueros, etc.) eran organizados colectivamente. Todo era común menos los bienes personales y la producción de consumo familiar (huerto, etc.). Las comunas se federaban a nivel comarcal y regional. Intentaron planificar la producción (cantidad y calidad) en función de las estadísticas de producción y de consumo. El comité regional proveía el comercio exterior en la región. Había solidaridad entre ellas con Cajas de Compensación, en la que las comunas más ricas aportaban a las más pobres instrumentos de trabajo, materias primas y mano de obra. El resultado económico fue favorable, se incrementó la producción, se mejoraron ciertas técnicas. Los rendimientos aumentaron de un 30% a un 50%. Aumentó la superficie, se racionalizaron los métodos de trabajo y se irrigaron y diversificaron los cultivos.

Las fábricas se incautaron y autogestionaron (los propietarios huyeron o perdieron autoridad). De forma escalonada, se debía desarrollar la socialización de la economía. El primer paso era la colectivización. El segundo la formación de agrupaciones o concentraciones de empresas de un mismo sector o ramo industrial, y que daban lugar a unidades económicas de mayor volumen en régimen de propiedad colectiva. Esta socialización parcial, de nivel intermedio, se logró en algunos ramos y localidades. El tercer nivel era la socialización global de la economía. Hubo algunos intentos frustrados de coordinación y planificación de las agrupaciones. La fábrica autogestionada contaba con la asamblea general de los trabajadores, que era el máximo órgano decisorio y elegía a los miembros del consejo o comité de empresa, que eran renovables y revocables. Contaban con un director que se encargaba de la dirección cotidiana de asuntos técnicos y económicos. El comité sindical defendía los intereses de los trabajadores, afectando a la dirección del consejo de empresa. La base económica fue mala, había paro y el abastecimiento era malo (división territorial por la guerra) había una destrucción de la base económica (debido a los bombardeos). La industria estaba atrasada, y el capital era extranjero. Fuera de los ámbitos colectivizados no reconocían las empresas, lo cual dificultó el abastecimiento. Los artículos de consumo subieron de precio y faltaban muchos tipos de mercancías. Se hizo una reestructuración, concentrando y centralizando las industrias en unidades mayores de producción. La producción se especializó, y se reorientó la producción hacia la producción de guerra. Se siguió el modelo de industrialización sustitutiva de importaciones (ISI), para reducir la dependencia exterior y crear empleo.

El Decreto de Colectivización y control obrero catalán fue un pacto de distintas fuerzas. Fueron socializadas las fábricas de más de 100 obreros; las de más de 50 podían socializarse si así lo pedían las tres cuartas partes de la plantilla. Los ingenieros y el personal técnico administrativo colaboraron en general. Otros quedaban en el sector privado. Daba bastante margen a la propiedad privada de pequeñas y medianas empresas. Podría haber sido un instrumento para consolidar y blindar las empresas colectivizadas, pero en la práctica supuso un freno porque fue un elemento importante de control del Estado. Las colectividades no pudieron cumplir integramente su función. Aparte de las empresas colectivizadas, había muchos instrumentos estatales de control de la economía. Los Consejos Generales de Industria, formados por representantes de las Centrales sindicales y técnicos nombrados por el gobierno, orientaron los Consejos de empresa, e hicieron acuerdos de obligatorio cumplimiento. Por otro lado, las Federaciones económicas, de pertinencia obligatoria, suponían un nivel intermedio entre las empresas y las agrupaciones que servían para hacer cumplir las órdenes. También se constituyó la Caja de Crédito Industrial y Comercio que reunía los beneficios de las empresas y daba crédito. También hubo intervenciones especiales, se ampliaron le funciones de los Interventores, regulación de precios y salarios, Certificado de Trabajo, prohibición de que las empresas se dieran crédito entre sí, imposición de obligaciones y prohibiciones, municipalización de las empresas de servicios públicos… Al Gobierno de la República, el Estado le incautó algunas industrias de exportación y energía, así como la industria de guerra en Cataluña. Decretó la entrega forzosa de la cosecha al Ministerio de Agricultura. A partir de mayo del 37, se descolectiviza a favor del Estado.

Los mecanismos de distribución

La planificación de la producción y la distribución en la URSS

La economía soviética no utilizó ninguna de las dos instituciones principales del capitalismo: la propiedad privada de los medios de producción y la determinación por el mercado del producto agregado y su composición. Pero como indica Bettelheim (1971), no hay suficiente en que un organismo cualquiera, dotado de poderes suficientes, elabore un plan de producción y lo haga respetar para que exista un equilibrio entre producción y consumo. Se requiere también que este organismo (si se supone que la distribución de los productos no es gratuita) tenga la posibilidad de hacer atribuir a los consumidores y a las empresas, los medios de pago necesarios para que puedan adquirir la producción obtenida. Para que se adapte la producción a las necesidades sociales, y por tanto, al consumo, se requiere que el organismo de planificación sea capaz de elaborar y hacer aplicar, no sólo el plan de producción, sino también el plan de distribución, entendiendo por éste, no la repartición de los productos, sino la de la Renta Nacional. Sólo con esta condición habrá la seguridad de realizar un equilibrio racional entre producción y consumo. La necesidad de establecer una estrecha relación entre el plan de producción y el plan de distribución, significa que los directores de las empresas englobadas en el plan dejan de decidir lo que producen o no, y en qué cantidad, lo que significa también que las decisiones relativas a la contratación del personal y los salarios que se les debe pagar, el ritmo de las inversiones, entre otros, deben tomarse según los términos del plan. La fijación de los precios debe depender de la autoridad encargada del trabajo de planificación. Por lo tanto se produce para el consumo y no para el beneficio.

Por lo tanto, el Estado en la Unión Soviética utilizaba un sistema integrado a nivel nacional de transacciones y de reglas de decisión para efectuar esas tareas económicas de asignación de recursos y determinación de la renta. El sistema soviético centralizaba casi todas las decisiones de producción, inversión e innovación. Las instituciones económicas y los instrumentos políticos de los soviets estaban especialmente ideados para facilitar la consecución de las metas de producción fijadas por la decisión central. Tanto las materias primas como los productos resultantes tenían los precios fijados por las agencias superiores del plan, no por la empresa productora, y así el plano físico, el cuantitativo, se traduce en cifras monetarias que permiten efectuar el cálculo de los costes y las necesidades financieras para lograr el producto programado.

En la Constitución soviética de 1936 se recoge el principio de distribución del socialismo “De cada uno, según su capacidad, a cada cual, según su trabajo” y se consideraba que el trabajo era, en la URSS, una obligación y una causa de honor de cada ciudadano apto para el mismo, de acuerdo con el principio de “quien no trabaja, no come”. La distribución individual de la renta, por tanto, se realizaba en función de las remuneraciones (salariales y otras) asignadas a los trabajadores.

El sistema de distribución en el caso Cubano

Según Manuel Castro (2009), en la economía socialista, el ingreso nacional está formado por el nuevo valor creado en la esfera de la producción material de forma planificada y representa parte del producto social global, es decir, una parte de los bienes materiales producidos en la sociedad en un periodo determinado. Este nuevo valor creado se manifiesta a través de la distribución primaria y la secundaria. La distribución primaria del ingreso nacional la reciben los participantes de la producción material en forma de salario, premios, primas, etc, que constituyen los ingresos primarios, es decir, la fuente principal de subsistencia de los trabajadores. Los ingresos primarios de las empresas estatales de Cuba están formados por la ganancia, el impuesto de circulación y el ingreso neto de las empresas del sector cooperativo, los cuales no son más que las formas que adopta el ingreso neto. Parte de este nuevo valor ingresa al presupuesto del Estado. Gran parte del ingreso neto creado en el proceso de distribución primario del ingreso nacional va a formar los fondos sociales de consumo, es decir, los fondos de recursos monetarios destinados, fundamentalmente, a la satisfacción de las necesidades de los miembros de la sociedad socialista. La distribución secundaria se realiza a través del presupuesto del Estado de manera planificada entre la esfera productiva e improductiva, entre las diferentes ramas de la economía, territorios del país y sectores sociales en correspondencia con las leyes económicas que rigen en el socialismo y el Plan Único de Desarrollo Económico y Social, con el objetivo de ampliar el proceso de producción y de crear las reservas necesarias para mantener el proceso de reproducción social y las fuentes de sostenimiento de la esfera improductiva. Esta redistribución se manifiesta en forma precisa al trazar la política de ingresos y gastos del presupuesto del Estado. 8

Actualmente, según Yasmani Jimenez (2012), se ha dado una inversión de roles con respecto a las formas de distribución de los ingresos en la sociedad cubana a raíz de los cambios estructurales operados en el modelo económico durante los años noventa, como el aumento de las remesas de los familiares que viven en los EEUU o el mayor espacio a las relaciones de mercado en algunos sectores económicos vinculados al turismo y a las empresas mixtas creadas en el país. Así pues, se observa que con la intención de paliar las diferencias sociales inherentes al desarrollo irregular de la construcción socialista, se han fomentado de forma desmesurada los fondos sociales públicos de consumo y esto ha generado que el salario sea visto como un complemento más y no como una parte esencial de las relaciones de distribución de la sociedad cubana.9

Las empresas autogestionadas en Yugoslavia

En Yugoslavia, la distribución de los recursos producidos se hacía mediante la participación de la fuerza de trabajo en las empresas autogestionadas. Las empresas autogestionadas en Yugoslavia funcionaban dentro del mercado y competían a nivel nacional e internacional. Desde fuera todo resultaba bastante similar al sistema capitalista: las firmas hacían lo que podían para incrementar las ganancias, etc. Sin embargo, los consejos de trabajadores eran la autoridad dentro de la empresa y los ingresos se repartían entre los trabajadores. La escala de sueldos se fijaba de forma centralizada, según las categorías de trabajo, pero era complementada con bonos que cada empresa determinaba.

Este modelo tendió a la desigualdad. Las empresas buscaban maximizar los ingresos del propio colectivo en el presente y en el futuro. Una parte de la desigualdad en los ingresos era lógica: provenía de los éxitos y fracasos de los diferentes grupos de trabajadores y reflejaba la diferencia de sus contribuciones. Pero había otra fuente de desigualdad que no tenía mucho que ver con las diferencias de contribución de los trabajadores: en algunas industrias los ingresos eran mucho más altos que en otros (por ejemplo, en las del sector de la energía eléctrica en comparación con las textiles). Un efecto derivado de esto fue que los trabajadores de los sectores más pobres tendían a incrementar sus ingresos personales más allá de lo que resultaba justificable por la situación de sus empresas, ya que la lógica era que el ingreso de todos debía incrementar de manera similar. El resultado fue que las empresas más pobres tenían que recurrir a la financiación bancaria para sus inversiones. El desempleo, desigualdad e inflación que generó el modelo contribuyó a la falta de solidaridad dentro de la misma sociedad. El hecho de centrarse en los intereses del colectivo de trabajadores de cada empresa (sin tener en cuenta los intereses de la sociedad) produjo una tendencia hacia una menor solidaridad. Al final, se incrementó el deseo de las repúblicas más ricas de separarse de las más pobres.

Las empresas colectivizadas en España

El colectivismo está inspirado en Proudhon y Bakunin, y su regla es la retribución basada en la participación del trabajo. La sociedad organizada federativamente y democráticamente retribuirá a sus miembros en función del trabajo, junto con algunas concesiones a la independencia personal. En cambio, el comunismo libertario está inspirado en Kropotkin, Malatesta y Cafiero. La prioridad en la distribución son las necesidades. Seguiría el lema “de cada cual según su aptitud, a cada uno según sus necesidades”. En la abundancia, la justicia distributiva se haría mediante que “cada uno tome lo que precise”, pero como aproximación, se racionará lo que escasee, con sistemas que sustituyan el dinero (vales, pases de ferrocarril, etc). El colectivismo en España, de origen bakuninista, hizo una evolución hasta el planteamiento de Kropotkin. Aunque se hacían llamar “colectivistas”, se diferenciaban del resto de colectivistas porque rechazaban la remuneración según el trabajo. Más bien, sería una cuestión de considerar la rapidez del proceso colectivizador. Los anarquistas partidarios de la remuneración según el trabajo aportado, consideraban que el proceso transformador sería más lento y que el desarrollo de las fuerzas productivas no permitiría obtener rápidamente la abundancia necesaria para el reparto según las necesidades. En cambio, los colectivistas sí eran partidarios del reparto de la producción según la aportación realizada, como elemento estructural en la distribución. Las experiencias colectivizadoras del Estado Español resolvieron esta cuestión con criterio pragmático y el salario se mantuvo. No se implantó el salario único pero se llevó a cabo, tanto como se pudo y se cerró el abanico salarial, excepto en las diferencias entre hombres y mujeres. Consideraban que la producción no se debía estimular ni con decisiones impuestas desde arriba (control rígido) ni estímulos que premien según jerarquías. Incluso se bajaron sueldos de técnicos. Pero el trabajo era obligatorio para todos los hombres (debido a la guerra, trabajaron muchas mujeres y niños). En algunos lugares se abolió el dinero, hubo monedas propias o medios de cambio experimentales (vales, carnets…). Apareció el concepto de salario familiar, y la retribución tenía en cuenta con un plus las circunstancias familiares (miembros de la familia). Por otra parte, se desarrolló la asistencia, la previsión social y la formación.

El producto de las empresas colectivizadas volvía a las empresas, se repartía entre otras empresas, o bien se abastecía al frente de la guerra. Dentro de la empresa, se hacían dotaciones para amortización y reserva, servicios sociales y una parte según decisión de los trabajadores. Sobre el terreno, muchas unidades de producción se preocupaban principalmente por sus intereses y había desigualdad entre empresas (ricas y pobres en cuanto a salarios y materias primas). Una caja de nivelación redistribuyó más equitativamente los recursos.

En las colectividades agrarias, la distribución tenía varios sistemas: colectivista o comunista o una combinación de ambos. El más frecuente fue la remuneración en función de las necesidades de los miembros familiares (cada familia recibía un bono a título de jornal, que se cambiaba por bienes de consumo de los almacenes comunales). El saldo no consumido era una reserva individual. Se podía recibir dinero en cantidad limitada. Los bienes básicos (alojamiento, electricidad, sanidad, asistencia a ancianos, educación etc.) eran gratuitos. La adhesión a la colectividad era voluntaria. Se adhirieron pequeños propietarios no confiscados. No se abolió el dinero.

La organización política de la sociedad. El poder y la toma colectiva de decisiones

En la Unión Soviética

Después de la revolución bolchevique, el establecimiento de las bases económicas y sociales para el desarrollo del socialismo se reflejó por ejemplo en la organización política basada en los soviets10 y no la democracia representativa multipartidista. Así, en el período soviético se redactaron diferentes constituciones que rigieron políticamente (1918, 1924, 1936 y 1977). La Constitución Soviética de 1936 (o la Constitución de Stalin) fue la de una vigencia más larga y con mayor impacto en otros países socialistas. A pesar de hacer importantes cambios con las dos constituciones anteriores, la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas se definía como un Estado socialista de obreros y campesinos donde los Soviets de diputados de los trabajadores eran la base política. Al mismo tiempo, la vida económica de la URSS se determinaba y dirigía por el plan estatal de economía nacional, que tenía como finalidad: aumentar la riqueza social, elevar continuamente el nivel material y cultural de los trabajadores/as, fortalecer la independencia de la URSS y hacer crecer su capacidad defensiva. Según la Constitución de Stalin, en la URSS, todo el poder pertenecía a los trabajadores de la ciudad y el campo, representados por Soviets de diputados de los trabajadores. Los soviets de diputados de los trabajadores dirigían la labor de los órganos administrativos de los que dependían, aseguraban el orden público, el cumplimiento de las leyes, la protección de los derechos de los ciudadanos, dirigían la actividad económica y cultural local y determinan el presupuesto local. Los órganos ejecutivos y administrativos de los soviets de diputados de los trabajadores eran los Comités Ejecutivos, elegidos por los soviets y compuestos por el presidente, los vicepresidentes, el secretario y los vocales. Los órganos ejecutivos de los soviets de diputados de los trabajadores rendían cuenta directamente de su gestión tanto al Soviet de diputados de los trabajadores que les habían elegido, como al órgano ejecutivo del Soviet de diputados de los trabajadores inmediatamente superior.

En la URSS existía un sistema electoral donde todos los soviets de diputados de los trabajadores (el Soviet Supremo de la URSS, los Soviets Supremos de las Repúblicas Federadas, los Soviets de Territorio y de Región, los Soviets Supremos de las Repúblicas Autónomas, los Soviets de las Regiones autónomas y de las comarcas, de los distritos, ciudades y localidades rurales) eran elegidos por sufragio universal, igual, directo y secreto. Que las elecciones de diputados se hicieran por sufragio igual, quería decir, formalmente, que cada ciudadano tenía un voto y todos los ciudadanos participaban en las elecciones sobre bases iguales. Las mujeres tenían el mismo derecho que los hombres de elegir y ser elegidas. En las elecciones, los candidatos se presentaban por circunscripciones electorales. Tenían derecho a presentar candidatos, las organizaciones sociales y las asociaciones de los trabajadores: las organizaciones del Partido Comunista, los sindicatos, las cooperativas, las organizaciones juveniles y las sociedades culturales. Al mismo tiempo, todo diputado estaba obligado a rendir cuenta a los electores de su labor y de la del Soviet de diputados de los trabajadores, y podía ser revocado en todo momento, por decisión de la mayoría de los electores, de acuerdo con el procedimiento previsto por la ley.

Así pues, el Estado soviético era, formalmente, la organización política y administrativa de la clase obrera y de toda la sociedad. Al frente de ésta, se encontraba la vanguardia, el Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS), quien se encargó de que los medios de producción pasaran a manos del pueblo mediante la abolición de la propiedad privada y un sistema económico planificado. Pero, está claro, que existen diferentes interpretaciones sobre la naturaleza y evolución de la URSS. Como considera Carlos Taibo (1999), la revolución bolchevique abrió el camino a un régimen de estatalización o nacionalización de la riqueza, pero no a la “socialización” entendida como una transformación efectiva de las relaciones económicas, con el establecimiento de una propiedad colectiva – social, en el sentido de un poder real de los productores inmediatos para decidir y disponer colectivamente las condiciones y los productos de su trabajo. La mayoría de la población no dispuso, en ningún momento, de un poder real de decisión sobre el destino que debía darse al aparato productivo (con la excepción de los primeros años del período bolchevique).11

En Cuba

Según la Constitución cubana, el Partido Comunista de Cuba, martiano (de José Martí) y marxista-leninista, es la vanguardia organizada de la nación cubana y la fuerza dirigente superior de la sociedad y del Estado, que organiza y orienta los esfuerzos comunes hacia los fines de la construcción del socialismo y el avance hacia la sociedad comunista. Formalmente, la soberanía reside en el pueblo, del cual emana todo el poder del Estado y que se ejerce directamente o por medio de las Asambleas del Poder Popular y demás órganos del Estado. Según dicha constitución, en la elaboración y ejecución de los programas de producción y desarrollo participan activa y conscientemente los trabajadores/as de todas las ramas de la economía y de las otras esferas de la vida social. El Estado administra directamente los bienes que integran la propiedad socialista de todo el pueblo. Asimismo, los órganos del Estado se integran y desarrollan su actividad sobre la base de los principios de la “democracia socialista” que se expresan en las siguientes reglas:

  • Todos los órganos representativos de poder del Estado son electos y renovables;
  • Las masas populares controlan la actividad de los órganos estatales, de los diputados, de los delegados y de los funcionarios;
  • Los elegidos tienen el deber de dar cuenta de su actuación y pueden ser revocados de sus cargos en cualquier momento;
  • Cada órgano estatal desarrolla ampliamente, dentro del marco de su competencia, la iniciativa encaminada al aprovechamiento de los recursos y posibilidades locales y a la incorporación de las organizaciones de masas y sociales a su actividad.
  • Las disposiciones de los órganos estatales superiores son obligatorias para los inferiores;
  • Los órganos estatales inferiores responden ante los superiores y les rinden cuenta de su gestión;
  • La libertad de discusión, el ejercicio de la crítica y autocrítica y la subordinación de la minoría a la mayoría rigen en todos los órganos estatales colegiados.

Así pues, la Asamblea Nacional del Poder Popular es, formalmente, el órgano supremo del poder del Estado y representa y expresa la voluntad soberana de todo el pueblo. Es el único órgano con potestad constituyente y legislativa en la República. El Consejo de Ministros es el máximo órgano ejecutivo y administrativo y constituye el Gobierno de la República. El ser diputado de la Asamblea Nacional del Poder Popular no conlleva privilegios personales ni beneficios económicos, sino que los diputados perciben el mismo salario de su centro de trabajo. A nivel de demarcaciones político – administrativas en que se divide el territorio nacional, existen las Asambleas del Poder Popular, que son los órganos superiores locales del poder del Estado, y, en consecuencia, dirigen las entidades económicas, de producción y de servicios de subordinación local, con el propósito de satisfacer las necesidades económicas, de salud y otras de carácter asistencial, educativas, culturales, deportivas y recreativas de la colectividad del territorio a que se extiende la jurisdicción de cada una. Para el ejercicio de sus funciones, las Asambleas Locales del Poder Popular se apoyan en los Consejos Populares y en la iniciativa y amplia participación de la población y actúan en coordinación con las organizaciones de masas y sociales. Los Consejos Populares se constituyen en ciudades, pueblos, barrios, poblados y zonas rurales, y trabajan activamente por la eficiencia en el desarrollo de las actividades de producción y de servicios y por la satisfacción de las necesidades asistenciales, económicas, educativas, culturales y sociales de la población, promoviendo la mayor participación de ésta y las iniciativas locales para la solución de sus problemas.

En el sistema electoral cubano no hay partidos políticos. En Cuba el único partido es el Partido Comunista de Cuba (PCC) que no es un partido electoral sino la continuidad histórica del Partido revolucionario de José Martí. La base del sistema es la elección de los candidatos directamente por la población. Los delegados de base constituyen aproximadamente la mitad de los miembros del Parlamento Nacional. Los candidatos para esta responsabilidad son propuestos y elegidos por los electores en reuniones públicas de las diversas zonas vecinales o barrios que componen cada circunscripción electoral. Para ser elegido hay que recibir más del 50% de los votos válidos. El Partido no nomina ni promueve candidatos, de hecho en Cuba no hay campañas electorales, sino que la difusión de las fotografías y las biografías de los candidatos, es una tarea que realiza la comisión electoral en igualdad de condiciones y los candidatos no pueden hacer campaña por su cuenta. Votar es secreto y voluntario.

El consejismo

Los consejos

En todas las situaciones verdaderamente revolucionarias (comuna de París, Rusia 1905 y 1917, Alemania, Austria, Hungría, República española,…) surgieron espontáneamente consejos (soviets) de obreros y de soldados que intentaron organizar la vida económica y política e intentaron extender su modelo a escala nacional. Es a través de los consejos de obreros como se debe establecer la forma de unión para apropiarse de la dirección completa de toda la sociedad. Posiblemente esta forma de proceder generaría confrontación con el partido político que, con la alianza de algunos elementos burgueses intentase conseguir el poder. La disyuntiva para los nuevos consejos obreros estaría en aceptar la subordinación al poder político o adelantar en la consolidación del poder obrero.

El control obrero consiste en llevar al interior de la organización económica-capitalista-los principios de asociación, cooperación y solidaridad que los obreros han experimentado en sus propias organizaciones. La empresa es la base del poder obrero. El combate por el control obrero no se hace de golpe, los trabajadores se han de familiarizar con la propaganda y con la acción. Los consejos obreros son organismos de autoorganización de la lucha y de autodefensa y pueden convertirse en un contrapoder, que desafía el Estado capitalista despuntando como nuevo órgano político. El poder de los consejos representa la dictadura del proletariado. La producción y la distribución se encuentra en manos de los obreros y los consejos son elegidos en el ámbito de la producción y quedan sin representación las capas sociales que no participan en el proceso productivo.

Sus órganos deben consistir en delegados enviados como portavoces y estarán continuamente retornando e informando sobre los resultados a que se llegue en las asambleas de delegados. No son parlamentarios ni gobernantes ni dirigentes, sino, mediadores, mediadores expertos que forman la conexión entre el personal de las empresas y el resto.

El proceso de transformación social del consejismo

Los consejos obreros no siempre han sido instrumentos de la lucha de clases para ejercer el poder económico. También hay experiencias en que han pasado de ser instrumentos de defensa de los intereses de la clase trabajadora a integrarse en la gestión del capital. Las aspiraciones de control obrero han acabado limitándose a la cogestión de las empresas, es decir, a la participación de los consejos en la gestión empresarial, pero no ejerciendo el control económico. En estas experiencias, los consejos han tenido una forma de representatividad poco democrática y horizontal, con una gran burocratización. Los consejos obreros que no se han integrado en el sistema y han operado en empresas bajo gestión obrera aisladas, no siempre han transformado el sistema capitalista. Sin un desmantelamiento del Estado burgués, han degenerado y fracasado. Pasar de la agitación a favor del control obrero y de impulsar ideas revolucionarias, a dedicar los esfuerzos a llevar a cabo la experiencia de la autogestión de manera aislada, corre el riesgo de fracasar como estrategia emancipadora.

Mattick considera que, desde la perspectiva de los comunistas consejistas, se reconoce también que ningún cambio real es posible bajo las condiciones presentes, a no ser que las fuerzas anticapitalistas sean más poderosas que las capitalistas. Partiendo de un análisis de la realidad y de las luchas previas llega a la conclusión de que las acciones espontáneas de las masas descontentas crearán, en su proceso de rebelión, sus propias organizaciones, y que serán las mismas que surgirán de las propias condiciones sociales, las que estarán en disposición de acabar con el actual orden social. El papel de los grupos de comunistas consejistas se basa en fomentar la iniciativa propia de los obreros en su proceso de empoderamiento. En este sentido participarán donde sea posible, en cualquier acción de la población trabajadora fomentando el proceso de la toma de decisiones directa.

El consejismo enfrentado al bolchevismo

Con el triunfo de la revolución rusa y la derrota de la revolución alemana, el partido bolchevique consiguió ganar una gran mayoría del movimiento comunista hacia los principios del leninismo. Más tarde vendrían el aplastamiento por parte de la URSS de la experiencia de los consejos obreros en Hungría y del intento de Checoslovaquia de hacer un proceso socialista democrático. Las ideas y el movimiento del comunismo de los consejos declinaron progresivamente llegando prácticamente a desaparecer con el ascenso del fascismo y la Segunda Guerra Mundial.

El poder obrero descentralizado se opone a la centralización administrativa y burocratización. La burocratización es el alejamiento de las organizaciones obreras de su base, con estructuras más amplias y complejas, menos transparentes y jerarquizadas. Dan origen a la amplia delegación de poder que escapa al dominio de las bases.

Según Pannekoek, la explotación no consiste sólo en no recibir la totalidad del producto de su trabajo. La explotación también consiste en que otros, formando otra clase, disponen del producto y de los mecanismos para distribuirlo. Bajo la propiedad pública esta tarea pertenece a la regulación del proceso que es de lo que se ocupa la burocracia. “La propiedad común exige dirección común del trabajo en tanto que actividad productiva común. Esta tarea sólo puede ser realizada si todos los trabajadores toman parte en este proceso de autogestión de la base y el contenido de la vida social empleando los diferentes órganos que unan sus voluntades separadas en una acción común”. En numerosos artículos publicados en diarios comunistas antibolcheviques, y hasta el final de su vida, Pannekoek se esforzó en dilucidar cuál era la naturaleza del bolchevismo y de la revolución rusa. Al igual que en su crítica anterior a la socialdemocracia, él no acusó a los bolcheviques de haber “traicionado” los principios de la clase obrera. Mostró que la revolución rusa, aún y ser una etapa importante en el desarrollo del movimiento obrero, tendía únicamente hacia un sistema de producción de “Capitalismo de Estado”. Pannekoek, considera que el partido, privado del poder de la clase revolucionaria, se convierte en un instrumento para el mantenimiento del poder burgués. Para mantenerse en el poder hace concesiones a la burguesía. Siempre que las masas consiguen derribar un gobierno y entonces permiten a un nuevo partido tomar el poder, tenemos una revolución burguesa, la sustitución de una casta de gobernantes por otra.

La experiencia yugoslava

En 1948 se produjo un choque con la Rusia de Stalin. Según los yugoslavos, esto se produjo debido a que la URSS no aceptaba la independencia yugoslava. En el transcurso del conflicto, los líderes yugoslavos se volvieron cada vez más críticos con el modelo soviético. Declararon que éste había degenerado en una forma de estado capitalista. Las empresas estatales, según la visión yugoslava, era sólo una precondición para el socialismo. Para conseguir implementar el socialismo había que establecer relaciones de producción socialistas, o sea, desarrollar la autogestión. Si no se avanzaba en la autogestión del sistema corría el peligro, como en el caso de la Unión Soviética, de degeneración burocrática.

En 1950 se introdujo la ley sobre autogestión de los trabajadores. Esta ley que se refería a la necesidad de descentralización y la autogestión de los trabajadores señalaba este proceso como el que debía comportar progresivamente la extinción del Estado. El primer paso para consolidar la nueva situación consistió en hacer que los gerentes de las empresas fueran responsables ante los consejos de trabajadores de la dinámica de la empresa en lugar de tener que pasar cuentas ante los ministros del Estado. Se mantenía la planificación pero respecto a las empresas ésta sólo se limitaba a fijar la inversión. La escala de sueldos se fijaba de forma centralizada, según las categorías de trabajo, pero era complementada con bonos que cada empresa determinaba. Estos cambios fueron acompañados de un legitimación ideológica importante. Se reforzó el discurso que sostenía que el cobro de impuestos a las empresas era una forma de explotación del trabajo y que representaba una medida “estalinista”. Argumentaba que si los trabajadores no eran los que decidían las inversiones a través de los consejos, entonces no se podía afirmar que el control productivo estuviera en sus manos.

Finalmente había un director de la empresa. Esta persona era designada por el Partido (la Liga de los Comunistas de Yugoslavia) por un periodo de 4 años. Eran los consejos los que decidían si aceptaban o rechazaban dicha nominación. Parece ser que en algunos casos esta opción de rechazar la nominación se hacía efectiva. Dentro de la empresa había otros organismos como los consejos de taller o comisiones especiales. La mayoría de los cargos tenían una duración limitada a dos años, esto hacía que las personas rotaran por diferentes secciones autogestionadas de la empresa.

Existía una gran diferencia entre lo que los consejos de trabajadores podían hacer y lo que realmente hacían. Una gran parte de los gerentes propuestos eran aceptados por los consejos de trabajadores sin demasiado debate. Estos gerentes asumieron un peso desproporcionado en la toma de decisiones estratégicas de la empresa: decisiones sobre el mercado e inversiones. Los consejos de trabajadores se centraban más en las discusiones sobre los ingresos relativos dentro de la empresa, los nuevos contratos etc. Esta situación generó una especialización dentro de la empresa que fue en detrimento del proceso de autogestión.

Hay bastantes estudios que demuestran que en este periodo la participación de los trabajadores en los diferentes órganos de autogestión fue notable pues aproximadamente un tercio de los trabajadores de la empresa participaba en algún consejo o comisión. Existía un sentimiento general de que los trabajadores podían tomar decisiones, que existía una escasa alienación, una alta seguridad en el lugar de trabajo y una alta solidaridad dentro de las empresas. Sin embargo, las personas más activas en las discusiones dentro de los consejos eran las que disponían de formación universitaria y preparación especial. Las personas menos activas eran las mujeres, los jóvenes y los trabajadores poco especializados.

El comunismo libertario: Su diseño en España

Las colectivizaciones, y los instrumentos de lucha del movimiento obrero anterior a éstas, estaban influidos por las ideas libertarias. Para Bakunin, el Estado es autoritario, dictatorial y conducirá a la creación de nuevos privilegios, explotación y dominación. La influencia de Bakunin en el caso español está presente en diversos instrumentos: la organización federal, libre y espontánea de las empresas y del sindicato CNT, las cajas de resistencia y la solidaridad, las huelgas que ponen de manifiesto el antagonismo del capital y el trabajo y que demuestran esta fuerza, la concienciación de las masas y el internacionalismo.

La fórmula que orientó las organizaciones de lucha y de construcción del comunismo libertario fue el federalismo, que dio respuesta a la necesidad de organizar la producción, y la lucha, en estructuras generales de manera solidaria y sin jerarquías, es decir de una forma anarquista de organización. En el federalismo, la base es determinante y las relaciones se estructuran de abajo a arriba y se evita la burocratización, que conlleva centralización y apropiación de los medios de producción. Proudhon, con contradicciones, establece que el “contrato” debe dominar la política y la vida social. En este contrato, se recibe tanto como se sacrifica: es bilateral (obligación recíproca) y conmutativo (lo que se obliga es equivalente a lo que se recibe). Debe estar dentro de unos límites de democracia (igualdad y ventajoso para todos). Las partes federadas conservan toda libertad, soberanía e iniciativa, se reserva más acción que la que ceden (derechos y propiedad, libertad y autoridad).

El proyecto de comunismo libertario que se diseñó rechazaba el órgano central y buscaba establecer una “jerarquía que aumenta hacia la base”. Por ejemplo, los acuerdos de un comité podían ser revocados en un Pleno, Asamblea o Pueblo y los cargos eran administrativos y rotativos. Las Federaciones Nacionales de Industria se diseñaron para estructuras de servicios colectivizados que necesitaban estar sometidos a un plan nacional (transportes, comunicaciones, etc.). También podían existir Federaciones Regionales o Comarcales. “El comunismo libertario” de Isaac Puente fue un “panfleto” inspirado en Kropotkin que tuvo mucha divulgación e incidencia en la CNT. Establece dos formas de colectividad: el Sindicato, que organiza la producción, y el Municipio Libre (común) con intereses más amplios. Ambas formas pueden coexistir según los intereses económicos y políticos. El municipio libre se refiere a la vecindad. La expresión colectiva de la comuna es la asamblea, en la que todo el mundo tiene las mismas prerrogativas y voz. Las Comunas se federan libremente conservando su independencia y autonomía, constituyendo las provincias o confederaciones comarcales y regionales. Como imperativos económicos tendrán la organización de la producción de los artículos de primera necesidad y su distribución. El sindicato es otro ámbito de asociación este en el trabajo, según las profesiones. Las ciudades grandes tendrán una asociación local formada por agrupaciones menores de industria, rama, u oficio, que ordenan colectivamente la economía. Los Sindicatos se federan a nivel local.

En la CNT había varias tendencias. Peiró representaba los anarcosindicalistas, que consideran el sindicato como el principal instrumento de lucha y la estructura de organización del comunismo libertario. La mayor influencia anarquista era la de la FAI, defensores de la comuna autónoma de las ciudades y pueblos y opuestos al sindicalismo. Una corriente intermedia sería la de Abad de Santillán y Gastón Leval, que proponen una estructura consejista, de consejos de fábrica, consejos de ramo, regional y consejo Federal de Economía, y también acepta el papel del sindicato así como de la cooperativa para a la distribución.

La experiencia libertaria en la revolución social

La llamada revolución social del período 1936-39, se caracteriza por la disolución del orden económico y el poder. A pesar de todo, se trata de una experiencia experimental, no generalizada sino que fragmentada, en lugares concretos, muy condicionada a un contexto determinado de guerra y que no se pudo desarrollar. El poder estatal se hundió, y la situación que se dio no fue, por un tiempo, la sustitución de otro poder con características más o menos similares, sino el ejercicio del poder de forma directa por parte de la población, de manera dispersa e inorgánica. Pero pronto se inició la reconstrucción de los órganos y mecanismos de Estado, pero hasta mayo de 1937 su poder real fue muy reducido. El poder del Estado no fue plenamente reestablecido hasta el triunfo militar del franquismo.

En un primer momento, el empoderamiento de las armas, la confiscación de empresas y tierras y colectivización fue fruto de la actuación espontánea pero consciente de las clases populares. El nivel de conciencia y la práctica adquirida en experiencias previas era importante. A ello se sumó no haber conocido cambios sustanciales del feudalismo, percibir ausencia de cambios importantes durante la república y conocer la represión por parte de partidos comunistas en el poder. Sin duda, el sindicato (CNT) tuvo un papel muy importante, pero sobre todo desde las bases. CNT tenía un programa económico social global y había previsto una aplicación inmediata, pero las bases se decantaron por el criterio de proceso escalonado, etapas consecutivas con solución de continuidad. Hubo flexibilidad y espontaneidad. No trató de imponerse un conjunto en el que todos tuvieran la misma dedicación y conciencia. Los sindicatos tomaron los sectores estratégicos (Cataluña): metal, energía, transporte, comunicaciones, abastecimiento, comercio. La oposición formada por propietarios, republicanos, partidarios de la estatización de la economía (UGT, PCE, PS) y finalmente incluso la propia cúpula de la CNT. fue importante, lo que limitó el desarrollo de este proceso.

La estrategia estatista era la de controlar los órganos populares y las empresas colectivizadas, creados espontáneamente, enmarcándolos en la legalidad. El Frente popular absorbió la organización de poder descentralizado disolviendo el Comité de milicias –una especie de segundo poder – y mermando la capacidad organizativa del Consejo de Economía. Uno de los hechos más insólitos fue que la CNT entró en los gobiernos, de la República, de la Generalitat (Consejo de Economía, por ejemplo) y los ayuntamientos. Consideraba que era un instrumento de lucha y de consolidación de sus conquistas. Se centró en hacer alianzas.

El funcionamiento interno de las estructuras de autogestión libertaria

Las colectividades agrícolas asumieron la función de gestión económica y local. Se organizaban en grupos para trabajar, el delegado de cada grupo se reunía con un comité de gestión. En la administración local, la comuna convocaba asambleas para rendir cuentas de la gestión.

Las comunas se federaban a nivel comarcal y regional. Intentaron planificar, en función de las estadísticas de producción y de consumo, la producción (cantidad y calidad). El comité regional proveía el comercio exterior en la región. Había solidaridad entre ellas con Cajas de compensación, en la que las comunas más ricas aportaban para las más pobres, instrumentos, materias primas y mano de obra.

La fábrica autogestionada contaba con la asamblea general de los trabajadores, que era el máximo órgano decisorio y elegía a los miembros el consejo o comité de empresa, que eran renovables y revocables. Contaban con un director que se encargaba de la dirección cotidiana de asuntos técnicos y económicos. El comité sindical defendía los intereses de los trabajadores, afectando la dirección del consejo de empresa. Había un observador o interventor del gobierno. Habían Consejos generales de las ramas de industria, compuestos por representantes de los comités de gestión, sindicatos y organismos de control. Planificaba el trabajo y el reparto.

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  10. Un sóviet (совет, consejo en ruso) es una asamblea, convocatoria o consejo obrero de trabajadores. Los primeros sóviets fueron la raíz de la Revolución rusa de 1905 y originariamente el término hacía referencia a las asambleas de obreros, soldados y campesinos que fueron fundamentales para el triunfo de la Revolución de Octubre de 1917, así como la base para la formación de la República Socialista Federativa Soviética de Rusia primero y de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas en 1922. La Constitución soviética de 1918, con los bolcheviques ya en el poder, organizó la administración política del Estado en un sistema inversamente jerárquico y democrático —es decir, de abajo a arriba— de consejos (sóviets) de obreros, campesinos y soldados. (Wikipedia) []
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